Una retroexcavadora retira los escombros en el centro de Portoviejo. Foto: Alfredo Lagla / LÍDERES

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Cinco ejes son vitales para acelerar una reconstrucción

24 de abril de 2016 17:31

La reconstrucción de un territorio afectado por una catástrofe es un proceso complicado y doloroso que puede tomar años y costos económicos elevados.

El terremoto de 7,8 grados que vivió Ecuador el pasado 16 de abril dejaba hasta el cierre de esta edición más de 600 fallecidos, alrededor de 9 800 edificaciones destruidas y afectadas, decenas de kilómetros de carreteras destruidas e impactos en sectores productivos.

Las autoridades aún no cuentan con una cifra del costo del terremoto, pero reconocen que será de varios miles de millones de dólares y que la reconstrucción tomará algunos años.

Chile es considerado un ejemplo en reconstrucción luego de catástrofes. El Ministerio de Desarrollo Urbano de ese país elaboró un documento en el que definió cinco puntos vitales luego de un desastre natural: un diagnóstico de daños; el financiamiento; leyes para encontrar el financiamiento; proyectos complementarios; y una agenda para la ejecución del plan.

Para la recuperación de la infraestructura existe una metodología o recomendaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), elaborada luego del terremoto que afectó a Chile en febrero del 2010. Ese documento habla de cinco ejes para lograr una rehabilitación ordenada y eficaz.

El primer eje se refiere al equilibrio o reducción de brechas. Según la Cepal, las regiones más afectadas por una catástrofe natural son a la vez las que presentan las mayores brechas y rezagos respecto al promedio nacional. “Los lineamientos para un proceso de reconstrucción deberían apuntar a una reducción de desigualdades regionales (...), el proceso debe presuponer que las regiones con menor desarrollo relativo puedan avanzar a ritmos más rápidos que el promedio nacional”.

El segundo punto habla de la mayor eficiencia energética. Aquí, la Cepal señala que una reconstrucción ofrece la oportunidad de introducir criterios mínimos que permitan mayor eficiencia en el uso de energía en las poblaciones afectadas. Esto implica modernización en sistemas de distribución y transmisión de electricidad, incorporación de nuevas tecnologías, uso de luminarias ahorradoras, nuevas normas, etc.

Los siguientes ejes son de carácter social. El tercero hace hincapié en una reconstrucción que promueva el desarrollo económico y social en las zonas afectadas. Allí es necesario un análisis riguroso de las deudas y los desafíos previos al terremoto.

El cuarto eje se refiere a los impactos en la productividad. El estudio de la Cepal dice que los programas de subsidio para reposición de bienes perdidos y las exenciones temporales de impuestos no se constituyen, por lo general, en programas de reactivación económica o de impulso de la productividad, sino en programas de alivio a la pobreza. “Estos programas suelen ser ejecutados desde el ámbito de la política social y no desde el ámbito de la política de desarrollo productivo”.

El quinto eje aborda revisar la infraestructura de transporte y de los servicios básicos. En su rehabilitación, la Cepal recomienda pensar en modelos de transporte menos contaminantes y más eficientes en términos energéticos, lo que mejorará la competitividad y la productividad.

Los cinco ejes de la Cepal, en resumen, sirven para encontrar las oportunidades para mejorar, de cara al futuro.

Chile es considerado un ejemplo en la reconstrucción


El 27 de febrero del 2010, Chile soportó un terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter y un posterior tsunami. En esa tragedia murieron más de 500 personas y 81 444 casas se destruyeron y otras 288 607 tuvieron daños mayores y menores. Hubo pérdidas en infraestructura de riego, bienes nacionales… y afectaciones al sector agrícola y pymes.

El costo bordeó los USD 30 000 millones, el 18% del PIB de esa nación. En el plan de reconstrucción planteado en el 2010 se detallan las acciones que aplicó el Gobierno para financiar la recuperación.

Entre otras medidas se aplicó el ahorro por austeridad y reasignaciones. También, hubo cambios legales para aumentar los ingresos tributarios. Hay que considerar que una buena parte se logró por el crecimiento económico de ese país en ese año y por el alto precio del cobre, su principal producto de exportación, destaca un informe del Gobierno chileno.

En el plan de reconstrucción se consideró el uso del denominado Fondo de la Ley Reservada del Cobre con el traspaso de USD 300 millones en el 2010 y el mismo monto al año siguiente, para que sean parte de los ingresos generales de ese país.

Otras fuentes de financiamiento fueron la venta de activos prescindibles, endeudamiento interno y externo y el uso del Fondo de Estabilización Económica y Social. Hubo reformas transitorias como el alza del Impuesto de Primera Categoría (grava las rentas provenientes del capital, entre otras, por las empresas comerciales, industriales, mineras, servicios), y una sobretasa al Impuesto Territorial.

En reformas permanentes se modificó el Impuesto al Tabaco y el tributo a timbres y estampillas para reducir el costo de financiamiento crediticio, entre otras medidas.
Adicionalmente, se creó el Fondo Nacional de Reconstrucción, que se alimentó de las donaciones privadas, las herencias, los legados y otros recursos recibidos por ayuda internacional. El Comité de Ministros de Infraestructura, Ciudad y Territorios asumió el manejo de la reconstrucción.

