Redacción Cuenca
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Envasadoras, comercializadoras y autoridades son parte del proceso

A las 06:00, un camión repartidor de gas, con 30 cilindros –amarillos, blancos y azules- y un hombre a bordo del balde, recorre la calle Agustín Cueva, en el norte de Cuenca.

Carmita Solano grita y el vehículo se detiene. Esta cuencana saca de su bolsillo USD 2 y se los entrega al hombre que va en el balde. Él reacciona, toma una bombona de gas, la baja del camión y la coloca adentro de la casa de Solano.

Detrás de esa transacción existe un proceso que incluye a la envasadora y a la comercializadora de GLP, explica el director de la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífero (ARCH) en Azuay, Braulio Tinoco.

Petrocomercial tiene su planta de GLP en la terminal El Salitral, ubicado en el kilómetro 7½ vía a la Costa (Guayas). Allí, las 13 comercializadoras, registradas en la Asociación de Comercializadoras de Gas (Asogas), recogen el hidrocarburo en vehículos tanqueros -con capacidad de hasta 12 toneladas- para transportarlo a las ciudades donde venden el GLP.

A su vez, las comercializadoras exigen que los distribuidores presenten: un certificado del Cuerpo de Bomberos de su provincia, el permiso actualizado de la ARCH y el Registro Único de Contribuyentes del Servicio de Rentas Internas (SRI). “Sin estos documentos, no pueden distribuir gas”, dice Tinoco.

Por ejemplo, AustroGas trabaja con 120 distribuidores y monitorea el volumen que sale de su centro de acopio en Cuenca, señala Andrés Murillo, gerente de esta subsidiaria de Petroecuador.

Según el Censo Nacional Económico –elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos- en el 2010 se contabilizaron 1 568 establecimientos dedicados a la venta al por menor de gas en cilindros, fuel, carbón y leña para el uso doméstico. De ellos 1 204 tienen RUC y 364 no posee este requisito del SRI.

Tinoco señala que la ARCH es estricta en la documentación para evitar el contrabando. En este control colaboran las comercializadoras.

Murillo indica que cuando los distribuidores están apadrinados por una comercializadora tienen que cumplir un determinado comportamiento porque son la imagen de la empresa. Sin embargo, sí existe falta de cultura en la parte de distribución, ya que en ocasiones lanzan las bombonas de gas al piso. De hecho, en el 2011 AustroGas invirtió cerca de USD 150 000 en una máquina para restaurar los cilindros despintados y maltratados.

En Ecuador, la distribución de GLP parte de tres centros: la Refinería de Esmeraldas, Oyambaro (Pichincha) y El Salitral (Guayas). ¿Este sistema se puede innovar? La vocera de Asogas, Laura Acuña, dice que sí, mediante un gasoducto. En el país solo hay uno: conecta El Salitral y la planta de Duragas, en Guayas.