La Primera Entrega de Premios Ei al emprendimiento e innovación, promovida por la AEI y la firma Seminarium, se cumplió la noche del pasado 24 de noviembre, en Quito. Foto: Julio Estrella / LÍDERES.

La Primera Entrega de Premios Ei al emprendimiento e innovación, promovida por la AEI y la firma Seminarium, se cumplió la noche del pasado 24 de noviembre, en Quito. Foto: Julio Estrella / LÍDERES.

Redacción Quito, Sofía Ramírez, Redacción Guayaquil, Mónica Orozco, Carolina Enríquez, Alberto Araujo (I)
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El apoyo al emprendedor avanza y sortea obstáculos en el camino

29 de noviembre de 2015 15:57

Contrarreloj y con el marco regulatorio pendiente. Así se encuentra el avance de la Estrategia nacional por el emprendimiento y la innovación.

Esta iniciativa es impulsada por la Alianza para el Emprendimiento y la Innovación (AEI), con el acompañamiento de la Comisión de Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional. La idea fue pensada a fines del 2013 y empezó a desarrollarse el año pasado.

La meta global es ambiciosa: para el 2020 Ecuador tiene que estar entre los tres países de la región más atractivos para emprender. También se busca aumentar un 10% anual el número de emprendedores que acceden a financiamiento especializado; mejorar las competencias blandas en estudiantes; elevar los montos de inversión en investigación y desarrollo en el sector privado, entre otros objetivos.

Pero el camino es complicado. Andrés Zurita, director ejecutivo de la AEI, señala que lo más difícil ya se logró: juntar a entidades públicas y privadas para que hablen y trabajen en la estrategia.

El Director de la AEI explica que temas como talento humano, asesoría y soporte, financiamiento, estudios de mercado son áreas en las que el sector privado y la academia tienen injerencia. “Todo lo que está en manos del sector privado ha avanzado. Todo lo que está en manos de entidades del Gobierno no ha pasado nada”.

Para Zurita, la estrategia tiene un avance del 30%, pero podría acelerarse si existiese ya un marco regulatorio. Esa tarea, dice, le corresponde a la Asamblea. El representante de la AEI cuenta que cuando se presentó la estrategia trabajaron juntos con el asambleísta Juan Carlos Cassinelli.

En un principio se organizaron charlas para explicar detalles, incluso una delegación de la AEI fue a la Asamblea para explicar los alcances del proyecto. Pero después los esfuerzos fueron diluyéndose.

La Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) también trabaja en el desarrollo de la estrategia. Rina Pazos, subsecretaria de este entidad estatal, explica que el Código Orgánico de Economía Social del Conocimiento e Innovación, conocido como Código Ingenios y que ahora está en la Asamblea, se convertirá en el marco regulatorio necesario para impulsar la Estrategia por el emprendimiento y la innovación.

La funcionaria señala que, tras el primer debate en la Asamblea, se están realizando ajustes al proyecto de ley. “Esperamos que máximo hasta mediados del 2016 el Código esté aprobado”.

En el sector público existen otras entidades interesadas en impulsar el plan, como el Ministerio Coordinador de la Producción, la Vicepresidencia de la República, entre otras. Pero Zurita cree que son esfuerzos descoordinados y que se duplican. “Lo que se necesita es tener una sola entidad o funcionario que esté a cargo de trabajar en el proyecto”.

El financiamiento es uno de los puntos vitales en el fomento del emprendimiento y la innovación. Según la AEI, hasta el momento hay un fondo por unos USD 10 millones, pero el desafío es llegar a USD 240 millones hasta el 2020.

Andrea Lizarzaburu es consultora de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo y trabaja de cerca con la AEI. Ella comenta que hay tareas pendientes para impulsar el programa público-privado.

Para ella es necesario acelerar el ritmo. “Hay propuestas hechas a autoridades estatales. Ahora se esperan sus respuestas; de lo contrario, no se van a cumplir las metas en los plazos previstos”.

Aun así, los esfuerzos para impulsar la actividad emprendedora continúan. El pasado 24 de noviembre se cumplió, en Quito, la ceremonia de la Primera Entrega de Premios Ei al emprendimiento e innovación, promovida por la AEI y la firma Seminarium. 33 emprendedores recibieron este reconocimiento.

