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Diésel: el subsidio más alto, sin plan de focalización

El diésel es el combustible qué más importa el Ecuador y más subsidio recibe de parte del Estado. Paradójicamente, es el producto que aún no está en la agenda de los programas del Gobierno para que su subsidio sea focalizado a diferencia del gas y la gasolina.

Según datos del Ministerio de Finanzas, el subsidio a este combustible se duplicó entre el 2007 y el 2012 al pasar de USD 647 millones a USD 1 364 millones. Y para este año se espera que cierre en USD 1 934 millones. Es decir, con un incremento del 42%, solo durante el último año.

Tres factores han incidido en que estos valores sigan creciendo. En primer lugar, el precio del combustible se mantiene congelado desde hace 10 años pese a que en su mayoría (64%) es importado y el precio a escala internacional varía libremente. Mientras que en el Ecuador el galón de diésel no supera el USD 1,20; en países como Colombia, el mismo volumen se oferta en USD 4,33.

Un segundo factor para el crecimiento del subsidio es el aumento constante del consumo, motivado por el bajo precio y la ampliación del parque automotriz. En los últimos seis años, el consumo del combustible creció en el 28%, según datos de Petroecuador.

Finalmente, la masificación del consumo de diésel premium, de mayor calidad, desde el 2012, sin que haya un aumento de precio, ha contribuido a que también el costo del subsidio suba.

De todo el diésel que el país utiliza, el 63% lo consume el sector de transporte terrestre, el 26% el sector industrial, el 5% se destina para el funcionamiento de las centrales termoeléctricas y un porcentaje similar 5% se usa para el transporte marino. Mientras que un 0,3% se usa para hacer mezclas en las refinerías.

Aunque el uso del diésel en las termoeléctricas fue desplazado por residuo de petróleo entre 2010 y 2012, este año nuevamente tuvo un repunte del 58% al comparar enero - agosto del 2013 con el mismo período del 2012.

El experto en comercialización petrolera, Luis Luzcando, explica que el país siempre ha sido deficitario de este combustible aunque en menor medida en décadas pasadas. Añade, sin embargo, que los niveles del subsidio del diésel son alarmantes por el incremento del consumo y el contrabando.

Opina que la única política pública que podría controlar estos dos problemas es un retiro gradual del subsidio.

Sin embargo, una decisión de levantar el subsidio tendría un impacto económico en la población y político en el Gobierno, considera el editor de Análisis Semanal, Alberto Acosta Burneo.

Explica que el diésel se utiliza principalmente en el transporte de carga y de pasajeros, por lo que un alza en su costo generaría un efecto inflacionario directo en los productos de la canasta básica, lo que implicaría también un costo político.

Destaca que para evitar un poco la salida de divisas para la importación de diésel, el Gobierno ha implementado la política de impulsar el biodiesel aunque sin topar el subsidio. Coincide, sin embargo, en que la reducción del subsidio debe concretarse de forma gradual.