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Christian Cisneros, director de la Capeipi; Silverio Durán, presidente de la Camicón; Marianne Van Steen, embajadora de la UE y Vicente Albornoz, decano de la UDLA. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Christian Cisneros, director de la Capeipi; Silverio Durán, presidente de la Camicón; Marianne Van Steen, embajadora de la UE y Vicente Albornoz, decano de la UDLA. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Ecuador crecerá en el 2018, pero todavía depende del petróleo

4 de diciembre de 2017 08:30

Las proyecciones para la economía del Ecuador en el 2018 están al alza si se comparan con los pronósticos del 2016 y 2017.

Para el próximo año, el Banco Central del Ecuador (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), por ejemplo, auguran tasas de crecimiento de 1,6 y 0,6%, respectivamente, para el país.

Aunque son tasas menores a las alcanzadas en el periodo de bonanza petrolera, están en el terreno positivo, luego del decrecimiento de 1,5% que experimentó la economía en el 2016.

Con estos pronósticos, Ecuador enfrentará el próximo año el reto de reducir el nivel de gasto público heredado del régimen anterior que, según Vicente Albornoz, decano de la facultad de Economía de la Universidad de las Américas (UDLA), derivó en una mayor dependencia del precio del petróleo.

Este fue uno de los puntos abordados el pasado viernes 1 de diciembre en el Foro Empresarial de LÍDERES, que se llevó a cabo en el auditorio UDLA Park.

En el evento, organizado en el marco del aniversario número 20 del semanario LÍDERES, participaron, además, Silverio Durán, presidente de la Cámara de la Industria de la Construcción (Camicon).; Marianne Van Steen, embajadora de la Unión Europea en Ecuador y Christian Cisneros, director ejecutivo de la Cámara de la Pequeña y Mediana de Comercio de Pichincha (Capeipi).

El foro fue un espacio para esbozar ideas en torno a los principales retos del Ecuador de cara al 2018.

“Seguimos siendo dependientes del precio del petróleo. Somos un país altamente endeudado. En la época de altos precios del petróleo nos olvidamos de producir y nos dedicamos a consumir las rentas del petróleo”, señaló el decano de la UDLA.

A Albornoz, además, le preocupa que en el 2018 el manejo económico del Gobierno de Lenín Moreno no cambie en relación al de su antecesor, que se caracterizó por un alto nivel de gasto público.

A las puertas del nuevo año, la economía enfrenta el reto de sostenerse con una merma del 13% del gasto público en inversiones.

Durán espera que en el 2018, la inversión de construcción, del sector privado, se reactive con el programa Casa Para Todos.

Albornoz añadió que las cifras de la Pro forma 2018, aprobada en la Asamblea, presenta niveles de ingresos que estarían sobreestimados. En el documento, el Gobierno estima ingresos por USD 24 864 millones, USD 1 317 millones más que lo proyectado para el 2017.

Sin embargo, Albornoz añadió que los ingresos del 2017 llegarán a un 82% de lo proyectado, por lo que no debería estimarse que en el 2018 este rubro sea mayor.

En el foro también se abordó el escenario en materia de comercio exterior del Ecuador y lo que le espera en el 2018.

Mediante una videoconferencia, el ministro de Comercio Exterior, Pablo Campana, destacó que en el primer trimestre del 2018 está previsto abrir la licitación para que las empresas interesadas en invertir en proyectos, de un catálogo de USD 33 000 millones, presenten sus ofertas.

El catálogo ya ha sido socializado este año por el Ministro en seis países: China, Estados Unidos (EE.UU.), Reino Unido, Suiza, Suecia y Noruega.

Actualmente, Campana está en una segunda gira internacional en Dubai, Rusia, Japón y Corea, por lo que no pudo asistir al foro. En el primer trimestre del 2018 en cambio, comenzará una gira por las 24 provincias de Ecuador para incentivar a que los emprendedores comiencen a exportar.

Uno de los retos del Ecuador el próximo año en materia de comercio exterior, añadió Campana, es que incremente su oferta exportable en servicios, que actualmente corresponde al 2% del PIB.

Sobre comercio exterior también habló Van Steen, a un año de que suscribió el acuerdo multipartes con la Unión Europea .

El tratado otorga beneficios arancelarios y mejor acceso a mercado a los productos ecuatorianos y europeos. Como resultado, entre enero y septiembre, las exportaciones de Ecuador crecieron un 12% a ese destino.