Camilo Pinzón, titular de la Corporación para el Emprendimiento y la Innovación, felicitó a los ganadores y destacó que en situaciones como las que vive el país: “Hay algo que va más allá de los ciclos políticos y económicos: la capacidad de emprender e innovar”.


Ecosistemas emprendedores en otras naciones

EE.UU., Chile, Argentina, India o Australia constan como los países con los mejores ecosistemas para el emprendimiento. Pero, ¿qué condiciones presentan estas naciones para desarrollar nuevos negocios?

El estudio ‘The EY G20 Entrepreneurship Barometer 2013’ de Ernst & Young, publicado en la revista Forbes (México), en octubre pasado, indica que estas naciones tienen cinco características fundamentales para fortalecer el ecosistema: acceso a financiamiento, impulso a la cultura emprendedora, promoción de impuestos y regulaciones, educación y formación del capital humano, y apoyo entre entidades públicas, privadas u organizaciones.

Además, estos países presentan mayor ventaja en temas como ‘locus’ de control interno, es decir, se consideran responsables de lo que les ocurre a los emprendedores, tienen mayor capacidad de innovación, creatividad y mayor tolerancia al riesgo, explica Rebeca Vidal, ejecutiva de Políticas Públicas y Competitividad del Banco de Desarrollo para América Latina-CAF.

En América Latina y el Caribe, pese a que estas iniciativas empresariales no generan más de 10 plazas de trabajo directo o son proyectos pequeños, ya comienza a evidenciarse emprendimientos de alto potencial y con fuertes componentes tecnológicos.

Rocío Fonseca, directora ejecutiva del Start-Up Chile, un programa de la Corporación de Fomento a la Producción en ese país (Corfo), sostiene que el principal promotor del ecosistema emprendedor lo lleva Silicon Valley (en EE.UU.). Este lugar ubicado al sur de San Francisco, y conocido por concentrar a las grandes corporaciones y ‘start-up’ o empresas de formación en el área tecnológica, posee una condición trascendental: la diferencia cultural.

Esto permite que personas que tienen diversas formaciones académicas, creencias y que provienen de otros países, propicien ideas disruptivas que rompan los estereotipos al emprender. Además, el espíritu de innovación como base para el emprendimiento es un componente que les ha permitido llevar adelante ideas que salen de la zona de confort, a diferencia de Latinoamérica en la que el estilo es muy tradicional.

Ernesto Kruger, presidente de Kruger Corporation, añade que en Suramérica existen dos sistemas aptos para emprender: el de Colombia y Uruguay. Allí facilitan el acceso a capital de inversión. Este tema es medular para ejecutar nuevos proyectos, que con el paso del tiempo llegan a innovar.

A Brasil también lo incluye en la lista, ya que desarrolla programas e instrumentos públicos enfocados hacia el emprendimiento.

Las incubadoras dan mayor énfasis a la demanda

El centro Prendho funciona en la Universidad Técnica Particular de Loja. Foto: Cortesía.

El centro Prendho funciona en la Universidad Técnica Particular de Loja. Foto: Cortesía.

Las incubadoras aplican nuevas metodologías o fortalecen su trabajo para lograr más casos de éxito entre los emprendimientos que surgen en el Ecuador. Sus actividades se centran en transferir conocimientos, establecer metodologías y enseñar y facilitar herramientas.

En la práctica, realizan concursos, talleres y cursos con expertos del exterior que transmiten prácticas exitosas, comenta Álvaro Castillo, director del Centro de Emprendimiento Prendho, que funciona en la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL).

Esta incubadora es una de las 15 que están acreditadas por la Senescyt para impulsar el proyecto Banco de Ideas. Las otras son Auconsis, Red de Emprendimiento Impacthub, Universidad Técnica Equinoccial, Secretaría Técnica de Gestión Inclusiva en Discapacidades, Espol, Universidad Internacional SEK y ConQuito.

También están Yachay EP, Corporación para el Emprendimiento y la Innovación, Kruger Labs, Carana, Politécnica Salesiana, Centro de Gestión empresarial de la Prefectura de Pichincha y la Corporación Civil para el Desarrollo Económico de Ambato y Tungurahua (CorpoAmbato).

Prendho tiene dos áreas: incubación y aceleración. Esta última está destinada a las iniciativas que ya tienen un recorrido. Allí, se brinda asesoría y seguimiento.

En la incubación se da cabida a las ideas. Los principales proyectos están orientados a la agroindustria y tecnología debido a las condiciones productivas de Loja.

