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Rafaela Rodríguez es la directora comercial de este emprendimiento de aceites esenciales.Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Rafaela Rodríguez es la directora comercial de este emprendimiento de aceites esenciales.Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Las esencias naturalesy orgánicas son su oferta

22 de noviembre de 2016 17:17

Los aceites corporales de lavanda, manzanilla, romero y limón, más las esencias de albahaca elaboradas de manera artesanal y sin químicos constituyen la propuesta de la marca Isabru.

Este emprendimiento, creado en el 2008, se enfoca en el cuidado de la salud a través de aceites extraídos de manera natural.

Rafaela Rodríguez, directora comercial de la microempresa Isabrubotanik, detalla que este proyecto es familiar.

En él están involucrados su hermano Román Rodríguez, su mamá Lucía Peñaherrera, su primo Inti Castro y otros cinco socios. No obstante, el gestor del emprendimiento fue Román Rodríguez, quien es gerente general del mismo. Rafaela detalla que en el 2004 ella y su ­hermano estudiaban -en Alemania- Química Analítica y Biología.

Durante su estadía en el país europeo estos hermanos ambateños aprendieron las bondades de la extracción de los aceites esenciales. Al regresar al Ecuador, en el 2006, Román Rodríguez empezó a estudiar la posibilidad de generar un negocio con sus conocimientos sobre aceites esenciales.

En el 2008, los hermanos Rodríguez invirtieron un capital de USD 24 000 para obtener los registros sanitarios, comprar máquinas como destiladores, envases y otros materiales para arrancar el negocio.

En una propiedad que la familia tiene en Ambato, se levantó la planta de producción de 300 metros que incluye sembríos de 15 especies para extraer de ellas
la materia prima.

La marca Isabru ofrece hoy en día: aceites comestibles naturales con sabor a ajonjolí tostado; aceite corporal para aromaterapia con lavanda y caléndula; también tiene una línea de champú, otra de sales de baño, ambientadores y gel bacterial para las manos.

Los beneficios de los productos son múltiples, señala la emprendedora. Tienen Omega 3, vitamina E y ayudan a la relajación del cuerpo y mente. Durante el proceso de producción, la clave es destilar los aceites para luego combinarlos, menciona Rafaela.

Cada semana la planta de Isabru procesa entre 250 y 300 litros de aceites comestibles.
En noviembre del 2011 el emprendimiento empezó a comercializar sus productos en algunas cadenas de supermercados y spas de la Quito, Ibarra, Guayaquil y otras ciudades. En total, la marca tiene de 50 a 100 clientes.

María Belén Velástegui, propietaria de Uwi Cafetería y Tienda Orgánica -ubicada en Cumbayá- indica que desde enero de este año promociona en su percha los productos de Isabru.

Ella detalla que los aceites esenciales de lavanda y los comestibles son los de mayor rotación.
Otra vitrina de los aceites esenciales es la tienda Prana Energía Vital, de Xavier Solórzano. Este establecimiento está ubicado en Cotacachi, Imbabura, y los productos de aromaterapia son los que más llaman la atención de sus clientes.

Para fortalecer su canal de ventas, el emprendimiento de los hermanos Rodríguez abrió una tienda en julio de este año, en el sector de La Floresta, en el norte de Quito. En el lugar se comercializa ­todo su portafolio; además, los propietarios indican cómo se deben usar los aceites comestibles a sus clientes y también promocionan otras marcas ecuatorianas, detalla la mujer.

Para el próximo año, la marca Isabru tiene el objetivo de invertir USD 50 000 para ampliar la planta de producción. Además, pese a que la coyuntura del país afectó a las ventas en este año, mantienen las 16 plazas de trabajo directo.