Redacción Quito
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Ecuatran SA: La transformación de la energía impulsa su crecimiento regional

Los sonidos metálicos son incesantes en la planta de Ecuatran, ubicada en Santa Rosa, al suroccidente de Ambato. El incremento en su producción se refleja en el número de colaboradores: pasó de 150 en el 2010, a 290 en la actualidad.

Ecuatran produce transformadores eléctricos que se utilizan en zonas pobladas y para la actividad industrial. La firma inició sus operaciones en 1979, con un capital de cerca de 2 millones de sucres (unos USD 727 000, en aquel año).

Esta compañía se benefició en sus primeros años de vida, de convenios de cooperación para transmitir tecnología entre las firmas SBI y ACEC. Estas empresas belgas se encargaron de capacitar a técnicos e ingenieros fundadores.

Luego de tres décadas de operaciones, el desarrollo de los profesionales de Ecuatran ha permitido que la firma procese más de 180 toneladas de metales como acero y cobre, cada mes, en promedio.

La energía eléctrica que se genera en las fuentes -sean térmicas o hidroeléctricas-, según explica Diego Lara, gerente general de Ecuatran, oscila los 13 800 voltios. De allí se dirige a los amplificadores de voltaje. Esta maquinaria permite elevar esa energía hasta los 360 000 voltios o más, para que ‘viaje’ a los poblados.

La energía de alto voltaje llega a las subestaciones. “Son locales situados en los extremos de las ciudades -explica Lara- y donde se ubican los transformadores encargados de reducir el voltaje”. De allí, la función de los transformadores, en sus diferentes dimensiones, es reducir sucesivamente el voltaje para que pueda usarse en hogares e industrias a 110 ó 220 voltios.

Para Gonzalo Bravo, jefe de Construcciones en la Empresa Eléctrica Quito, entidad a la que Ecuatran provee equipos desde hace unos 30 años, el cumplimiento de normas internacionales garantiza la calidad de los transformadores realizados en la planta de Ambato. Él se refiere a los sellos INEN e ISO 9001:2000 con los que cuenta Ecuatran.

Las diferentes naves de producción conforman un área de 3 600 m². Allí, mensualmente se empacan para la distribución unos 800 transformadores monofásicos (usados principalmente para los tendidos eléctricos en zonas residenciales) y más de 120 transformadores trifásicos, que se ocupan para el consumo de las fábricas en zonas industriales.

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“Buscamos ampliar nuestro catálogo. El mercado demanda transformadores de mayor capacidad, para su parque eléctrico”, indica Franklin Pico, gerente Técnico y de Producción de Ecuatran. Su postulado explica la alianza estratégica que firmó esta empresa -el pasado mes- con su similar uruguaya Urutransfor.

La cooperación entre estas firmas de ingeniería busca que Urutransfor transfiera la tecnología necesaria para ensamblar en el Ecuador, transformadores de más de 5 megavatios y que se conectan a los 34 000 voltios. Estos equipos son vitales para las subestaciones, no son producidos en el país y el mercado demanda unas 12 unidades anuales. Allí la motivación de Ecuatran en establecer un convenio.

“La cooperación tecnológica entre ambas firmas permitirá que en el futuro podamos abastecer el mercado regional”, indica Jorge Bardier, gerente general de Urutransfor.

La parte ecuatoriana tiene pensado invertir unos USD 2,5 millones en la construcción de un laboratorio de pruebas para esta tecnología y una nave de ensamblaje para los transformadores.

En el 2011 se impartieron unas 5 000 horas de capacitación para el personal. En este año, ya son 5 200 transformadores los que se despacharon desde Santa Rosa.

El insignia

'La sinergia es vital para nuestra labor'

Manuel Cadena / laboratorista

Llevo 30 años colaborando para Ecuatran y he sido testigo de la evolución de la empresa.

El primer término que se aprende al ingresar a esta planta es el respeto. No solo por quienes laboramos aquí o hacia los valores empresariales. Me refiero al respeto por la energía eléctrica que, aunque no corremos riesgos laborales, siempre es necesario comprenderlo en su totalidad.

Mis tres hijos y mi esposa conocen sobre mis labores y se sienten orgullosos cuando me ausento de casa. Esto para asistir a cursos de capacitación que se dictan dentro o fuera de la empresa.

Hoy, que me desempeño como laboratorista en el área de Control y Calidad, promulgo la sinergia entre mis compañeros. Los productos que realizamos son el resultado de varias horas de trabajo manual. De allí la importancia que le damos al cumplimiento de los estándares.