La producción del dulce de guayaba con calidad se realiza en Ambato. Se vende en las terminales terrestres y romerías de todo el país. Ocho colaboradores trabajan en la microempresa. Fotos: Glenda Giacometti/Líderes

La producción del dulce de guayaba con calidad se realiza en Ambato. Se vende en las terminales terrestres y romerías de todo el país. Ocho colaboradores trabajan en la microempresa. Fotos: Glenda Giacometti /Líderes

Modesto Moreta (I) 
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El dulce de guayaba en caja de madera sale desde Ambato

3 de abril de 2016 15:00

¿Quién no ha degustado un dulce de guayaba envasado en una caja de madera que tiene la forma de un corazón? Dulcería Danita, en Ambato, fabrica estos bocados que están decorados con flores y frases escritas a colores. El negocio también produce manjar de leche, melcochas, paletas, etc.

Esta tradicional envoltura de las golosinas se comercializa en las romerías de las vírgenes del Cisne (Loja), Rosario de Agua Santa (Baños, Tungurahua), del Quinche (Pichincha), del Huayco (Guaranda) o en las terminales terrestres de Ambato, Guayaquil, Quito y otras ciudades del país.

El gerente de este emprendimiento es César Vera. Él recuerda que su madre Teresa se quedó sin empleo: la fábrica en donde ella laboró durante 18 años, en la preparación de esos dulces, quebró. Su progenitora, dice, le propuso que invierta en la microempresa.

Antes, Vera recorrió terminales terrestres y los negocios donde se realizan las romerías y sin contar aún con el producto, les contó que estaban montando una microempresa. “Lo que me exigieron fue calidad, pureza y que sea todo natural. Tras dialogar con los proveedores de la materia prima miró que era factible el negocio”.

El emprendimiento familiar inició en el 2012 con una inversión de USD 15 000. Con los recursos compró las pailas de bronce, máquinas, otros utensilios y la materia prima. Además, renunció al trabajo para dedicarse al plan.

Otro compañero de trabajo de su progenitora y experto en la elaboración de los dulces, Alfonso Broncano, se sumó al equipo. Dice que entrar en el mercado no fue nada fácil, “pero una vez que comprobaron los clientes la calidad, las ventas crecieron”.

Producía entre cajas pequeñas, grandes, medianas y los cortados alrededor de 20 000 unidades. César se encargó de la comercialización y distribución. Comenzó a recorrer Baños, Santo Domingo de los Tsáchilas, Guayaquil, Quito, Ambato, Quevedo, Babahoyo…
Arrancó preparando 50 cajas de guayaba quincenal y con tres colaboradores; actualmente procesa entre 100 y 150 cajas semanales y participan ocho empleados.

En el 2014 inyectó a la microempresa otros USD 15 000 en la adquisición de batidoras, peladoras y lavadoras para la guayaba en acero inoxidable. También, se amplió a otros productos como palillos de melcocha, paletas, leche condensada.

Mensualmente, factura entre USD 4 500 y 5 000. Su esposa Mayra Núñez innovó la presentación de los dulces. La joven decora con gráficos llamativos, de acuerdo con el lugar al que se envía. Hay frases como: Recuerdo de la Virgen del Cisne, un recuerdo de Baños, El Quinche le saluda.