En el 2013, el estudio del Centro de Investigaciones de Ingeniería Sísmica del Pacífico de la Universidad de Berkeley (EE.UU.) destacó “a Chile como ejemplo mundial en reconstrucción posterremoto”. Según esa investigación, en dos años y medio de trabajo 121 000 familias con subsidios asignados ya vivían en casas reconstruidas o reparadas. Es decir, más del 50% de quienes perdieron su vivienda. En el sexto aniversario de la tragedia, en febrero pasado, se dijo que solo faltan 537 viviendas.

Otros casos

Haití avanza lento
. En el 2010 fue afectado por un sismo de 7 grados y murieron unas 300 000 personas y 1,5 millones se quedaron sin casa. Poco se construyó o reconstruyó. Hasta el 2015, cerca de 85 000 personas seguían viviendo en 123 campamentos para familias desplazadas.

Los afectados. La mayoría de los damnificados de Haití prefirió regresar al lugar donde antes estuvo su vivienda. Otro grupo, en cambio, recibió subsidios públicos y privados para pagar una renta.

Japón y su afectación. El 16 de marzo se cumplieron cinco años del terremoto y el tsunami, que dejaron unos 18 500 muertos o desaparecidos y causó un accidente nuclear cuyos efectos son visibles. Entre los sectores afectados están el pesquero y el de comercio minorista.

La economía. La creciente escasez de mano de obra en el noreste de Japón, golpeada por el tsunami, afecta su recuperación económica a los cinco años de la tragedia, según el presidente del Instituto de Investigación para la Recuperación del Desastre, Satoru Masuda.

El caso peruano. De acuerdo con el estudio Terremoto de Pisco (2007), ese país atravesaba por situación económica favorable y la zona afectada tenía una ocupación laboral del 95%. Las industrias de gas, siderúrgica y fundición de estaño no se vieron afectadas.

La recuperación. Este informe estimó en USD 461 millones el costo de la recuperación de la infraestructura, que debían ser invertidos en tres años. Otros USD 178 millones para viviendas y 283 millones para educación, salud, urbanismo, producción y agua y saneamiento.

El emprendedor social es otro actor de la recuperación

En las primeras 24 horas después del terremoto del 16 de abril en Ecuador, emprendedores y voluntarios se organizaron a escala nacional para activar centros de acopio. Entidades privadas como Fundación In Terris, Ambiente Creativo, Impaqto y Torno estuvieron entre ellos.
Su acción permitió el envío de víveres y ropa para poblaciones en Manabí y Esmeraldas. Los emprendedores emplearon varias herramientas para facilitar las primeras acciones de apoyo.

Cuestionarix, un emprendimiento educativo, creó una plataforma que al momento tiene registrados más 150 centros de acopio en todo el país, según Guillermo Zárate, fundador de la empresa. El objetivo es facilitar el acceso a donantes y voluntarios en todo el país.

A esta iniciativa se sumó Impaqto, un espacio colaborativo que apoya emprendimientos sociales. Con apoyo de unos 65 emprendedores se envió cuatro camiones hacía Canoa, Jama, Pedernales y Coaque en cuatro días. “Fue inspirador ver a toda la comunidad unida. No solo se reunieron enlatados y ropa, también empezamos a pensar en el medioambiente y los animales, enviando comida para ellos y formas para reciclar las botellas y el cartón”, comenta Valentina Roldán, creadora de BeMyRose, una iniciativa que produce y comercializa rosas de manera responsable.

“Las donaciones son claves pero sabemos que van a disminuir con el paso del tiempo. Nuestro objetivo como emprendedores es pensar en la reconstrucción y reactivación de esas economías familiares”, explica Daniela Peralvo, cofundadora de Impaqto.

Para ellas, el emprendimiento social es una estrategia para la reconstrucción. Bajo este modelo se promueve un impacto positivo en lo social, cultural o ambiental.

Casos como estos fueron evidentes durante el terremoto de afectó Chile en el 2010. La organización internacional NESsT, que apoya la innovación social, creó el programa Levantando Chile. El programa ayudó a recuperar y mejorar los ingresos de 400 microempresas ubicadas en los territorios afectados. Además, se realizaron más de 50 talleres relacionados con emprendimientos y habilidades empresariales.

“La reconstrucción no solo debe ser material sino de capital social. Con los fondos que van a llegar es una gran oportunidad de cambiar el futuro de esas comunidades y empezar de manera más óptima”, señala Sebastián Salinas, fundador de Baloon Chile, una capacitadora de emprendedores.

Los emprendedores ecuatorianos no se quedan atrás. Dragon Dreaming Ecuador brindará 10 becas para aquellos emprendedores que quieran gestionar un proyecto de reconstrucción. Por su parte, Fundación In Terris y la empresa Ambiente Creativo, en Guayaquil, construyen 200 unidades sanitarias para las zonas más afectadas. Su representante, Marcos Fioravanti, explica que las 200 unidades contarán con cuatro baños cada una para servir a 190 personas.