Según Castillo, si bien los problemas como la falta de una cultura de emprendimiento se mantienen, en los últimos tres años estos centros son más visibilizados. Además, agrega, que la metodología se ajustó. Ahora, el emprendimiento no solo consiste en tener una idea novedosa sino que se relacione con el mercado.

Castillo dice que antes de desarrollar un producto, que puede ser innovador, lo más importante es identificar si hay interesados en comprar y si el mercado puede ser replicado en el país y el extranjero.

Lida Chávez labora en CorpoAmbato, creado en 1999. Ella explica que el semestre pasado apoyaron 16 proyectos que tuvieron el respaldo de las carreras de Economía y Diseño Gráfico de la Universidad Técnica de Ambato.

Chávez indica que se dedican al desarrollo del modelo de negocio, formulación del plan de negocios dando énfasis al análisis económico-financiero y vincularles a un capital semilla. Añade que su apoyo se inicia con el análisis de los emprendedores. Es decir, si necesitan reforzar su motivación y liderazgo. Luego continúa con el desarrollo de sus habilidades en las áreas administrativa, económica, propiedad intelectual, etc.

Más participación de la economía popular y solidaria

Natalia Daqui expuso sus productos orgánicos en una feria en Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes/ LÍDERES.

Natalia Daqui expuso sus productos orgánicos en una feria en Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes/ LÍDERES.

El incremento y la diversificación de los créditos y microcréditos que ofrece el sector financiero popular y solidario se traslada a un mayor número de actores de este segmento de la economía.

Las cifras de la Superintendencia de la Economía Popular y Solidaria revelan que el crédito para este segmento creció entre el 2013 y el 2014, cuando pasó de unos USD 823 464 000 en préstamos, a USD 964 453 000. Si bien el monto de préstamos creció, el número de operaciones también lo hizo, pero en un rango menor. Así, mientras en el 2013 se ejecutaron 167 969 operaciones (créditos), el año pasado fueron 169 191.

Los pequeños créditos productivos, para el financiamiento de todo tipo de emprendimientos, alcanzaron los USD 667 706, entre enero y septiembre de este 2015. Los préstamos cubrieron un amplio espectro de actividades, entre ellas la fabricación de calzado, la apertura de boutiques y la adquisición de mercadería, la elaboración de prendas de vestir, fabricación de muebles artesanales, la creación de joyas...

Gabriel Tomalá, artesano del calzado, está satisfecho con el crédito de USD 750 que obtuvo en febrero pasado de una cooperativa de ahorro y crédito de la provincia de Santa Elena, para comprar maquinaria nueva. Tomalá decidió solicitar el crédito porque su producción mensual, de 10 pares de calzado que elaboraba en su taller, empezó a quedar pequeña frente a una creciente demanda.

El artesano de 57 años, oriundo de la comuna Atahualpa, llevó una muestra de sus creaciones a una de las recientes ferias de emprendimiento que el Ministerio de Industrias y Producción (Mipro) organizó en Guayaquil. “Con la nueva maquinaria ahora puedo coser el doble de zapatos. Ahora, estoy gestionando otros préstamo para ampliar el taller”.

Solo en microcréditos para la fabricación de calzado, en septiembre pasado, las entidades financieras de este sector desembolsaron USD 44 000 en todo el país.

Como Tomalá, otros microempresarios consideran que la Ley Orgánica de la Economía Popular y Solidaria, que reglamenta a este sector, ha permitido el impulso de la producción artesanal y la microempresa. Es lo que cree, por ejemplo, Natalia Daqui, una joven emprendedora de Guayaquil que elabora y comercializa vegetales, frutas orgánicas, mermeladas artesanales, conservas y pasteles en envases de vidrio y con diseños según las temporadas del año.

Daqui considera que ahora existe una mayor apertura hacia este segmento, y también un mayor interés de los comercios, lo que los ha obligado a mejorar la calidad de su producto.

El inversionista busca una idea y no un producto

Unos 1 400 proyectos participaron en la primera edición de la Liga de Emprendedores promovida por la CFN. Foto: Cortesía.

Unos 1 400 proyectos participaron en la primera edición de la Liga de Emprendedores promovida por la CFN. Foto: Cortesía.

Una idea original no basta para emprender un negocio, hace falta capital y hallarlo puede ser un verdadero desafío.