Mire la ponencia completa de Vicente Albornoz

Las importaciones desde Europa, en cambio, crecieron 40%.

Aunque, el flujo comercial presenta mejores cifras que en el 2016. Van Steen explicó que el bloque también está preocupado por el impacto que tendría la tasa de control aduanero que Ecuador implementó el 13 de noviembre.

Uno de los logros más destacados por la funcionaria es el incremento de la presencia de Mipymes en Europa. Desde que se suscribió el acuerdo, hay entre 200 y 300 nuevas empresas de esta categoría vendiendo sus productos en Ecuador.

Cisneros, director de la Capeipi, destacó que el sector al que representa tiene un alto potencial de exportar a este y otros mercados, productos con valor agregado y altos precios, en lugar de enfocarse en altos volúmenes.

Cisneros advirtió que las Mipymes tienen todavía problemas para acceder a líneas de crédito baratas y sin tramitología.

El tratado comercial con la UE tiene un balance positivo

El acuerdo comercial multipartes, suscrito en noviembre del 2016, entre Ecuador y la Unión Europea (UE) arroja sus primeros resultados.

Para la embajadora de la UE en Ecuador, Marianne van Steen, estos resultados son positivos, puesto que entre enero y septiembre, el flujo comercial entre los dos mercados creció en un 25%.

Aunque los productos tradicionales de exportación como el banano siguen siendo líderes en este mercado, con el acuerdo comercial multipartes hay otros productos que presentan altas tasas de crecimiento, dijo la embajadora.

Entre ellos se encuentra el aceite de palma y los enlatados de atún.

En este primer año de suscripción del tratado, el bloque también analiza los efectos que tendrá la tasa de servicio de control aduanero que implementó el Servicio Nacional de Aduanas del Ecuador (Senae) el pasado 13 de noviembre para todas las importaciones del Ecuador.

La embajadora explicó que es un tema que preocupa a la UE y añadió que están analizando el impacto que tendría en sus exportaciones a Ecuador.

Según Van Steen, uno de los resultados más importantes del tratado es que entre 200 y 300 nuevas empresas ecuatorianas comenzaron a exportar a Europa. La mayoría de estas nuevas compañías pertenece al segmento de las medianas y pequeñas empresas (pymes).

“Tenemos un programa de capacitación en el que se han invertido unos 10 millones de euros para que pymes entren al mercado europeo”, comentó.

Se trata del Programa de Apoyo al Sector de Comercio en Ecuador para pymes, que se lleva a cabo desde abril entre la Federación de Exportadores (Fedexpor); la Corporación de Promoción de Exportaciones e Importaciones (Corpei) y el Ministerio de Comercio Exterior.

La embajadora Van Steen destacó también que las importaciones desde Europa entre enero y septiembre crecieron en un 40% no solo por el acuerdo, sino también a debido a factores como el retiro de los cupos de importación de vehículos y el desmonte de las salvaguardias arancelarias en mayo pasado.

Mire la ponencia de Silveiro Durán

La dependencia del petróleo sigue siendo una amenaza

La perspectiva del crecimiento económico del Ecuador para el próximo año es mejor que la del 2017, según organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según la entidad financiera, el Ecuador crecerá 0,2% en el 2017 y 0,6% en el 2018. Sin embargo, el crecimiento sigue estrechamente atado al precio del barril de petróleo, un problema que el país acarrea desde la década de los setenta, considera Vicente Albornoz, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de las Américas (UDLA).

Albornoz explica que el modelo económico que acompañó al período de altos precios del petróleo -entre 2006-2014- estuvo enfocado en una fuerte inyección de gasto estatal, que derivó en una mayor capacidad de consumo en el país.

Con cifras del Banco Central (BCE), Albornoz sostiene que el gasto público entre 2001 y 2006 fue de USD 11 900 millones en promedio, mientras los ingresos fueron de USD 12 600 millones.

En contraste, cuando los precios del petróleo comenzaron su escalada entre 2007 y 2014, el gasto promedio del Estado ecuatoriano fue de USD 34 000 millones y los ingresos fueron de 32 000 millones. Es decir, el déficit fiscal fue de USD 2 000 millones.

El problema, según Albornoz, es que estos cambios en la economía, con un alto gasto público, no estuvieron acompañados de un crecimiento en el aparato productivo, lo que derivó en una mayor demanda de productos importados.

“Creció la demanda porque había más capacidad de consumo, la gente tenía más dinero en las manos para gastar, pero la producción del país no creció a ese nivel”, señaló.
De ahí que el cambio de la matriz productiva, que se propuso el régimen del expresidente Correa, no haya tenido los resultados esperados, aseveró.

