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La  Economía Popular y Solidaria asume el reto de alcanzar a la población no bancarizada del Ecuador, con la implementación de mecanismos digitales como el dinero electrónico y ‘apps’. Foto: Ingimage

La Economía Popular y Solidaria asume el reto de alcanzar a la población no bancarizada del Ecuador, con la implementación de mecanismos digitales como el dinero electrónico y ‘apps’. Foto: Ingimage

La era digital llega a las cooperativas

13 de octubre de 2017 19:24

El mecanismo conocido como dinero electrónico (e-money) permite cargar y descargar dinero desde una cuenta que se puede crear en un teléfono celular en menos de 10 minutos. Para usarlo, no se necesita tener Internet ni una cuenta tradicional en una institución financiera. En Ecuador, desde el 2014 hasta octubre de este años se han movido USD 53 millones en transacciones con este medio de pago.

Este año, las 680 cooperativas que forman parte del sistema financiero de la Economía Popular y Solidaria ecuatoriano asumirán, junto con la banca privada y pública, el reto de administrar este sistema, que hasta ahora es exclusivo del Banco Central del Ecuador.

Las cooperativas llegan con miras a contribuir al plan económico del Gobierno, de que el uso del efectivo en el Ecuador se reduzca hasta en USD 1 600 millones, en los dos próximos años,
y de alcanzar al 61% de la población no bancarizada del país.

Para lograr este segundo objetivo, el Central decidió ceder al sector cooperativo la plataforma en la que ha venido manejando el dinero electrónico desde el 2014, en la que invirtió unos 3,7 millones.

Verónica Artola, gerenta del Banco Central, explica que mientras la banca privada creará su propia plataforma que estaría lista a inicios del 2018, las entidades de la Economía Popular y Solidaria podrán conectarse a la del Central sin pagar por su uso.

Esto será posible apenas se modifique el artículo 94 del Código Orgánico Monetario y Financiero, en el que se establece que el dinero electrónico es privativo del Banco Central.
Édgar Peñaherrera, gerente de Icored, gremio que agrupa a unas 37 cooperativas, explica que en el sector de la Economía Popular y Solidaria hay interés de sumarse a la iniciativa, pero esto se irá dando de manera gradual. Las primeras en sumarse -indica- serían las cooperativas del primer segmento, es decir, las que tienen activos superiores a USD 80 millones.
“La idea es que las casi 700 cooperativas se integren paulatinamente, para darles a los usuarios este servicio. Esperamos que a fin de año, las 25 cooperativas de este segmento estén conectadas”.

Llegar a los no bancarizados

En países de África Subsahariana, el uso de moneda electrónica data del 2003 y desde entonces ha contribuido a impulsar al alza en cifras de inclusión financiera en los países en vías de desarrollo. En esta zona, su administración está a cargo de entidades privadas, como en la mayoría de países que usan dinero electrónico.

Según un informe del Banco Mundial, entre el 2011 y el 2014 el porcentaje de adultos que tenía una cuenta pasó del 51 % al 62% en los países en vías de desarrollo. “En particular, las cuentas de dinero móvil en África al sur del Sahara están ayudando a ampliar e intensificar rápidamente el acceso a los servicios financieros”, dice el estudio.

En el Ecuador, el sistema entró a funcionar en el 2014, a cargo del ente regulador, el Banco Central. Sin embargo, luego de tres años de su entrada en vigencia, no se cumplieron las metas proyectadas y el nuevo Gobierno decidió cambiar de estrategia. El Central se había propuesto que el dinero electrónico tenga unas 700 000 cuentas hasta el 2015, pero hasta agosto del 2017 solo se habían abierto alrededor 360 000.

Según datos del Banco Central, la mayoría de transacciones con dinero electrónico se realizó en Quito y en Guayaquil. Del monto total de USD 53 millones de operaciones registradas desde el 2014, las que se han efectuado en cooperativas alcanzaron hasta agosto USD 2 millones.

De ahí que el 29 de agosto, el presidente Lenín Moreno dio el visto bueno para que el manejo de este medio de pago deje de estar en manos del Central y pase a ser administrado por la banca privada, la banca pública y por las cooperativas del Sector Financiero Popular y Solidario.

De cara a este nuevo escenario, la meta principal para las cooperativas es lograr que en los sectores rurales -una población en la que hay una menor penetración de la tecnología- los medios de pago digitales como el dinero electrónico e incluso las tarjetas de débito se comiencen a usar con más frecuencia, dice Marín Bautista, gerente de Financoop, una cooperativa de segundo piso que agrupa a 117 entidades.

