Miguel Fárez es parte de  la cooperativa de producción artesanal San Isidro, que elabora entre 800 y 1 000 pares de zapatos al mes, en Cuenca. Foto: Foto: Xavier Caivinagua / LÍDERES

Miguel Fárez es parte de la cooperativa de producción artesanal San Isidro, que elabora entre 800 y 1 000 pares de zapatos al mes, en Cuenca. Foto: Foto: Xavier Caivinagua / LÍDERES

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La economía popular y solidaria gana participación

28 de junio de 2015 15:59

En el Ecuador se cuentan 5,3 millones de socios de 8 154 organizaciones como cooperativas, asociaciones, cajas comunales, etc.

La economía popular y solidaria es un sector amplio e importante pese a estar diversificado y fragmentado. En el Ecuador se contabilizaban hasta mayo pasado 8 154 organizaciones en este segmento. 7 237 están enmarcadas en lo que se conoce como el sector real: asociaciones, cooperativas de economía popular y solidaria, organismos de integración y comunitarios.

Allí se encuentran comunidades campesinas, grupos de artesanos y pequeños productores que se reparten principalmente en las provincias de Pichincha, Guayas, Manabí, Tungurahua y Azuay según estadísticas de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (SEPS).

Las 917 organizaciones restantes corresponden al sector financiero y son las cooperativas de ahorro y crédito. Estas conforman un segmento en crecimiento: sus depósitos a la vista y a plazo pasaron de USD 3 473,5 millones en marzo del año pasado a 3 880,5 millones en el mismo mes del 2015, de acuerdo con datos de la SEPS.

La tarea de las organizaciones de la economía popular y solidaria se caracteriza por el trabajo comunitario y su objetivo primordial es cubrir y garantizar las necesidades de los socios e integrantes de cooperativas, asociaciones, cajas comunales...

Esta actividad tiene un peso creciente en el sector financiero nacional y en la economía nacional en general. En términos de activos, la economía popular y solidaria se lleva el 25% del total de activos. En captaciones, los datos muestran una evolución: en el 2008 el segmento sumaba USD 1 449 millones en depósitos, lo que representaba el 9,5% del total de captaciones del sistema financiero. Para el 2014 cerró con USD 4 722 millones, lo que equivalió al 13,23% del mercado, según datos de la SEPS y de la Superintendencia de Bancos.

El número de personas vinculadas también es importante. Las cifras oficiales hablan de 5,3 millones de socios, aunque una persona puede ser socia de más de una cooperativa. Hugo Jácome, superintendente de la Economía Popular y Solidaria, calcula que al menos tres millones de personas están vinculadas al segmento. “Cuando ampliamos el rango hacia unidades económicas populares y sectores artesanales, hay estimaciones que señalan que la economía popular genera más del 60% del trabajo en el país”, dice Jácome y agrega que se encuentran organizaciones muy grandes y unidades muy pequeñas, lo que muestra la importancia del sector.

¿Se puede establecer el peso del segmento en el Producto Interno Bruto nacional? Jácome señala que no existen cifras oficiales y que la entidad encargada de establecerlo sería el Banco Central. De todos modos, Jácome indica que solo los activos de las organizaciones de la economía popular y solidaria superan los USD 8 000 millones, poco menos del 10% del PIB total, “aunque no se toman en cuenta otras dinámicas que sirven para calcular el aporte al PIB”.

Para José Tonelo, representante del Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio, hoy en día existe mayor conciencia sobre el valor de la economía solidaria, porque “es un elemento para generar y mantener la paz social y para abrir caminos en la solución de problemas de las comunidades”.

El representante de esta organización añade que la economía popular y solidaria permite la multiplicación de emprendimientos que, a su vez, tienen un impacto en sectores como las exportaciones. “Es un trabajo de mucho esfuerzo y es necesario que otros actores de la economía entiendan el trabajo de la economía solidaria”.

Más datos del sector

Hasta mayo pasado, la SEPS contabilizó 4 728 asociaciones, 2 451 cooperativas de economía popular y solidaria y 58 organismos de integración y comunitarios.

Por sectores, las cooperativas de servicios (transporte y otros) tenían en el 2014 el 54% de participación en la economía popular y solidaria, según estadísticas de la SEPS.

Luego se ubicaban las cooperativas de ahorro y crédito (28%); las cooperativas de producción tenían el 10% y las de vivienda y de consumo un 8%.

El capital humano  también se mide en las organizaciones de la economía popular y solidaria. El 75% son hombres y el 25%, mujeres. En cuanto a socios, el 79% corresponde a hombres y el 21% a mujeres, según datos de la SEPS.

El crédito productivo es el de mayor demanda

Los más de 300 socios de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Chola Cuencana acceden a microcréditos, que oscilan entre USD 300 y 500, para dinamizar sus negocios de frutas y legumbres que están vinculados con el mercado 10 de Agosto, en el centro de la capital azuaya.

Esta entidad funciona desde hace tres años y el 2014 cerró con USD 80 000 en activos y 50 000 en créditos. De acuerdo con su gerente, Omar Yaguachi, estas personas buscan pequeños créditos para adquirir su mercadería o productos y con las ventas pagan los préstamos.