Albornoz considera que a pesar de que Ecuador sigue siendo un país con altos niveles de incertidumbre, por depender del precio del petróleo, los empresarios ecuatorianos están acostumbrados a responder ante las crisis. Advirtió que el 2018 no será un año sencillo.

Mire la ponencia de Christian Cisneros

Inversión privada, la clave para reactivar la construcción

En el segundo trimestre del 2017, solo dos de los 16 sectores de la economía ecuatoriana decrecieron: el petrolero y el de la construcción, según las últimas cifras del Banco Central del Ecuador (BCE). Sin embargo, este último fue el que registró la caída más fuerte: 7,9%.

Para Silverio Durán, presidente de la Cámara de Industria de la Construcción (Camicon), el impacto de esta contracción, por el menor del gasto público, se refleja principalmente en el empleo.

Según Camicon, desde diciembre del 2014 hasta septiembre del 2017, en el sector se han perdido 60 000 empleos.

Pero hay una luz. El 2018 le plantea a este segmento productivo la posibilidad de un mejor panorama de la mano de dos factores, señaló Durán.

El primero es la ejecución del plan gubernamental de vivienda social Casa Para Todos, en el que el sector privado tendría un rol protagónico. El segundo es la posible derogación de la Ley para Evitar la Especulación de la Tierra, conocida como Ley de Plusvalía.

Según el plan cuatrianual presentado por el BCE, entre 2017 y 2020, está previsto que la inversión privada en el sector de la construcción para las 325 000 viviendas del programa gubernamental ascienda a USD 4 800 millones. Sin embargo, Durán estima que podría ser, incluso, una cifra mucho mayor.

“La inversión por estas viviendas no será menor a USD 6 000 millones porque, además de las casas, están los costos de terrenos e infraestructuras”, indicó.

Para los gremios de la construcción como la Camicon, el principal problema que generó la Ley de Plusvalía es que produjo incertidumbre entre los inversionistas. Esto, añadió Durán, contribuyó a la contracción de las ventas en el sector inmobiliario ecuatoriano.

Está previsto que el 4 de febrero del 2018 se lleve a cabo una consulta popular en la que se preguntará a los ciudadanos si están de acuerdo con derogar esta ley. Si esto ocurre, dijo Durán, se prevé que la inversión se reactive. “Esto permitirá que el inversionista tenga más confianza e invierta en el sector inmobiliario y en obra pública, añadió.

Mejor capacitación y liquidez, el reto de las Mipymes en 2018

Las proyecciones de crecimiento en la demanda de mercados con alto poder adquisitivo como Asia y Europa, así como los cambios en los patrones de consumo provocados por la población milenial (personas entre 15 y 29 años), son oportunidades claves para micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) en el 2018.

Según Christian Cisneros, presidente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha (Capeipi), en este escenario, el enfoque productivo de este grupo de empresas, que en Ecuador alcanzan el 90% del tejido empresarial, debe ajustarse para satisfacer las nuevas necesidades de los mercados e incrementar sus ventas en el exterior.

Entre ellas, una mayor demanda de productos tecnológicos y bienes de lujo, el incremento de las compras en canales virtuales y la preferencia por productos fabricados con energías limpias.

Según la Capeipi, el 9% de las Mipymes exporta sus productos, y casi la mitad va hacia Colombia y Perú.

En este contexto, Cisneros explicó que las Mipymes ecuatorianas enfrentan dos problemas que les dificultan el camino hacia la innovación y la exportación: el acceso a financiamiento y las prioridades de capacitación.

Según la Cámara, de cada 10 Mipymes que emprenden una innovación, seis fracasan. De 100, solo 15 se arriesgan a emprender innovaciones.

Cisneros destacó que la tramitología, atada al acceso al crédito, es una barrera que se debe eliminar, pues producto de esto, solo el 51% de empresas de este sector acceden a líneas de crédito. Esto ha empujado a los emprendedores a buscar financiamiento del chulco, añadió.

En lo que respecta a preparación, según la Capeipi, el 12% de las Mipyms demanda capacitación en temas de comercialización y marketing. 8% busca formarse en gestión empresarial y financiera.

“La Pyme está enfoca en capacitarse para cumplir con las normas básicas para sobrevivir, en lugar de pensar en capacitarse en temas de especialización que le permitan cambiar formas de producción”, manifestó Cisneros.