Este segmento del sistema financiero deberá lograr enganchar con este mecanismo a las poblaciones de zonas rurales, en donde las cooperativas tienen su nicho de clientes. “El comportamiento del uso de mecanismos electrónicos en zonas rurales es incipiente. Hay que invertir en educación financiera. Sabemos que el uso de tarjetas y dinero virtual está concentrado en Quito, Guayaquil y Cuenca. En las otras áreas periféricas, el uso es muy menor”, señala Saeteros.

Pero aunque la penetración de las tecnologías es menor que las áreas urbanas, según datos de la última encuesta de Uso de Tecnología en el Ecuador, del Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC), el uso de celular en áreas rurales ha ido en aumento en los últimos cinco años. En el 2012, el 36% de la población rural dijo tener un celular activado, y en el 2016, creció a un 44,5%.

Este escenario alienta al sector cooperativo a apostar por la digitalización con el uso del dinero electrónico y otros medios.

Marisela Flores, jefa de operaciones de la Cooperativa Atuntaqui, cuenta que a pesar de que la acogida del dinero electrónico no fue alta, como se esperaba, en esta institución apuestan a lo digital.

Flores indica que este año se sumaron al plan piloto Billetera Electrónica, de Financoop, que consiste en la implementación de un aplicativo que permitirá a los clientes usar, desde un celular, todos los servicios que ofrecen las cooperativas (ver página 13).

Cooperativas con experiencia en ‘e-money’

Las cuentas de dinero electrónico que están en la plataforma del Banco Central pasarán a ser administradas por las cooperativas que voluntariamente quieran conectar al sistema, cuando se haya reformado el artículo 94 del Código Orgánico Monetario y Financiero, en el que se establece que la emisión de dinero electrónico es privativa del Central.

El Gobierno nacional espera que esta modificación se realice antes de que termine el 2017 y cuando esto suceda, cada usuario decidirá a qué cooperativa desea que se traspase su cuenta.

Pero esto no significa que el ‘e-money’ sea ajeno en el sector de la Economía Popular y Solidaria.

En el 2014, cuando el dinero electrónico estaba en su fase piloto, ocho cooperativas se sumaron al proyecto: Guamote, Juventud Ecuatoriana Progresista, Coo­progreso, Comercio Limitada, 23 de Julio, Caja de Comercio de Ambato, 29 de Octubre y Santa Rosa. Lo hicieron en calidad de “macroagentes”.

Los macroagentes son las entidades en las que se pueden hacer cargas y descargas de dinero electrónico, en vista de que el Banco Central no cuenta con ventanillas de atención al público. Otras entidades que son macroagentes son supermercados y farmacias, por ejemplo. Hay unos 5 000 establecimientos.

Desde el 2014, se han incorporando 110 cooperativas como macroagentes, según el BCE. La Cooperativa Juventud Ecuatoriana Progresista (JEP) es la que más ha transaccionado hasta la fecha con este medio de pago.

No obstante, los movimientos han sido modestos. Desde el 2015, se han movido USD 2 millones en dinero electrónico, de los cuales casi USD 1,3 millones corresponde a movimientos del 2017.

Santiago Gualotuña, coordinador general de la Cooperativa Luz del Valle, uno de los macroagentes de dinero electrónico, cuenta que hasta agosto solo se habían realizado 338 transacciones con este medio de pago.

Para Gualotuña, la transaccionalidad ha sido baja debido a dos factores. “Se requerían receptores de ese dinero, la gente hacía cargas, ¿pero en dónde iba a usar ese dinero para consumirlo? Otro tema es que algunos agentes no se interesaban porque hubo una campaña de desprestigio al sistema y la gente estaba temerosa de sumarse”, dice.

No obstante, Gualotuña considera que es tiempo de que las cooperativas fortalezcan el flanco digital, en el que la banca les lleva ventaja. El dinero electrónico es una oportunidad, pero hay otras iniciativas privadas.

Por ejemplo, está el plan de la cooperativa de segundo piso Financoop, que está desarrollando el sistema Billetera Electrónica, con una inversión de USD 200 000. El programa está en su fase piloto, con cuatro cooperativas: Luz del Valle, Riobamba, San Francisco y Atuntaqui.

Marisela Flores, jefa de operaciones de la Cooperativa Atuntaqui, explica que el sistema permitirá a los clientes usar todos los servicios financieros desde el celular. En noviembre empezarán a difundirlo entre sus clientes.

“La apertura de la cuenta tendrá un costo mínimo, que se pagará una sola vez.
“La conexión no es un enchufe inmediato, es progresivo. Esperamos que el próximo año podamos tener 50 cooperativas y en el 2019, unas 150”, añade Marín Bautista, gerente de Financoop.