Érika Lizcano, en las instalaciones en donde se levanta la nueva planta industrial de la empresa Insubor, en el sector de Nobol. Foto: Mario Faustos / LÍDERES

Érika Lizcano, en las instalaciones en donde se levanta la nueva planta industrial de la empresa Insubor, en el sector de Nobol. Foto: Mario Faustos / LÍDERES

Xavier Basantes
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Despojos óseos, insumo de las mineras

31 de mayo de 2016 09:43

Nobol es una pequeña ciudad ubicada en la costera provincia de Guayas. Esta localidad es reconocida por su fe católica, que la representa Narcisa de Jesús, beatificada por el papa Juan Pablo II, en 1992. Sus habitantes se dedican sobre todo a tareas agrícolas y al servicio turístico, que se derivan por la llegada de miles de personas que visitan el santuario de esta religiosa del siglo XIX.

En esta ciudad, ahora hay expectativas de una nueva fuente de ingresos: allí se construye la planta de producción de la empresa Insubor. Este es un emprendimiento que nació en el 2013, con el nombre de Rendering del Ecuador y se encarga de transformar los despojos
óseos que provienen del ganado vacuno, en un innovador insumo para la industria minera y un componente vital para la cerámica.

Hoy, en su portafolio de clientes constan dos firmas mineras de Chile; y ha hecho contactos con una empresa de EE.UU. y acercamientos para exportar a India.

Érika Lizcano y Luis Argüello son los promotores de esta empresa, que dio sus primeros pasos con un horno artesanal en un sector popular de Guayaquil. Ellos se conocieron en Colombia y con la formación en Ingeniería Química de Érika (graduada en la Universidad Industrial de Santander y con experiencia en el sector de alimentación animal), apostaron por dar valor agregado e innovador a una materia prima que, en el caso del Ecuador, se ha utilizado más en la elaboración de productos balanceados para mascotas.

Esos despojos óseos se someten a un proceso de incineración y esa ceniza se utiliza como materia prima para fabricar un desmoldante metalúrgico para cobre y bronce. “Además de la industria minera también se puede usar para producir vajillas. Son vajillas que se utilizan en hoteles lujosos, de tipo cristalino y esta materia prima es muy buena para su elaboración”, dice Érika llena de optimismo.

En el 2013, mientras tomaba forma el emprendimiento (‘prueba-error, prueba-error’), vinieron los primeros contactos con clientes en el exterior, en Chile particularmente, ya que en Ecuador aún no despega la industria minera y se encuentra en fase de exploración.

“Todo fue de un momento a otro. Este empresario chileno nos contactó un día viernes y a la semana siguiente vino a Guayaquil. Le interesó nuestro producto, esperó a que nos fortaleciéramos como emprendimiento y acordamos el envío del desmoldante”, recuerda Érika. Pero cuando parecía que se concretaba una nueva fuente de ingreso de divisas para Ecuador, vinieron barreras administrativas que frenaban esta oportunidad de exportación: no había una partida arancelaria para enviar el cargamento a Chile y que, en una primera etapa, se había comprometido enviar Insubor: de tres a cinco toneladas al mes.

“Nuestro primer tropezón fue en el ingreso a la Aduana. Cuando fuimos a averiguar, no conocían qué era el producto y mucho menos la partida arancelaria. Eso demoró casi cuatro meses. En noviembre (2013) nos aprobaron y en febrero del 2014 salió la resolución con la partida arancelaria y empezamos las exportaciones”.

La nueva planta de Insubor estará operativa en junio del 2016. Foto: Mario Faustos/ LÍDERES


Con el primer cliente en su portafolio, vino el reto de encontrar los despojos para abastecer la demanda, que para la época se ubicó en 24 toneladas mensuales. Con funda en mano y a bordo de un pequeño camión, Érika, Luis y otros tres colaboradores comenzaron la tarea de buscar esos desperdicios, que causan mal olor, afectan al ambiente o que son un foco de infección para la salud. Hoy, sus proveedores son mercados de carnes, embutidoras y camales en urbes como Guayaquil, Cuenca, Santo Domingo y La Concordia.

Esteban Moscoso, supervisor del área de manejo de desechos de la Empresa Municipal de Servicios de Rastro de Cuenca, asegura que esta dependencia les entrega un promedio de 2 000 a 2 500, cabezas de ganado al mes. “Antes de ser sus proveedores, estos subproductos iban a tanques de desechos. Hoy ahorramos 2 000 dólares en el gasto que demanda el tratamiento de esas cabezas y contribuimos con el ambiente”.

Transcurrido el 2014 se sumó un nuevo cliente en Chile y vinieron otros contactos. “A mediados del año, y estandarizados con la producción, logramos un contacto en EE.UU. con una empresa de cerámica. Enviamos tres muestras y les gustó. Aún estamos en la etapa de homologación en la certificación para ingresar en ese mercado”, afirma Érika con optimismo.

En plena etapa de crecimiento, la necesidad de obtener financiamiento despuntó. Insubor se contactó con el Fideicomiso para el Emprendimiento e Innovación y accedió a capital de riesgo. “A finales del 2014 y buscando mejoras para Rendering del Ecuador, nos presentamos a la convocatoria que abrió el Fideicomiso para el Emprendimiento, fuimos seleccionados entre más de 300 proyectos a escala nacional, siendo uno de los tres proyectos ganadores”, asegura la emprendedora.

El fideicomiso está a cargo de Carana Ecuador. Esta es una consultora especializada en servicios para el desarrollo productivo y es parte de Carana Corp., firma que tiene 30 años en el mercado mundial, con presencia en más de 100 países, con proyectos de desarrollo.

Diego Vergara, gerente de Carana Ecuador, destaca que el uso tecnificado de estos desechos ha generado una opción de alto valor agregado y que se exporta como producto premium ecuatoriano.

Insubor -sostiene Vergara-, tiene certificación de gestor de desechos de camales, “algo que ha sido recibido con agrado por parte de Agrocalidad (entidad reguladora de desechos animales), que ahora cuenta con un actor formal y certificado para el reciclaje de estos subproductos”, catalogados como peligrosos por su impacto al medioambiente. Otro aspecto relevante es que Insubor ha sido instalada en Nobol y consta como una de las primeras empresas formalizadas en este cantón, “lo cual involucra otra fase innovadora”.

Ahora, Érika y Luis quieren aportar al desarrollo de esta ciudad, que nació hace 300 años de la mano de dominicos y tiene en Narcisa de Jesús a su protectora.