el empleado 'quemado' es MENOS productivo

Los procesos de medición son una herramienta para evaluar en qué medida se están cumpliendo las metas planteadas. Foto: Archivo/ LÍDERES

Evelyn Tapia (I)
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La eficiencia va más allá de los números

10 de May de 2015 16:50

A Peter Drucker, considerado el ‘padre del management moderno’, se le atribuye la frase: “Lo que puede medirse puede mejorarse”. Este criterio del austríaco explica por qué para las empresas se ha convertido en una necesidad establecer sistemas de medición, que revelen cuán productivos son sus empleados.

Janeth Campoverde, asesora en comunicación organizacional y docente de la Universidad Espíritu Santo, resalta que las empresas que están bien organizadas y que fijan objetivos puntuales para cada área, encuentran en los procesos de medición una herramienta para evaluar en qué medida se están cumpliendo esas metas planteadas.

“Las empresas evalúan, porque necesitan saber si hay gente comprometida en el equipo, y porque es la manera en la que pueden alcanzar los objetivos que se fijan. Si hay discordancia con lo fijado se van adaptando los cambios necesarios”, explica la especialista.

Los procesos para determinar qué tan productivo es un trabajador dentro de su área varían de acuerdo con el giro de negocio y a los departamentos en los que se aplica. Pero la finalidad principal es que los resultados se traduzcan en mejoras para la empresa, dicen especialistas consultados.

En el grupo Torres&Torres, que ofrece servicios logísticos en comercio exterior, por ejemplo, uno de los criterios para medir la efectividad es el tiempo en el que se realizan los trámites de desaduanización. Eso debido a que se trabaja con gestiones aduaneras y cada día que la mercadería se encuentra en la Aduana, representa dinero para su cliente.

“Tenemos una plataforma en la que evaluamos los tiempos para cumplir trámites. Esto está relacionado con el sistema de gestión de calidad que tenemos, porque revela la eficiencia del trabajador”, cuenta Sandra Rivera, gerenta Administrativa de la firma.

Rivera añade que cada ciertos períodos se revisan los indicadores y se cambian los parámetros, debido a que la legislación con la que se rigen o los trámites que deben cumplir suelen modificarse.

Aunque a la empresa Torres&Torres este mecanismo le ha dejado buenos resultados, no se puede generalizar el criterio del tiempo como indicador de eficiencia en todas las áreas.

Todavía es común entre los empleadores asociar la eficiencia con la cantidad de tiempo que el trabajador pasa dentro de las instalaciones de la empresa o anclarse a criterios cuantitativos, por encima de los cualitativos.

En un artículo publicado por Wharton University of Pennsylvania, la docente Lynn Wu reseña que en empleos de servicios y conocimiento, los criterios de medición cuantitativos asociados al tiempo no son los más recomendados. “No tendría sentido medir la cantidad de códigos producidos por un desarrollador de software, porque una cadena de códigos más pequeña podría proporcionar una mejor solución informática que una cadena de códigos más larga”, dice Wu. En estas áreas, la calidad es el criterio más importante, reseña el documento.

Jaime Cabrera, gerente de Seguridad Ambiental Beyond Operation de Nestlé Ecuador, considera que es ideal aplicar mecanismos que complementen lo cualitativo con lo cuantitativo.

En esta empresa, por ejemplo, durante dos veces al año se realizan evaluaciones de desempeño que duran entre una y dos horas. Durante el ejercicio de esta actividad se utilizan criterios cualitativos y cuantitativos.

Además, cada departamento tiene la libertad de realizar otras evaluaciones si considera que es necesario para estar al tanto de cómo avanza el cumplimiento de objetivos, dice el directivo.

“La empresa moderna necesita evaluaciones de desempeño periódicas que no solo permitan conocer el ‘qué se ha logrado’, sino también el ‘cómo’. La única manera de implementar gestión de excelencia es a través de las mediciones”, recalca.

Janeth Campoverde también destaca que medir la productividad de un empleado puede ser una forma de incentivar al trabajador; además, la especialista no cree que con estas prácticas se generen roces o ambiente negativo entre compañeros, si el trabajador concibe la organización como un equipo en el que el logro de uno es el logro de todos.

“Es bueno que se establezca competencia en la misma área, porque les ayuda a los trabajadores a ser más creativos y a esforzarse por alcanzar mejores resultados”, indica la docente.

Por otro lado, expertos destacan que estos sistemas deben ir de la mano con inversión en programas de capacitación continua, que suelen ser percibidos por los empleados como reconocimiento e interés del empleador. En Torres&Torres, por ejemplo, en la política de gestión de calidad se establece un plan de capacitación anual en cada departamento.

El especialista

Arturo Castillo. Profesor de yoga y especialista en RR.HH.


¿Son confiables las cifras?

Las empresas se ahogan en cifras, de todo tipo. Lo cuantitativo es la meta suprema, aun tratándose del talento humano. Y es que la productividad, cuantificable, tiene directa relación con el rendimiento de los trabajadores. Se parte desde lo ideal, desde parámetros y cifras que exige el negocio; el resto es solo cuestión de ‘cuadrar’. Deben alcanzarse metas preestablecidas, sin consideraciones de orden subjetivo, como que el individuo está atravesando por un asunto personal complejo, causante de su bajón productivo.

Las mediciones de rendimiento tienen un lado virtuoso, necesario. Pero hay otro lado que resulta insidioso, que hace, eventualmente, del entorno laboral un campo de batalla, con ganadores y perdedores, con gente sobresaliente y gente mediocre. Ese es el problema de las mediciones; pretenden reducir el talento humano a unas frías cifras.