Los bancos son recelosos a prestar dinero para negocios que aún no están en marcha o les exigen garantías difíciles de cumplir.

La Unidad de Economía Popular y Solidaria de la Agencia Metropolitana de Promoción Económica (ConQuito) ofrece mentoría en temas financieros y realiza una articulación con 12 cooperativas para que los emprendedores puedan acceder a un crédito. Gracias a esto, emprendedores obtuvieron USD 400 000 en préstamos entre enero y octubre de este año.

Vanessa Rosero, responsable de esa área, dice que otras opciones de más fácil acceso son ahorros propios o las tres ‘efes’ (friends, family, fools), que son amigos, familia o ‘ingenuos’, estos últimos llamados así porque no son inversionistas profesionales y, sin embargo, apuestan por la idea.

También están los inversionistas ángeles, que no solo entregan dinero, sino una red de contactos (proveedores, clientes, etc.) y asesoría. ConQuito facilita el contacto con estos financistas, que son empresarios que buscan ideas innovadoras más que productos.

La Liga de Emprendedores, un concurso organizado por la Corporación Financiera Nacional (CFN), también ofrece capital semilla. La CFN no entrega fondos propios sino aportes de firmas privadas. En la primera versión participaron 1 400 proyectos. La segunda edición, lanzada el pasado 18 de noviembre, premiará con USD 55 000 a la idea ganadora. También habrá incentivos para el segundo y tercer puesto. La competencia busca propuestas innovadoras que apunten al cambio de la Matriz Productiva. Las inscripciones se hacen en la web de la CFN y cierran el 15 de enero.

El Banco de Ideas de la Senescyt también apoya al emprendedor. En él, pueden participar proyectos en una primera fase de desarrollo: gestación, prototipo del producto o comercialización con menos de dos años de ventas, dice Andrea Navas, directora de Innovación de Tecnología del ente.

Los proyectos mejor puntuados (más de 75 puntos) reciben capital (USD 50 000 en promedio) y asesoría técnica. Hasta ahora se han premiado unos 40 proyectos.

Además, vía Decreto 680, firmado en mayo pasado, el Gobierno creó el Fondo de Capital de Riesgo para impulsar emprendimientos innovadores, aunque este aún está en etapa de implementación.

Para negocios en fase de mayor desarrollo está el club de inversionistas de Startup & Ventures. Camilo Pinzón, representante de esta iniciativa, cree que en temas de financiamiento al emprendedor el Ecuador aún está en una etapa inicial. “Hay un problema de conseguir financiamiento, pero del lado del inversionista también es complicado conseguir proyectos listos”. Pero cree que los últimos años se han dado avances.

El club recibe proyectos de firmas ya creadas y en fase de primeras ventas. La ayuda consiste en tomar participación accionaria (minoritaria) y aporte de capital que pueden ir hasta USD 100 000.

¿En dónde están las oportunidades?

El campamento The Click tuvo unos 100 inscritos, al final calificaron 11 finalistas. Foto: Cortesía.

El campamento The Click tuvo unos 100 inscritos, al final calificaron 11 finalistas. Foto: Cortesía.

Las oportunidades de negocios pueden surgir incluso en épocas de crisis, sostiene Andrés Briones, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE).

Este dirigente corporativo considera que la clave está en la innovación y en la búsqueda de nuevos mercados.

Ecuador encabeza la lista de Actividad Emprendedora Temprana (TEA) en América Latina, según el Global Entrepreneurship Monitor 2014; sin embargo, la caída del precio del petróleo, que ha derivado en una desaceleración de la economía del país, plantea retos para los emprendedores este y el próximo año.

En este contexto, Briones recalca que el impacto será diferente para los emprendedores cuyos ingresos dependen del sector público y para los emprendedores que forman parte de cadenas de producción del sector privado.

Los primeros se podrían ver afectados por una disminución de compras públicas, por ende, las mejores oportunidades estarían en proveer al sector privado, que todavía no ha visto reducidos sus ingresos en la misma proporción que el sector público, explica el dirigente.

Enrique Lederguerber, fundador de Invernadero, espacio de co-working en Guayaquil, señala además que, independientemente de la situación económica de un país, las oportunidades de emprendimiento están ancladas con el criterio de la creatividad. “Siempre hay oportunidades interesantes, porque no vivimos en un mundo de mercados masivos, sino de nichos fragmentados en los que los emprendedores y ‘free lancers’ tienen las mejores formas de desarrollar su mercado. Eso, porque tienen una estructura más ágil y menos rígida que las empresas tradicionales”, cuenta.

