Foto: Galo Paguay / LÍDERES
Sebastián Angulo Redacción Quito / LÍDERES
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Denisse Cabrera fusiona el diseño y lo social

El estereotipo determina que la moda y el mundo intelectual no pueden ir de la mano. Pero Denisse Cabrera siempre rompió esquemas. De hecho, esa fue la clave para que sea una protagonista en el mundo de la moda.

Esta quiteña, en el 2009, ganó el concurso internacional de la marca estadounidense de ropa USTrendy, en el que participaron unos 7 000 diseñadores independientes de todo el mundo. También ha sido parte del equipo de trabajo de la revista especializada en moda Vogue, de París (Francia), y realizó producciones para publicaciones similares como Elle y L´Officiel.

Pero la otra faceta de Cabrera es la de una socióloga vinculada con la ayuda social. Actualmente, ocupa el cargo de Directora de Asuntos Internacionales, en la Secretaria Técnica de Discapacidades de la Vicepresidencia de la República.

Su llegada a esas instancias no fue fortuita. Entre su experiencia cuenta con una pasantía en la Oficina Comercial de Ecuador en Francia, o haber colaborado en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el 2011. Aunque la sociología y la moda parecen incompatibles, Cabrera ha sabido combinar estas dos actividades, incluso, ha tratado de darle un enfoque distinto a sus dos pasiones.

Su gusto por el diseño nació cuando tenía unos 8 años de edad. En esa época ya comenzaba o bosquejar garabatos en cuadernos y también los juegos con telas y tijeras estaban presentes. La parte creativa, intuye Cabrera, la heredó de su madre, Susana Jaramillo Varea.

Pero cuando terminó la secundaria, en el Colegio La Condamine, en el 2003, viajó a Francia para estudiar lenguas aplicadas a los intercambios internacionales. La ilusión por esta profesión duró un año y regresó a Ecuador para seguir Sociología y Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Quito (PUCE). Se inclinó por esa carrera debido al legado de su padre, Juan José Cabrera Arias, de origen panameño y diplomático de carrera.

Ya en la universidad, su gusto por la moda no se disipó. Al contrario, tomó mayor fuerza, por lo que ingresó al curso de diseño que imparte la Cámara de la Pequeña Industria de Pichincha (Capeipi).

Sebastián Yerovi asistió a la PUCE y compartió las aulas con Cabrera. Recuerda que ciertos compañeros y profesores "la veían con algo de escepticismo", suponían que se había equivocado de carrera. "No podía estudiar las dos a la vez, porque estas profesiones, de alguna manera, son antagónicas", añade.

Yerovi, quien ahora cursa su maestría en Relaciones Internacionales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), cuenta que a pesar de las dudas que generaba, los compañeros la miraban como alguien sociable y una buena compañera.

Luego de incorporarse como diseñadora de modas en el 2008, y socióloga un año después, trabajó en el Ministerio de Salud y al mismo tiempo abrió su tienda-estudio en la av. República de El Salvador (norte de Quito), que llevaba su propio nombre como marca.

Belén Rodríguez es su amiga desde hace 10 años. Entre risas, asegura que siempre comentaban con sus hermanos de cómo Cabrera se daba tiempo para incursionar en diferentes proyectos. "Ella ha manejado bien su tiempo, por ello ha logrado ser quien ahora es".

Durante el 2009 realizó un diplomado, a distancia, en Gestión Cultural en la Universidad de Chile. Luego de cumplir ese programa, al finalizar ese año regresó a Francia. Esta vez, para estudiar una maestría en Negocios Internacionales en la Escuela de Altos Estudios Internacionales y Políticos, (HEI HEP, por sus siglas en francés).

La vida en París también le sirvió para vincularse con afamados diseñadores. Gracias a su amistad con Koby Boafo, fotógrafo de moda, participó en producciones de marcas como Christian Dior, Wunderkind y Christian Lacroix. Su estancia en Francia se extendió hasta el 2010. En ese año estudió una maestría en Derecho Económico en la Sorbona.

Luego de 2 años de preparación académica y roce con marcas y pasarelas regresó a Ecuador. En el 2012 se casó con José Ricardo Peralta, con el que emprendió su negocio de moda. Se llama BOEM, una palabra que busca fusionar lo bohemio y burgués. Con una inversión de unos USD 6 000 crearon su marca y acondicionaron una casa patrimonial en Cumbayá (nororiente de Quito).

El negocio pretende conjugar la confección de prendas de buena calidad y el comercio justo. Para ello contrata a emprendedoras de la ciudad para la maquilación de los textiles.

Verónica Criollo es una de las costureras que trabaja para BOEM. Ella comenta que Cabrera le pide confeccionar diseños especiales. Criollo también realiza sugerencias y así se cosen vestidos, chaquetas y más. "Denisse es humilde y cordial. Hacemos un buen equipo".

En los tiempos libres, Cabrera disfruta de su música preferida: el indie-rock. Salir a trotar y pasear con Milo y Coco, un labrador y un bulldog francés, también son parte de sus fines de semana.