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Las empresas fabricantes de ollas hacen cálculos

Las empresas que forman parte de la industria nacional fabricante de ollas también le están apostando a los cambios que traerá la implementación de cocinas de inducción en los hogares del país, en los próximos meses.

Estos últimos equipos, que empezarán a comercializarse desde agosto según el plan del Gobierno, transfieren calor a los alimentos mediante un campo electromagnético que necesita de utensilios de materiales de acero o de hierro.

Por eso los fabricantes de ollas comunes de aluminio se encuentran interesados en darle un giro a su negocio a través de la generación de cacerolas de los metales necesarios o con una plancha inductiva en la base.

Este último caso es el de Indalro, una industria ubicada en el sur de Quito. Alirio Rosales, propietario de la firma, cuenta que desarrolló un prototipo colocando dicha plancha de acero inoxidable en la base de las ollas de aluminio.

En los próximos días, en esta compañía se espera iniciar la producción de estos dispositivos, para lo cual se importaron alrededor de 30 000 discos de acero inoxidable para la fabricación de juegos de ollas de cuatro piezas. Estas, sin embargo, se calcula que serán un 18% más costosas que las regulares, que valen un promedio de USD 40.

En Indalro se espera que los utensilios que se produzcan se empiecen a comercializar en agosto por los almacenes del país que son sus clientes. Aunque aún no tienen pedidos en firme, saben que existe el interés por comprar sus productos.

En lo que sí no participarán es en la convocatoria pública lanzada por el Ministerio de Industrias para la fabricación nacional de ollas ferromagnéticas compatibles con las nuevas cocinas de inducción eléctrica. Rosales asegura que las autoridades buscan que se fabriquen tres millones de kits, pero él no está interesado porque preferiría realizar la venta directa del producto.

Otras empresas, por su parte, no tienen en sus planes fabricar las ollas porque dicen que no ven rentable al negocio.

Es un producto caro. El acero es cinco veces más costoso que el aluminio. El juego de cuatro ollas se vende en USD 6,50, pero con acero costaría USD 30, son frases de algunos empresarios.

Un contenedor de aluminio de 20 000 kilos les cuesta USD 70 000. Si se le aumenta los costos de nacionalización el valor sube a USD 85 000. Mientras que uno de acero puede llegar a costar USD 400 000. A esto hay que sumar USD 200 000 con la maquinaria para la producción con base en este metal.

Mientras tanto, para el consumidor, el cambio de las cocinas y ollas de inducción tampoco es rentable, según algunos empresarios, porque para cocinar no se necesita solo cuatro piezas, sino una amplia gama de menajería, que tendría que acoplarse al nuevo sistema.