placeholder
Ana María Pinto, una maestra de preescolar, fundó el negocio en compañía de su madre, Ana Mercedes Salazar. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Ana María Pinto, una maestra de preescolar, fundó el negocio en compañía de su madre, Ana Mercedes Salazar. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Un espacio para los juegos y la lectura de los pequeños

27 de abril de 2018 10:27

Ana María Pinto es maestra de preescolar de un colegio ubicado en Cumbayá. También es madre primeriza de un varón de seis meses. Meses atrás, durante su embarazo, buscaba ideas en Internet para decorarle el cuarto a su bebé. Visitando la red social Pinterest halló modelos de ‘tippies’ o carpas para niños, que no había visto.

Su madre, Ana Mercedes Salazar, quien se dedica a la confección de bolsos ecológicos desde hace varios años, se puso manos a la obra para regalarle el ‘tippie’ a su nieto, con los patrones que su hija encontró en Pinterest.

El ‘tippie’ formó parte de la decoración del cuarto del bebé en Ambato, ciudad natal de Ana María y en la que permaneció tres meses después del parto. Entre los familiares y amigos que visitaron al pequeño, este elemento fue una sensación. Les preguntaban si los hacían para vender. Y así, surgió el negocio.

Luego de varias pruebas, hija y madre comenzaron a confeccionar los primeros modelos que salieron a la venta en enero pasado. El emprendimiento se bautizó como Kiddo’s place, nombre con el que se lanzó en redes sociales, canal por donde fueron llegando más y más pedidos.

El producto es personalizado. El cliente escoge el tipo de tela, que puede ser nacional e internacional, los colores, el tamaño y los accesorios adicionales que desee. El modelo original mide 1,10 metros por lado por 1,50 metros de alto. Pero, esto puede variar según la edad del niño o los usos que quiera darle el cliente.

Los materiales que se utilizan son cuatro palos de madera y lona de algodón. Si el cliente lo desea se le incluye un piso acolchado o sencillo. También cojines o accesorios decorativos como banderines o atrapasueños.

El costo del ‘tippie’ sin ningún elemento adicional, en tela nacional, es de USD 95. Mientras que en tela importada es de USD 105. El piso se vende en USD 20, los cojines en 8 y otros accesorios en 10.

Estefanía Dávila conoció a Ana María y su emprendimiento a través de Facebook y un amigo en común. Hace alrededor de un mes le compró tres carpas para sus hijos: dos mellizas de seis años y un bebé de cinco meses. “Las niñas lo ocupan en las tardes en sus tiempos de lectura, con el bebé me sirve para ejercicios de estimulación de la motricidad, porque ya pronto empezará a gatear”.

Como maestra y apasionada de la lectura, “desarrollar el amor por este hábito” es uno de los fines con el que Ana María ha promocionado el producto, del que también ha hecho uso en la sala de juegos del colegio, con sus alumnos de tres años.

Gabriela Carvajal es otra cliente. Ella es representante del colegio donde Ana María trabaja. Uno de los ‘tippies’ es para sus dos hijas, de cinco y siete años, y el otro para su sobrino de dos años.

“A mis hijas les encanta hacer cuevas, con cobijas y sillones. Por eso me pareció bonito para sus juegos y un lugar donde puedan tener sus muñecos”, comenta Gabriela. Destaca la calidad de las telas y del trabajo.

La marca está facturando en promedio USD 2 000 al mes y a la fecha han logrado vender alrededor de 50 unidades. Los productos los envían a cualquier parte del país por courier. Desde el próximo mes también se venderán en el local Punto Concept Store, en Cuenca, donde se vende ropa y accesorios para niños.

Los planes son expandir el negocio con la elaboración de cortinas que hagan juego con los ‘tippies’. Además, ofrecer asesoría en decoración de habitaciones.

Cifra
USD 95 es el costo de un tippie elaborado en tela nacional.