De ahí que los emprendedores que apunten a atender mercados o nichos especializados, ofreciendo valor agregado, son los que más oportunidades tienen de alcanzar éxito, sostiene Lederguerber.

Los expertos coinciden en que el área con más potencial para arrancar nuevos negocios es la de servicios, sobre todo en tecnologías, puesto que requieren menos inversión de capital que emprendimientos de manufactura, por ejemplo.

Pero junto con la creatividad y la identificación de nichos especializados hace falta un acompañamiento de capacitación para que los negocios perduren.

Valentina Viteri, una de las organizadoras del campamento de emprendimiento The Click, que se realizó en octubre en la Universidad Casa Grande de Guayaquil, explica que precisamente realizaron esta actividad porque identificaron que en la ciudad hacen falta espacios completos que brinden a los emprendedores herramientas para que sus negocios no sean fugaces. “Identificamos que muchos emprendimientos duran solo un año”, cuenta.

Las universidades son una plataforma inicial

La Semana del Emprendimiento de la USFQ se realizó del 25 de noviembre al 1 de diciembre, en las instalaciones del Paseo San Francisco en el valle de Cumbayá. Foto: Paúl Rivas/ LÍDERES.

La Semana del Emprendimiento de la USFQ se realizó del 25 de noviembre al 1 de diciembre, en las instalaciones del Paseo San Francisco en el valle de Cumbayá. Foto: Paúl Rivas/ LÍDERES.

El emprendimiento y la innovación empiezan a convertirse en contenidos recurrentes en las mallas académicas de varias universidades en el Ecuador. Desde las aulas de clase se implementan actividades académicas para impulsar negocios universitarios.

“Buscamos apoyar y fomentar el espíritu emprendedor en todos nuestros estudiantes”, comenta Giovanni Rosania, coordinador del área de Emprendimiento de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).

En esta universidad se imparte la materia de Emprendimiento obligatoriamente a casi 500 estudiantes, en promedio, semestralmente sin distinguir la carrera. El objetivo es crear un negocio para que se presente en la Semana del Emprendimiento.

“Fue difícil al principio, pero uno aprende desde cómo trabajar en equipo hasta los pasos para crear un negocio”, comenta Gabriela Carrasco, estudiante de leyes y cofundadora de Mowka. Este emprendimiento, en la feria de la USFQ, se dedica a comercializar caramelos de guayusa.

Por otro lado, existen programas orientados solamente en la carrera de Administración de Empresas como en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Esta opción ofrece tres clases enfocadas a la enseñanza y desarrollo del emprendimiento y la innovación. Los estudiantes de primer nivel reciben una introducción al ecosistema y, en tercer y séptimo nivel, deben desarrollar un proyecto integrador que de igual manera se presenta en una feria de emprendimiento semestral.

“Los proyectos son multidisciplinarios e implican investigaciones de mercado y factibilidad, como también un prototipo funcional. Queremos que los jóvenes vean al emprendimiento como otra opción al momento de salir de la universidad”, explica Cristian Fajardo, coordinador de Emprendimiento en la PUCE. Pero no todas las universidades han implementado un sistema así en su pénsum. En la Escuela Politécnica Nacional no se dictan clases de emprendimiento, pero se ofrece apoyo a los alumnos a través de una Unidad de Apoyo al Politécnico Emprendedor (UAPE). “Somos una especie de preincubadora para aquellos estudiantes que tienen ideas pero no saben cómo hacerlas reales”, dice Margarita Chávez, coordinadora de la UAPE.

En todo caso, como explica Gabriel Rovayo, director general del IDE Business School, “los modelos educativos en emprendimiento en el país son aún experimentales y se consolidarán en el futuro, conforme las experiencias sean exitosas, sistematizadas y replicables”.

Emprender es una opción en tiempos difíciles

En las instalaciones de ConQuito (sur de la ciudad), hay cursos y talleres permanentes dirigidos a personas que buscan poner en marcha sus emprendimientos propios. Foto: Paúl Rivas/ LÍDERES.

En las instalaciones de ConQuito (sur de la ciudad), hay cursos y talleres permanentes dirigidos a personas que buscan poner en marcha sus emprendimientos propios. Foto: Paúl Rivas/ LÍDERES.

