Foto: Julio Estrella / LÍDERES Sebastián Andrade, gerente de Kaarú, en su local ubicado en Cumbayá (nororiente de Quito).
Redacción Quito
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Este emprendimiento junta el sabor y la tradición griega

El yogur hizo que Sebastián Andrade dejara Nueva York. Este ingeniero bioquímico, de 25 años de edad, decidió dejar su trabajo en laboratorios Husky de esa ciudad estadounidense, para dedicarse a tiempo completo a su emprendimiento en Ecuador.

A mediados del 2011, Andrade estaba de vacaciones en el país. Su madre, Stacy Flamer, elaboró yogur griego (que contiene menos agua y es más espeso que el tradicional) para consumirlo en casa; su consumo en su hogar es una costumbre que la mantenían desde hace años.

Pero Andrade, en esa ocasión, no vio la golosina con los mismos ojos. Él observo al lácteo, que consumía desde la infancia, con la mirada de un ingeniero bioquímico recién graduado de la Universidad de Pace (Nueva York). Luego de reflexionar pensó: "Esto está hecho con bacterias y podemos modificarlas para un mejor el producto". Y así lo hizo.

Tras experimentar y probar consiguió un buen sabor del lácteo, con menos acidez para que pueda tener diferentes usos en la cocina y sea agradable para el consumo. Quiso compartir su hallazgo con familiares y amigos, por ello, les obsequió litros del nuevo yogur. Su creación pasó la primera prueba, tanto que los improvisados catadores pidieron más, con las intenciones de comprarle.

La acogida fue la motivación para iniciar su emprendimiento junto a su madre y hermana Isabelle. Juntaron letras que sonaran bien y así nació Kaarú Greek Yogurt, con una inversión de USD 60 000. Este monto lo destinaron a la compra de maquinaria y materias primas, obtención de permisos sanitarios y constitución de la marca.

Ahora, Kaarú procesa al mes 1 200 litros de leche y abrió un local en Cumbayá (nororiente de Quito). Entre venta directa e intermediarios, la facturación mensual de la marca asciende a unos USD 5 400.

Para obtener un litro de yogur griego se utilizan cuatro litros de leche, que se filtran y pasan por un proceso de centrifugado para llegar a una textura espesa.

Gloria Montúfar, ama de casa que consume Kaarú, cuenta que el yogur griego es una tendencia creciente en el mundo gastronómico. "Una de las razones es que contiene el doble de proteína y la mitad de azúcar del yogur común".

Mientras que Grigoris Grigoriadis, propietario del restaurante de comida griega, Suvlaki (norte), comenta que el yogur es un ingrediente básico para sus preparaciones; al mes adquiere unos 80 litros. "Es el mejor yogur griego que se puede comprar en Ecuador", declara.

En ello coincide Nicolás Ntovas, dueño del restaurante Sofía: "Es lo más parecido al producto original griego".


MAS DATOS:
El producto. La materias primas.  La leche la compran a un productor de Cumbayá y las frutas en autoservicios de Quito.

Los precios. Cada litro de yogur asciende a USD 4,50. También producen 'Ghee', o mantequilla clarificada.


LA CIFRA:
USD 5 400 es la facturación mensual del emprendimiento