Existen otras organizaciones como Santa Ana, Jadán, Ahorrista Solidaria y Carmen que centralizaron su trabajo en sus zonas aledañas; sus socios solicitan recursos para los cultivos agrícolas, crianza de animales y comercio en los mercados. Estas instituciones pertenecen a la Red de Organizaciones Financieras y Solidarias del Austro, que agrupa a 12 pequeñas cooperativas de ahorro y crédito de Azuay y Cañar.

Yaguachi, quien es presidente de esta Red, dice luego del cierre de Coopera en el 2013 las pequeñas cooperativas tuvieron que brindar una mayor credibilidad y de forma paralela ajustarse a los mayores controles que impuso la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria.

Lo que va del 2015 ha sido complicado debido a la situación del país y los socios toman precauciones, añade Yaguachi. Según él, con la colaboración de estas 12 organizaciones, que en total tienen más de 20 000 socios, se buscará un equipo técnico para posicionar la imagen de estas entidades, seguimiento del avance de las cooperativas y atraer más socios y recursos en el país y en el exterior. “Esperamos que en el 2016 la situación mejore”.

Según la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, hasta mayo pasado se contaban 916 cooperativas de ahorro y crédito y una caja central. Pichincha y Tungurahua concentran cerca de la tercera parte.

En la segunda provincia mencionada, el movimiento comercial es el imán para la creación de nuevas cooperativas de ahorro y crédito. Con la apertura de una cuenta de ahorros, los beneficiarios pueden obtener un microcrédito o de consumo, aunque todo dependerá de la capacidad de pago.

Al menos 150 de estas entidades financieras funcionan en los nueve cantones de esta provincia. La mayoría, en Ambato.

Locales comerciales y pequeños talleres son los que más utilizan los microcréditos que van desde USD 100 hasta 20 000, según representantes de cooperativas como Chibuleo. En esta región del país, el modelo que aplican los socios de las organizaciones es simple: los recursos se invierten en la compra de mercadería o maquinaria. Con el crecimiento del negocio se cancelan los créditos, mientras que el de consumo se usa para la compra de vehículos, casas…

Otro dato: cerca del 70% de los préstamos que otorgan cooperativas como Chibuleo son para microcréditos y el 30% restante va para consumo. Los microcréditos se invierten en actividades productivas, agricultura o para incrementar el negocio.

El banco comunitario impulsa a las familias


En Tungurahua, los bancos comunales trabajan en la entrega de créditos para financiar pequeños emprendimientos como talleres de costura o criaderos de pollos o de animales menores (cuyes y conejos). También, ayudan para la compra de ganado ovino, fertilizantes y semillas para producir con buenos resultados.

Aníbal Montesdeoca se levanta temprano todos los días para alimentar dos cabezas de ganado que cría en su terreno. El hombre, de 45 años, los compró con un crédito de USD 1 500 que lo obtuvo en el banco comunal que funciona en su comunidad San Carlos, de la parroquia Pilahuín a 30 minutos de Ambato. Él es uno de las 23 integrantes de la Asociación Cruz de Mayo fundada en el 2011.

Este programa se extendió en Tungurahua. En la actualidad 150 bancos comunales funcionan en la zona rural y 100 en la zona urbana, con una cartera total que alcanza los USD 4,3 millones.

Más de 6 000 habitantes del sector campesino de los nueve cantones de Tungurahua se benefician por un plan impulsado por el programa Promoción de la Mujer de la Diócesis de Ambato. Israel Moya, coordinador de Microfinanzas de la Pastoral Social Caritas Ambato, explica que al ser parte de la Red Financiera Rural (RFR) y de la Unión Católica Desarrollo Comunitario están enmarcados dentro de la Ley de Economía Popular y Solidaria.  “Caritas Ambato se maneja como una dependencia religiosa sin fines de lucro, sino de servicio a la comunidad”, indica Moya.

En la zona, más del 95% de las personas que consiguieron un crédito tienen su pequeño negocio. Ángel Rodríguez, director de Proyectos de la Pastoral Social, contó que eso permite tener ingresos extras o mejoraron su condición de vida que pasaron de ganar menos de USD 1 a 2,50 diarios.

En la parroquia Yanahurco, en Mocha, también funcionan los bancos comunitarios. Allí, 23 mujeres recibieron créditos de entre USD 200 y 1 500 en lo que va del año. Doris Rodríguez, una de las beneficiarias, obtuvo un crédito de USD 700. “Con el dinero compré cuyes y gallinas. Eso ayuda en nuestra economía familiar, pues ahora no solo mi esposo aporta, sino yo también”.

En Cuenca, la Cooperativa de Producción Artesanal San Isidro produce cada mes de 800 a 1 000 pares de zapatos para mujer, que se comercializan en Cuenca, Quito y la Sierra Norte. Esta asociación, constituida en 1999, está integrada por 11 artesanos de la zona baja de la parroquia cuencana de Turi.

Según su representante Cecilia Matailo, con el impulso que ha tenido la economía popular y solidaria en los últimos años han recibido capacitación en el manejo de la cooperativa y en la apertura de mercados.

En la actualidad, un limitante que enfrentan es el incremento del costo de producción en un 30% por la aplicación de salvaguardias. Esta Cooperativa, que comercializa la marca Pasos Si, utiliza plantillas, tacos y cierres que llegan desde Colombia con un recargo desde marzo. Pese a ello, lanzaron una nueva colección con 12 modelos para competir en el mercado.