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La industria del libertinaje aprovecha el auge del portal para impulsar otras webs que seleccionan hoteles o suministran falsas pruebas para excusarse ante un cónyuge curioso. Foto: Archivo/ El Comercio

Internet está lleno de páginas que ofrecen el servicio. Basta con ubicar el criterio en un buscador e inmediatamente se despliega un sinnúmero de portales dedicados a ofrecer dominadoras financieras. Foto: Archivo/ El Comercio

En la ‘dominación financiera’ una extraña administra sus finanzas

18 de marzo de 2015 11:25

Entre USD 50 000 y USD 70 000 anuales puede ganar una profesional que se dedica al oficio de la dominación financiera. Se trata de una práctica donde la misión consiste en demostrar superioridad mediante la humillación monetaria, exigiendo dinero, regalos y administrando los gastos del cliente.

Para hacerlo, ni siquiera se precisa de un contacto personal o directo entre los vinculados. Con un teléfono o a través de Internet es posible acceder a una relación de ese tipo.

En el portal Dominación-financiera.com se explica que la tendencia se concentra, básicamente, en el dinero. Quienes buscan este servicio encuentran complaciente que se les prive de su poder, es decir la economía.

Lady Mia Harrington, citada en el artículo ‘Dominatrix financiera, cuando lo que excita es que te toquen la cartera’ publicado en Elpais.com, es una dominadora. Ella describe a sus clientes como el tipo de persona que gusta ser chantajeada, está aburrida con su vida y, principalmente, gana demasiado dinero. Además, el “esclavo” o “sumiso”, inconscientemente, carece de autoestima o cree que no merece su privilegiada situación económica.

Según la experta, hay quienes perdieron el interés en su vida profesional y tener una dominadora les motiva para volver a la lucha, emprender, innovar y ganar más dinero.

En el portal especializado en esta práctica se indica que es cada vez más común en países como Inglaterra, Estados Unidos, Alemania

Internet está lleno de páginas que ofrecen el servicio. Basta con ubicar el criterio en un buscador e inmediatamente se despliega un sinnúmero de portales dedicados a ofrecer dominadoras financieras.

Al ingresar en cualquiera de ellos, es posible observar mujeres en actitud provocadora ofreciéndose en calidad de dominadoras, así como hay quienes prefieren una imagen más ejecutiva, al estilo de Wall Street, para garantizar el mismo servicio.

El éxito de este tipo de tendencias radica, según Harrington, en la necesidad de restablecer la antigua posición masculina, en que los hombres eran los proveedores. Algo menos común en las sociedades modernas, con mujeres independientes que se mantienen a sí mismas. Eso, en sus palabras, puede haber causado que ellos se sientan más superfluos e insignificantes.

Para cumplir el rol de dominadora financiera, ella debe estar al tanto de las ganancias de su “pay pig” (así se conoce al cliente en esta modalidad), administrar sus gastos. El placer radica básicamente en que el dominado cuente con poco efectivo para sus necesidades básicas, tras haber cancelado sus facturas y/o mensualidades.