Leonardo Gómez / LÍDERES
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Edgar Lascano mostró su talento en el BID y la ONU

Ha realizado consultorías en proyectos de la Unicef, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y para el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA). Ahora a sus 40 años, Edgar Lascano dirige Holística Consultores, una empresa enfocada en el mejoramiento del desempeño empresarial.

Para los negocios es un hombre de resultados y para su familia es una persona tenaz. Carmen Salas, compañera de trabajo lo describe como extremadamente trabajador y perfeccionista. “Cuando se trata de buscar propuestas no le gusta trabajar con lo que él llama ‘enlatados’, sino que estudia primero las distintas alternativas que se puedan aplicar a la realidad de cada empresa”, asevera.

Lascano estudió la primaria en la escuela San José De La Salle, cuando estaba frente a la Basílica del Voto Nacional, en el centro de Quito. La secundaria la estudió en el Colegio San Gabriel.

Lenin Cevallos, amigo personal desde el cuarto grado de escuela, lo recuerda como un estudiante aplicado y un buen amigo con el que solían caminar de regreso a sus casas, después de clases.

“Si mal no recuerdo, nos conocimos en el primer grado pero nos hicimos amigos en cuarto grado, creo que en 1978. A la salida de clases, como ambos vivíamos por San Juan, la mamá de un compañero nos llevaba en su camioneta y nos acercaba a nuestras casas. Recuerdo que le gustaba mucho el tenis”, cuenta Cevallos.

La afición de Lascano por el tenis continuó en la adolescencia, incluso representó a su colegio en intercolegiales. Cuando cumplió 17 años, ya era instructor de tenis y dictaba clases particulares en las canchas del parque La Carolina.

A los 19 años ya llevaba las riendas de su primer emprendimiento. Cuatro computadores y conocimientos básicos de computación le sirvieron para ofrecer capacitaciones en entidades educativas y empresas privadas. Daba clases e instalaba temporalmente los centros de cómputo.

La venta de un Mini Austin verde, que le regaló su padre a los 17 años para que traslade los equipos que utilizaba para dictar clases de tenis, le sirvió para financiar su emprendimiento. Era de 1991.

Sin los conocimientos necesarios para mantener una empresa y sin experiencia en el mercado, un año más tarde, en 1992, tuvo que vender el negocio que para entonces había crecido y contaba con 266 computadores.

La lección para Lascano fue clara: “Un caballo desbocado es, a veces, casi o más peligroso que un caballo parado”, dice.

Su padre quería que sea economista y por ese motivo estudió en la Universidad Católica de Quito, pero decidió retirarse después del primer año de estudios. Acto seguido, comenzó un segundo emprendimiento en el que trabajó con los desarrolladores Óscar y Ricardo Montero.

Juntos desarrollaron un software llamado Safief, Sistema de Administración Financiera para Instituciones de Educación Fiscal, que utilizaban las colecturías de entidades fiscales para llevar su contabilidad.

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Para evitar que se repita la experiencia de su primer negocio, a los 22 años, Lascano regresó a los estudios. Pero esta vez eligió la carrera de Ingeniería Comercial en la Universidad Internacional del Ecuador, en donde se graduó.

En 1995, a los 23 años, se casó y fundó el Instituto Tecnológico Corporativo, que enseñaba conceptos de calidad total y reingeniería a nivel de tecnología. La crisis bancaria de 1999 lo obligó a vender el instituto, que aún funciona en el norte de Quito con el nombre de Instituto Tecnológico Edwards Deming.

Después se dedicó a la cátedra, hizo pequeños trabajos de consultoría y en el 2001 recibió una invitación de las Naciones Unidas para realizar una consultoría en un programa de alimentación en Ecuador en coordinación con el Ministerio de Salud. Así se involucró con los organismos internacionales.

En julio del 2004 decidió estudiar una maestría en la Escuela de Negocios Incae y viajó a Nicaragua, donde estuvo 18 meses. A su regreso, trabajó como asesor en el Ministerio de Bienestar Social (actual MIES) y continuó con la docencia en la Escuela Politécnica del Ejército y la Universidad Tecnológica Equinoccial.

En abril del 2006 fundó Holística Consultores, empresa con la que ha realizado cerca de 50 consultorías a organizaciones como el Banco Mundial y la Unicef.

Hincha de la Liga, amante del tango y la salsa, recuerda entre risas la época de oro de la discoteca Mayo 68, ubicada en la Mariscal de Quito.

Su hermana, Martha Lascano, lo recuerda como un hombre tenaz que no se deja vencer por la adversidad y que siempre busca oportunidades para nuevos negocios. “Es de familia, nuestro padre también tiene espíritu emprendedor”.

Una lección en su vida fue el tiempo que le quitó a su familia. “Por muchos años manejé a mi familia en piloto automático y no siempre estuve cuando lo necesitaban, eso me costó el divorcio. Ahora trato de equilibrar mi vida porque mis hijos: Sofía, Victoria y Andrés, son la razón de mi vida... Muchos se refugian en el trabajo pero cuando quieren retomar las riendas de su familia ya es muy tarde”.