Redacción Guayaquil
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'Una empresa ética es muy rentable', dice el experto Juan Alfaro

El principal del Club de Excelencia en Sostenibilidad de España, Juan Alfaro, quien también es director de los Programas de Responsabilidad Corporativa en el IE Business School, visitó Quito y Guayaquil la semana anterior. Lo hizo para dictar 15 conferencias sobre Nuevas tendencias en responsabilidad corporativa.

¿Han evolucionado y madurado los conceptos relacionados con la responsabilidad corporativa, hasta el punto de generar tendencias?

La responsabilidad corporativa se ha convertido en un activo estratégico para las empresas. Es la medida en que las actividades responsables están inmersas en la cadena de valor y, por tanto, es una generación importante de valor corporativo.

¿Desde cuándo lo es?

Desde 1995 (cuando se promulgaron estos términos) se han polarizado y convertido en estrategias multidisciplinarias y transversales. La cuestión ahora involucra a los departamentos jurídicos, de marketing, de comunicación... Es un fenómeno que no es una herramienta ‘de paso’ sino del management, para todas las actividades. La visualización actual es medir el retorno de la inversión en activos tangibles e intangibles -léase reputación, capital intelectual-. A todo ello se denomina el fondo de comercio de toda empresa.

¿Qué tendencias han identificado en sus estudios sobre la responsabilidad corporativa a escala regional?

Que el nivel de conocimiento sobre el tema es importante. Hemos identificado que en este momento de crisis económica a escala mundial existen tres o cuatro herramientas claras que las empresas están manejando. Esto, de manera generalizada y en varios casos.

¿Cuáles herramientas?

Una de ellas es la promoción de una comunicación más activa sobre lo que las firmas hacen, mediante informes adecuados de responsabilidad corporativa. Otra es que la comunicación interna y externa, la asumen los principales ejecutivos de la empresa. Se están implantando sistemas propios de responsabilidad corporativa. En este último aspecto se destaca el trabajo realizado en las áreas de RR.HH.

¿Existen ejemplos al respecto?

Hay ejemplos excepcionales sobre la movilidad de los colaboradores hacia el trabajo; las facilidades del teletrabajo desde sus domicilios y las estrategias de conciliación entre la vida personal y laboral. El tema de flexibilidad de horarios es trascendental y de obligatorio tratamiento dentro de las empresas. La filantropía también pasó de ser un discurso empresarial a una práctica de los colaboradores. Además, existen estudios muy interesantes en cómo se están comportando los mercados bursátiles, en relación con las actividades responsables que ejercen las firmas.

En Ecuador, la transparencia empresarial -en algunos casos- se relaciona con una exposición innecesaria que puede involucrar a los directivos con líos tributarios o inseguridad. ¿Existe alguna tendencia en esta temática?

Las empresas deben tener la capacidad necesaria para ser camaleónicas. Esto implica su capacidad de adaptación a los diferentes escenarios en que se desempeñan. En Europa se está viendo que existe una retribución desde la opinión pública a los directivos que ejercen la transparencia y se visualiza en el incremento de sus valoraciones en los mercados de capitales. En algunos países podrían llevar aparejados las cuestiones de secuestros y demás tipos de exposiciones a actos violentos. Los mercados requieren una mayor información, una mayor transparencia.

¿Por qué es vital la transparencia?

La transparencia se exigía solo en lo económico y ahora se ha trasladado a lo ambiental. La transparencia es un factor de modernización en un proceso ‘de lluvia fina’ pues es de procesos largos. Una compañía ecuatoriana que quiera mantenerse como proveedor de otra firma que le demande ser transparente, necesariamente lo hará para mantenerse vigente.

¿Existen cambios en el rol de la ética dentro de los procesos de responsabilidad corporativa?

La ética es y sigue siendo rentable. La cuestión es que las empresas deben instalar sistemas de gestión de valores éticos hacia el que se conviertan en pilares fundamentales para el funcionamiento de las instituciones. La ética toca más que lo financiero, aunque en muchos casos es la primera cara visible del proceso. El ser ético cotiza al alza. Esta gestión de procesos está relacionada directamente con el valor de las personas que dirigen las instituciones. No tiene que ver con el retorno de la inversión inmediata en casos de crisis económica. Lo que sí se establece es que ser ético se correlaciona con ser sostenible.

¿Ha cambiado el papel del Estado en la responsabilidad corporativa?

La elaboración de las políticas públicas de promoción a las buenas prácticas está logrando resultados muy positivos en varias naciones. En algunos países se ha pasado de la promoción de las buenas prácticas a una legislación que obliga a las firmas que cotizan en el mercado de capitales, que deben reportar obligatoriamente su información económica, social y ambiental, lo cual transforma el paradigma. Lo fundamental sería elaborar muchas políticas de promoción basándose siempre en los mejores casos empresariales.