Fabricio Herrera es el gerente propietario de Aserrín Aserrán. Foto: Paúl Rivas / LÍDERES
Redacción Quito
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La cuna para su hija fue el inicio de su emprendimiento

Fabricio Herrera, como todo padre de familia, buscaba una cuna para su hija cuando su esposa estaba embarazada. Al no encontrar algo que atrajera su atención, decidió elaborarla él mismo; de esa manera dio vida a su iniciativa Aserrín Aserrán.

Sus primeros diseños le permitieron promocionar su talento entre sus compañeros de trabajo. Seis meses después, en el 2010, renunció a su trabajo para dedicarse de lleno a su microempresa.

Con una inversión de USD 15 000 -que obtuvo de la venta de un vehículo- compró la maquinaria para trabajar la madera y materia prima para instalar un taller. En esa época, junto con un colaborador, comenzó a elaborar muebles.

Gracias a la calidad de sus productos, llegaron más clientes por lo que Herrera tuvo que expandir su negocio a un pequeño taller en Puembo.

En la actualidad este emprendimiento cuenta con seis colaboradores y un local en Cumbayá, donde sus clientes pueden realizar sus pedidos.

Al inicio su microempresa apuntaba a la elaboración de muebles lúdicos, pero por la demanda de sus clientes, se decidió por diversificar su oferta.

El rango de precios oscila entre los USD 490 para una cuna y USD 1 400 para una litera y su facturación mensual alcanza los USD 10 000. "Depende del precio y de la complejidad del diseño. Por ejemplo elaboramos un buque con un caballito tallado a mano, una red de pescador y ventanas de buque reales", indica Herrera.

A Andrea Jaramillo (una de sus clientes) lo que más le gustó de los artículos de Aserrín Aserrán fue la calidad de los muebles. "Mis hijos son inquietos pero los muebles siguen iguales que la primera vez que los trajeron a la casa".

Para asegurar la calidad, esta iniciativa elabora sus muebles con madera de seike. Esta pasa por un proceso de secado de un año y cuenta con una provisión personal. Para esto realiza una inversión anual de USD 10 000, para tener su propio stock de materia prima.

Dentro de sus tiempos de entrega, el negocio tiene un periodo de 30 días, pero puede elaborar muebles en un menor tiempo. "En una ocasión tuvimos que construir una cuna en una semana. No nos detenemos ante ningún reto", señala este emprendedor.

Daniel Cárdenas compró un juego de dormitorio. Él señala que la eficiencia en la entrega de los productos hace que sea una empresa confiable. "Hicieron el diseño exactamente como lo pedí".

Datos adicionales

Redes sociales. La firma se promociona principalmente a través de redes sociales y de 'boca a boca'.

Proyectos. Elaboraron una casa del árbol con dos puentes colgantes. Para esta idea recibieron asesoría de un ingeniero civil.