Pedro Romero es catedrático y analista económico. Foto:  Pavel Calahorrano / LÍDERES.

Pedro Romero es catedrático y analista económico. Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES.

Pedro Maldonado O. (I)
[email protected]
Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si 6
No 0

El efecto del ‘default’ del 2008 se siente hoy

23 de agosto de 2015 13:03

Pedro Romero, catedrático y analista económico, habla sobre el crecimiento del riesgo país de Ecuador. Él asegura que es necesario enviar señales favorables a los mercados internacionales y a los inversionistas. Advierte más problemas para financiar el Presupuesto.

El pasado 18 de agosto el riesgo país de Ecuador se ubicó en 1 157 puntos, el de Colombia estuvo en 262 y el de Perú en 216. ¿Cuáles son los efectos del crecimiento del riesgo país de Ecuador?

Uno de los primeros efectos es el hecho de que empezamos a tener más dificultades para conseguir créditos. El tener un mayor riesgo país implica que aquellos prestamistas internacionales que estarían interesados en el país ahora van decir que es más riesgoso prestarle a Ecuador y van a preferir otros clientes menos riesgosos, como Colombia o Perú. La prueba de ello es lo difícil que le ha resultado al Ministerio de Finanzas conseguir créditos internacionales en los últimos meses. Esto refleja que Ecuador no es considerado por los mercados internacionales como un sujeto de crédito de bajo riesgo.

¿Tal como pasaría con una persona natural que busca crédito en la banca?

Exactamente. El ‘default’ del 2008 con la declaratoria de una parte de la deuda externa ecuatoriana como ilegítima alivió en ese momento los pagos de la deuda del Gobierno. Pero hoy en día eso tiene repercusión, precisamente cuando tenemos necesidad de financiamiento para cubrir el déficit fiscal. Cuando nosotros vamos al mercado internacional nos encontramos con que hay países que reciben préstamos a tasas del 3% y nosotros conseguimos montos pequeños a tasas de interés del 7%, 8% o más.

¿Una decisión que se calificó por las autoridades del país como soberana hoy trae efectos a la economía?

Claro. Además, otra consecuencia es que si no se tienen muchas fuentes de financiamiento internacionales se acude a la deuda interna a través del IESS y eso genera presión sobre las tasas de interés nacionales. Por otro lado está la necesidad de realizar ajustes que no estaban en las proyecciones, como los ajustes efectuados en gasto corriente y gastos de capital. Entonces se hace la preventa de petróleo y se sustituyen las medidas iniciales. Otra manera de enfrentar la situación es subiendo los ingresos y eso se refleja en incremento de impuestos en los últimos meses. Los mismos proyectos del Gobierno respecto de las herencias y a la plusvalía, así como las salvaguardias comerciales, apuntan a ingresos tributarios adicionales para financiar el gasto.

¿Cómo se refleja todo esto en el día a día del ciudadano?

En los últimos ocho años el gasto público, apoyado en los altos precios del barril de crudo, se convirtió en la variable principal para sostener el crecimiento económico, tanto por el lado del empleo como de la obra pública. Luego, cuando el gasto público se desacelera por la caída del petróleo, la consecuencia es que el crecimiento económico disminuye. En el primer trimestre de este año el PIB ecuatoriano creció 3%, el nivel más bajo de los últimos años y existen estudios que señalan que en los dos últimos trimestres del 2015 habría una caída en el crecimiento y terminemos el año con un 1% de crecimiento (NDLR: la previsión oficial es que el PIB crezca este año 1,9%).

¿Pero qué pasa con las personas? ¿Cómo sienten los efectos de la desaceleración?
Pueden darse atrasos en los pagos a los contratistas del Estado, despidos en entidades públicas, disminución del consumo con efectos en los indicadores de desempleo. Ahora en la época de regreso a clases los precios de los útiles escolares se elevaron frente al año pasado, por efecto de las salvaguardias.

¿Todo esto ocurre por el nivel que tiene hoy el riesgo país o es la suma de factores?

Es por la suma de factores como el nivel del riesgo país, la caída precio del crudo en los mercados, la apreciación del dólar, la desaceleración de China. Los precios del camarón, por citar otro ejemplo, han caído por la disminución de la demanda y eso también nos afecta. Todos esos factores han coincidido este año y, a diferencia de la crisis financiera global del 2008 y 2009, este bajón de la economía parece que va a extenderse hasta el 2016 o el 2017. Endeudarse agresivamente con la preventa de petróleo y la búsqueda de financiamiento externo son medidas que no son las más adecuadas, si no se las acompaña con una política como la reducción de gasto corriente o revaluar que las inversiones de capital no sean solo estatales y vayan de la mano del sector privado.

¿Pero ahora el sector público habla con el privado?

Es lamentable es que ahora se busque apoyo en el sector privado, luego de más de ocho años del Gobierno y cuando el precio del petróleo está a la baja. Antes no se acudió al sector privado y eso ­ahuyentó la inversión. Pero ahora, el mayor riesgo país implica menos disponibilidad de que inversionistas extranjeros lleguen al país con capital.

¿Qué alternativas les quedan a las autoridades?

El Gobierno ha adoptado ya su solución: endeudarse con gobiernos, bancos, inversionistas, etc. Además, trata de reducir el gasto corriente y busca nuevos ingresos con más impuestos. Pero existen otras alternativas. Por ejemplo, si el Gobierno promueve la producción, lo lógico sería darle incentivos al sector privado nacional con reducción de tributos, como el Impuesto a la Salida de Divisas, que ya está en camino; también se debe considerar reducciones en el pago del Impuesto a la Renta, como ocurre en otros países. Esto puede aliviar la situación e impulsar la producción nacional. Además, es necesario ser transparente en el gasto fiscal. Todo lo anterior son señales importantes para los mercados financieros internacionales que nos observan.

¿Todas estas sugerencias reducirían el riesgo país?
No necesariamente enseguida. Hay que aceptar que en la actual coyuntura internacional tenemos un año difícil y en el 2016 sería más complicado conseguir financiamiento externo. Es mejor empezar el ajuste nosotros mismos. El primer paso, insisto, es transparentar el gasto. No tiene que ser una medida de ‘shock’, sino gradual y transparente. De esa manera se envían señales a los mercados, tanto local como ­internacional. Hay que enviar señales de compromiso.

Su trayectoria

Formación. Estudió Economía con especialización en Finanzas, en la Escuela Politécnica del Litoral. En el 2007 obtuvo una maestría y en el 2009 un doctorado en Economía, en la Universidad de George Mason, en Virginia, EE.UU.

En el sector privado. Trabajó en Solbanco y en el Instituto Ecuatoriano de Economía Política, con sede en Guayaquil.

En la academia. Desde el 2009 se vinculó como profesor en la Universidad San Francisco de Quito. Es investigador del Instituto de Economía San Francisco Business School. Utiliza métodos de investigación desarrollados por la ciencia de la complejidad y la economía experimental.