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En la actualidad se desempeña como director ejecutivo de la Cámara de la pequeña y Mediana Empresa de Pichincha (Capeipi). Foto: Armando Prado / LÍDERES

En la actualidad se desempeña como director ejecutivo de la Cámara de la pequeña y Mediana Empresa de Pichincha (Capeipi). Foto: Armando Prado / LÍDERES

Christian Cisneros: 'El primer trimestre es fundamental'

2 de enero de 2018 13:13

El Director Ejecutivo de la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha hace un balance de lo que ocurrió con las mipymes en el 2017. También realiza una proyección de las necesidades que enfrenta el sector en el año que empieza.

¿Cómo estuvo el 2017 para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes)?

El balance no es del todo positivo. En determinados sectores hubo decrecimiento, mientras que en otros se registró crecimiento y estabilidad en las ventas. También tuvimos preocupaciones con el ingreso de productos importados. Esto puede ser que abarate al consumo, pero va en detrimento de la industria local.

¿Cuáles fueron los sectores con pérdidas?

Hemos visto sectores como el maderero, de la construcción o textil que han disminuido sus ventas en el 2017 frente al 2016 y esto se debe, por un lado, al ingreso de mayor producto extranjero. El anuncio de la tasa aduanera también generó cierta especulación, al igual que la ley de plusvalía en su momento. Eso hizo que se posterguen ciertas importaciones de maquinaria o bienes de capital. El sector gráfico también decreció el año pasado.

¿Y los ganadores?

Entre los ganadores se encuentran el sector alimenticio, con un incremento de ventas de un 4%; el metalmecánico que no creció ni decreció; el de eventos, que es de los más nuevos, sigue evolucionando. El sector químico tuvo un ligero crecimiento a medida que la industria nacional fue reactivándose durante el 2017.

¿Qué pasó en las mipymes en temas de empleo?

Mantenemos el empleo. Pero también hay casos de empresas que están cambiando su giro de negocio. Pero no hemos visto un incremento del desempleo de manera muy drástica. Estos indicadores van a poder afinarse en enero porque conocemos de empresarios que decidieron postergar recortes hasta fin de diciembre. Entonces, esos recortes se verán en enero y habrá una perspectiva más amplia de empleo y desempleo en las mipymes.

¿Y qué ocurrió con las inversiones?

Fueron muy pocas, solo en sectores que están en crecimiento o en las que tienen la posibilidad de contratar con el Estado. En hidrocarburos, por ejemplo, se registra inversión para comprar materia prima y ser competitivos, pero en general casi no hubo mayores inversiones entre las pequeñas y medianas empresas. Se mantie­nen las condiciones del país y estamos en la misma capacidad instalada, que sigue en desuso. En promedio, el 22% de la capacidad instalada de las mipymes no se utiliza por completo en el país y esto ocurre porque no se incrementan las ventas.

En el 2017 hubo cambio de Gobierno y de autoridades. Eso generó expectativas, temores y oportunidades. ¿Cómo impactó el tema en las mipymes?

La llegada del nuevo Gobierno causó una expectativa interesante con el proceso de diálogo que se articuló. Allí participamos como Cámara, pero el proceso tuvo un desgaste porque no todo lo que estuvo consensuado en los diálogos se concretó y resultó. Un primer momento fue el llamado al diálogo, luego se concretaron algunos pedidos y un tercer momento se da ahora en el que se quiere volver a articular el diálogo, pero hacen falta reglas claras. Dialogar está bien, pero hay puntos que aún no son discutidos. Hay cerca de 80 propuestas que esperan respuesta de las autoridades.

¿Cuál es el planteamiento desde la Capeipi?


Hemos pedido que se reactive el Consejo Consultivo Productivo y Tributario; no solo son temas tributarios, hay que dar impulso y liquidez al sector privado. Con las medidas del Gobierno hubo ganadores, entre los que están las mipymes que facturan hasta USD 500 000 al año, pero hay otras que generan encadenamientos productivos, como las medianas y grandes, que compran a las pequeñas y al sector de economía popular y solidaria, y que quedaron fuera de los beneficios. Lo primero en este año es activar esas propuestas y sus ámbitos como mercado, crédito, calidad, compras públicas, parques industriales. Eso tiene que resolverse paralelamente al tema tributario. En febrero viene la consulta popular y no queremos que se confunda el diálogo técnico privado con el momento político. Nosotros representamos a industrias que nos exigen resultados y esperamos que este año sea de resultados.

El Gobierno también ofreció una Mesa de Competitividad. ¿Cómo está ese tema?


Está pendiente que se active. Estamos convocados a esa mesa y habrá que seguir dialogando, Insisto: el acuerdo general fue activar el diálogo entre empresa privada y las autoridades, siempre que haya hechos concretos para no desgastar al sector privado.

Con todo lo ocurrido el año pasado, ¿qué expectativas existen para el 2018?


Lo primero es mantener el diálogo, pero con indicadores. El Gobierno creó una hoja de ruta, pero esta debe ser basada en propuestas, en cuándo se van a resolver y eso debe darse en los primeros tres meses del año. Tenemos temas como compras públicas, la eliminación del régimen especial y su impacto en las pymes, los accesos a mercados, qué va a pasar con nuevos acuerdos comerciales. Han mejorado ciertos indicadores, como el de acceso a crédito, pero aún hay trabas en la banca pública. Lo mismo en el sector privado, no sabemos por qué no bajan las tasas de interés. La tramitología es otro tema que debe abordarse, porque es un costo para las empresas quizá más alto que el tema impositivo.

Es una larga lista de asuntos pendientes...

Hay que reconocer que se ha avanzado en materias como crédito, catálogos electrónicos para compras públicas o acceso a mercados. La expectativa es resolver temas en los tres primeros meses y armar agendas sectoriales, para saber cuál será la política pública para este año y los siguientes. Esas respuestas se necesitan en los tres primeros meses. Luego, hasta junio, se requiere consolidar asuntos comerciales internacionales, discutir mecanismos para proteger la industria nacional. No queremos proteccionismo, pero sí cuidar los productos nacionales de calidad, controlar más el ingreso de bienes en las fronteras. Hay que activar la compra nacional y la exportación.

¿Y qué hacer para el segundo semestre?


Con los resultados de la implementación de la política tributaria de los primeros seis meses, hay que valorar si hubo una reactivación económica. Si no es así, seguiremos en los diálogos.
Además, está pendiente que el Gobierno presente ya un plan económico de largo alcance...
Eso es necesario y urgente. Entendemos que habrá medidas de revisión en política pública. Pero los seis meses que vienen serán vitales. Si no hay reactivación económica habrá que seguir discutiendo mecanismos para reactivar al sector productivo. Nuestro pedido ha sido siempre tener mesura en las importaciones, somos productores y queremos segur produciendo en el país. El establecimiento de zonas industriales es otro clamor de las ­mipymes. La capacitación también es una urgencia. ¿Qué pasa con el aporte patronal que va a un fondo nacional de capacitación? Siguen siendo temas de arrastre
y que ­tienen que ser resueltos.