Sebastián Angulo. Redacción Quito / LÍDERES
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Envagrif: En familia le sacan el jugo a su emprendimiento

Con licuadora en mano, Ramiro Almeida recorría restaurantes, hoteles y casas. Era 1993 y su objetivo era mostrar las bondades de la pulpa de fruta.

Este ingeniero químico estaba convencido que este producto tendría éxito en el mercado ecuatoriano. Por ello, junto a sus ocho hermanos, dos sobrinos y un primo decidió emprender su empresa.

Así, en ese año, la familia Almeida Albán dio vida a Envagrif (Envasados Agrícolas y Frutales). En sus proyectos, siempre estuvo presente la idea de crear su propio negocio.

En principio planearon ingresar a la industria del plástico, pero la inversión reducida que exigía la elaboración de productos a base de frutas, y la experiencia que adquirió Ramiro Almeida en una compañía que fabricaba conservas, pesó para la decisión final.

Para empezar los miembros de la familia invirtieron cerca de USD 10 000. El monto se destinó a la compra de maquinaria de segunda mano, materia prima y la adecuación de un terreno de propiedad de la madre de los hermanos Almeida Albán, en Tumbaco (nororiente de Quito).

Luego de dos años de afinar detalles y constituir la compañía familiar, Envagrif comenzó a producir pulpa congelada y mermelada bajo la marca María Morena.

Al principio, su estrategia para ganarse un espacio en el mercado fue visitar puerta a puerta a potenciales clientes. El primer año la empresa alcanzó una facturación de unos USD 10 000.

Gracias a ello comenzaron a ser reconocidos en hoteles, restaurantes y finalmente supermercados, como Supermaxi, Santa María, Akí, entre otros.

Con el incremento, año tras año, de la demanda de sus productos, surgió la necesidad de adquirir nueva maquinaria. Despulpadoras, envasadoras industriales, cintas transportadoras de última generación ahora forman parte de su cadena de producción. En este aspecto, la inversión total asciende a USD 600 000.

Rosa Parra, propietaria de Image Representaciones de Riobamba (Chimborazo), distribuye los productos de Envagrif desde hace 12 años.Este negocio entrega los productos María Morena a supermercados, restaurantes y servicios de comida. El ítem con mayor demanda es la pulpa congelada.

Parra destaca que una de las estrategias que le ha dado resultados a Envagrif es comercializar presentaciones para restaurantes y hoteles, que cuentan con mayor cantidad del producto con costos reducidos. En Image Representaciones se comercializan al mes entre 1 000 y 1 100 kilos de pulpa de frutas.

Mientras que Manuel Tobar, gerente de Food Service de Dipor, comenta que venden los productos María Morena desde febrero de este año. Al mes venden USD 10 000 y su meta es llegar a los 20 000 para fines de este año.

Tobar destaca la gran acogida que han tenido las pulpas; él asegura que sus compradores los adquieren por su calidad y buen sabor. En esto coincide Alexandra Mejía de Serviquigsa S.A., empresa de servicio de catering.

Actualmente, el portafolio de Envagrif se ha ampliado a salsa de tomate, y productos en conserva como, palmito, duraznos en almíbar y piña en rodajas. Pero desde este año prepara una variedad nueva de pulpa, elaborada con plátano. Con este ítem la firma espera ingresar al mercado australiano; ya cuenta con los permisos del Servicio Australiano de Cuarentena e Inspección (AQIS).

La producción

El volumen. Al mes se procesan entre 15 y 20 toneladas. Prevén exportar dos contenedores mensuales a Australia.

La materia prima

Las frutas las obtienen de agricultores de la mayoría de provincias del país. Ofrecen una variedad de 15 sabores o frutos.