El Gerente del Banco Central del Ecuador da su visión de la situación económica del país

El Gerente del Banco Central del Ecuador da su visión de la situación económica del país. Foto: Alfredo Lagla / LÍDERES

Xavier Basantes (I)
Editor del Semanario LÍDERES
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Diego Martínez: ‘El desempleo sí es una preocupación’

21 de febrero de 2016 11:58

¿Cuál es el balance que tiene el Banco Central sobre el desempeño del país en el 2015?
En el sector monetario y financiero, y comercial, el 2015 fue un año difícil, pero que lo sorteamos con decisiones que han permitido que la economía, si bien ha enfrentado un año de un crecimiento relativamente lento frente a lo que estábamos acostumbrados, no hemos permitido que el enorme ‘shock’ que enfrentamos se traduzca en un crecimiento negativo.

El 2015 se planteó la meta de crecer 0,4%. ¿Se mantiene?
Estimamos que el crecimiento del 2015 va a ser muy cercano a lo que fue nuestra estimación. Hay cifras de los organismos internacionales, pero mantenemos que el crecimiento del 2015 será positivo, aunque bajo.

No obstante, esto refleja que la economía ecuatoriana, como ya ocurrió en el 2008 y 2009, está mejor preparada para enfrentar ‘shocks’ internacionales. El sectorcomercial refleja la grave afectación, porque la reducción de las exportaciones fue del 28%. Pese a eso estamos con un saldo final de 2 000 millones (de dólares) de déficit, que no es el mayor déficit desde que estamos dolarizados.

Si no se hubiesen aplicado las salvaguardias, ¿cuál habría sido el impacto total?
La decisión de aplicar la salvaguardia fue para precautelar el manejo del flujo neto de divisas que entran en la economía. Probablemente la situación de la balanza comercial podría haber sido un déficit muchísimo más alto: al menos unos 1 500 millones adicionales, lo cual nos habría puesto en una situación mucho más complicada, que habría afectado directamente a la liquidez agregada de la economía. Y a su vez se habría trasladado a los depósitos del sistema financiero. Las salvaguardias nos ayudaron a reducir las importaciones en un 22, 23%.

¿Cómo le fue al sector monetario y financiero el 2015?
Solo un dato adicional del tema comercial: tuvimos una balanza petrolera comercial positiva, de apenas 2 700 millones y un déficit no petrolero de 4 800 millones. Es decir, la situación que enfrentamos el 2015 marcó que los resultados netos de la balanza comercial negativa causaran una importante afectación al flujo neto de divisas.

Si se tienen 7 400 millones menos de ingresos por exportaciones era evidente que eso se iba a traducir en un deterioro de los depósitos en el sistema financiero: el total de depósitos cayó en 3 000 millones el año anterior.

No obstante, hay un fenómeno importante que se aprecia desde noviembre y hasta el cierre de enero, los depósitos se han recuperado; han comenzado a subir lentamente pero de manera sostenida, a un promedio de 230 millones cada mes. Lo que nos permite mostrar que la economía quizás ha absorbido ya la mayor parte de ese ‘shock’ negativo.

¿Qué factores han contribuido en esa recuperación?
Algunos. La aplicación de medidas desde la Junta de Regulación Monetaria. Por ejemplo, que los créditos que vienen al país por un plazo mayor a un año no paguen el ISD (impuesto a la salida de divisas).

Tenemos información que las entidades financieras, como los bancos más grandes, aplicando esta decisión se han fondeado desde el exterior. Además, desde diciembre, el Ministerio de Finanzas inyectó recursos provenientes del exterior por 1 300 y 1 400 millones. Eso nos permitió pagar obligaciones como los bonos 2015, algo que todo el mercado esperaba.

¿Allí constan los 1 000 millones de Schlumberger?
Por supuesto. Esos mil millones son parte de financiamiento que ha ingresado y en febrero esperamos el ingreso de 970 millones que son parte del financiamiento previsto para el 2016, que bordea los 6 900 millones durante el año.

El BCE ha comprado papeles a Finanzas. En un inicio se dijo que solo serían 500 millones, hasta enero la cifra superó los 1 400 millones...
Consideramos que en su momento eso era lo necesario en medio de ese contexto internacional. Cuando se tomó esa decisión, en el primer trimestre del 2015, de hacer una compra inicial de títulos del Ministerio, teníamos una previsión de que el precio del crudo iba a estar en 45 dólares por barril por el resto del año.

Pero asistimos a un fenómeno sumamente fuerte, el precio bajó a 22 dólares. Habría sido un gran error generar un parón completo en la actividad del sector público, porque hubiera redundado en una mayor acumulación de atrasos en el Gobierno.

¿A cuánto asciende el saldo de estas inversiones del BCE en esos papeles de Finanzas?
Como consta en nuestro balance son aproximadamente 1 900 millones; son inversiones de corto plazo, con vencimiento en junio.

¿Cómo se perfila el crecimiento del 2016 de Ecuador? Entidades financieras como Merryl Lynch o Credit Suisse advierten -2,5 o hasta -4,4%.
Todos coinciden en que la actividad económica en América Latina estará bastante reducida. El FMI prevé un 0,3 negativo para el 2015 y un 0,8 para el 2016. Nosotros mantenemos que el 2016 va a ser también de actividad económica positiva, pero con una tasa moderada. Haremos todas las decisiones de política pública para no caer en crecimiento negativo.

¿Cuál será el impacto del desempleo en la economía?
Ante la fuerza del ‘shock’ externo -con 7 400 millones menos de ingresos-, lastimosamente era inevitable una afectación en el empleo. El desempleo subió del 3,8% (2014) al 4,77% (2015). Es decir, va a haber una situación de dificultades en el manejo de las cifras de crecimiento y quizás incrementos en el desempleo.

Pero no permitiremos bajo ninguna circunstancia que eso continúe hacia una senda de tasas demasiado altas de desempleo, como ocurrió ya en la historia del país. Para eso, el sector productivo ha anunciado decisiones para mantener las condiciones del empleo,pero sí es una de las preocupaciones.

La otra preocupación es que ante la fuerza del ‘shock’ externo que vivimos, evidentemente vamos a tener deterioros en otros indicadores, como por ejemplo pobreza y desigualdad. Pero nuestro objetivo es claro: haremos todo lo que sea necesario para fortalecer y sostener la capacidad productiva del país y que las afectaciones en esas variables no sean enormes.



Diego Martínez es economista graduado en la Universidad Católica del Ecuador. Tiene una maestría en Economía del Desarrollo en el Institute of Social Studies (ISS) de los Países Bajos. Ejerció cargos como Presidente del Directorio del Banco Central del Ecuador.

Fue Subsecretario General de Ciencia, Tecnología e Innovación, en la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt). Además, fue Subsecretario de Planificación, Políticas e Inversiones Públicas.