Luis Ilbay, de Ecasa, enseña los modelos que producirá la empresa. Foto: Paúl Rivas / LÍDERES
Redacción Líderes
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Empresas de distinto tamaño alistan sus lineas productivas

La convocatoria del Gobierno para que empresas ecuatorianas fabriquen o ensamblen cocinas de inducción activó los planes de trabajo en grandes, medianas y pequeñas empresas, que trabajan en el sector de manufactura.

Entre las firmas que están habilitadas por el Ministerio de Industrias para participar en la producción de estos artefactos se encuentra Ecasa, que tiene su planta en el sur de Quito. Su gerente, Mario Esteban Espinosa, cuenta que la compañía desarrolló prototipos de cocinas de inducción hace aproximadamente un año; pero añade que el proceso se detuvo por los constantes cambios de reglas dados por las autoridades.

Ecasa cuenta en la actualidad con modelos de cocinas de dos y cuatro puntos de inducción, que hacen las veces de las hornillas de las cocinas de gas. Espinosa calcula que el ensamblaje empezará a finales de julio para salir al mercado en agosto. "Calculamos ensamblar en septiembre 5 000 cocinas de inducción. Para octubre, el plan es duplicar esa cifra y llegar a las 20 000 unidades al mes para finales de año. Son cifras grandes, pero que se pueden cumplir".

Las piezas de las cocinas de inducción de Ecasa se están importando desde España, Alemania, China y EE.UU. En principio, el 90% de las partes será importado y el 10% será componente nacional. Esto se aplica para todas las empresas que participan en el programa.

Espinosa es directo al hablar sobre la demanda que estos artefactos tendrían en el mercado: "Mientras más pronto se retire el subsidio al gas, más fácil será el cambio de cocinas". Y añade que la gente va a demandar la cocina de inducción, siempre y cuando vea que cocinar con inducción es fácil, seguro y que la relación costo-beneficio sea positiva.

La empresa cuencana Fibroacero lanzó una iniciativa pionera. A inicios de mayo, a propósito del Día de la Madre, presentó su modelo Eva de la marca Ecogas. Se trata de un modelo híbrido: cuenta con tres hornillas a gas, dos focos o zonas de inducción y un horno eléctrico. También oferta un modelo con tres hornillas a gas y dos focos de inducción.

El valor sugerido de la cocina Eva para los comercializadores es de USD 1 000. Esta empresa que funciona en el parque Industrial en el norte de Cuenca fabricó cerca de 500 unidades y hubo gran aceptación, dice Doris Escandón, coordinadora de Mercadeo de Fibroacero.

En la actualidad solo cuenta con 30% de unidades en 'stock', el resto fue colocado en los distribuidores y ya adquirido por los consumidores finales. Según ella, fue un lote especial para determinar la aceptación del producto. Antes se realizó un estudio de mercado donde se estableció "la buena apreciación de la idea".

Los ejecutivos de Fibroacero determinaron que es una opción válida para quienes deben cambiar su cocina porque está en mal estado, pero no tienen listas las tomas eléctricas en su casa y están indecisos de usar gas en el futuro u optar por la cocción de inducción.

Esta cocina híbrida es una opción para afrontar el bajón que tuvieron los fabricantes nacionales por la menor demanda de cocinas, dice Escandón. Fibroacero contará con otras alternativas desde agosto próximo, cuando se inicie la comercialización. Desde julio tiene previsto fabricar dos cocinetas, con dos y cuatro puntos de inducción, y una cocina de cuatro puntos y horno eléctrico.

La iniciativa gubernamental también genera expectativa entre las pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, el sector pide cambios para poder competir con los grandes proveedores.

Ferromedica, que se dedica a la fabricación de mobiliario médico, mira el programa de cambio de cocinas como una oportunidad para diversificar su portafolio de productos. La firma trabajó en alianzas con otras empresas para participar en este mercado.

La convocatoria para la calificación de proveedores de cocinas de inducción establece, entre los requisitos, que las empresas deben disponer de instalaciones en Ecuador con una capacidad de producción de cocinas eléctricas de inducción de 120 000 unidades al año y estar operativas en agosto próximo.

El concurso permite a las empresas acceder a insumos con cero aranceles. Sin embargo, Tommy Sánchez, gerente de Ventas y Comercio Exterior de Ferromedica, considera que los requisitos establecidos en la convocatoria los dejarán fuera y "sin los beneficios arancelarios no podemos ser competitivos. Por eso, pedimos que no sean solo las grandes las que puedan participar, sino las pequeñas y medianas empresas".

La empresa está en capacidad de producir 3 600 cocinas de inducción mensuales, en promedio. Para ello, sus ejecutivos buscaron proveedores alemanes para cumplir con los mejores estándares de calidad, asegura Sánchez.

EL DATO:

USD 20 millones planea invertir en principio Ecasa para las cocinas de inducción