Toda crisis es una oportunidad. De ahí que las temporadas de condiciones económicas complejas son períodos en los que surge la inventiva y nacen emprendimientos que, con buenas estrategias, logran consolidarse durante el tiempo.

Wilson Araque, director del Área de Gestión de la Universidad Andina, explica que en épocas de crisis al menos el 80% de los emprendimientos que surgen son por necesidad. Los productos que se ofrezcan deben ser nuevos, creativos y de bajo costo. “Por ejemplo, se podría reemplazar algunos artículos importados”.

El problema es que la mayoría de los emprendimientos se centra en ideas repetidas y desarrollan estrategias erradas para competir contra otros como, por ejemplo, bajar los precios impactando en la economía del negocio.

Javier Albuja,coordinador de proyectos de la Agencia de Desarrollo Económico del Municipio de Quito (ConQuito), señala que la mayoría de los emprendedores que nace por necesidad invierte hasta unos USD 3 000 para el desarrollo del negocio.

Él reconoce que puede llegar a haber dificultades para acceder al financiamiento en coyunturas difíciles. “Es cuando es necesario buscar los mecanismos para canalizar créditos a través de instituciones financieras más pequeñas”. Las instituciones públicas también pueden funcionar como un nexo entre emprendedores y la banca, para facilitar los procesos crediticios.

Otra vía es asociarse con quienes puedan colocar el capital para emprender e, incluso, trabajar en grupo con diferentes capitales. Este es el caso de Odelaisy Enrique Regalado, quien junto con otro socio impulsó Gárgola Cerámica. Nacieron hace cuatro años y han logrado colocar su producto en una firma de retail. Ella considera que no hay por qué temer en tiempos de economía difícil, sino desarrollar estrategias adecuadas para mantenerse.

Una posición similar es la de Andrés Estacio, quien prevé poner en marcha un emprendimiento de comercio virtual el próximo año. Sabe que se advierte una condición económica complicada en el 2016, pero cree que se puede salir adelante, más aún si se trata de un servicio tecnológico que acerca al público con el producto.

Este tipo de negocios son los que, según el español Paco Prieto, de Talento Corporativo, son los ‘top’ en la actualidad.

Las redes de contacto se multiplican

El Bootcamp de EDES es una opción para impulsar la participación de nuevos emprendedores. Foto: LÍDERES.

El Bootcamp de EDES es una opción para impulsar la participación de nuevos emprendedores. Foto: LÍDERES.

Para un emprendimiento, las redes de contactos y apoyo son vitales. Pueden crearse a raíz de un factor común como el tipo de emprendimiento o desde una visión de apoyo. Sea como fuere, el emprendedor en el país tiene una amplia gama de redes, en las cuales puede involucrarse y relacionarse con proveedores y futuros clientes. Además, puede tener apoyo con mayores herramientas.

Camilo Pinzón, director de la Escuela de Negocios EDES de la UTPL, divide a las redes de emprendedores en tres grandes grupos. Uno, aquellas promovidas por las instituciones académicas. Dos, las que surgen desde el sector público. Y, tres, desde el sector privado.
Entre las entidades públicas se destacan redes como el Banco de las Ideas de la Senescyt, la Liga de Emprendedores de la CFN, el Ministerio de Industrias y redes promovidas por el Municipio de Quito, como ConQuito e InnovaQuito.

A escala académica aparecen espacios como el Club de Emprendedores de la USFQ; Prendho de la UTPL y el programa Bootcamp 360 de EDES o Aiesec. En el sector privado hay iniciativas de redes, la idea de Coworking Space o espacios de mentoría, como Buen Trip Hub.

En esta línea, Pinzón destaca redes como InNobis en Guayaquil, Kruger Labs, Startups Ventures, 593, AEI, Carana, etc. Añade que estos espacios permanentemente están elaborando eventos y ferias donde el emprendedor puede encontrar contactos, conocer ejemplos de éxito y lograr seguimiento para recibir apoyo.

“Estar en contacto con una red de emprendedores es fundamental para alguien que está comenzando con una idea de negocios”, indica Pinzón. “Los primeros años tienes flujos negativos, porque las ventas no llegan de inmediato. Si no se tienen redes de apoyo, la probabilidad de morir es muy alta no por ser mal gestor o mal gerente, sino porque es duro”.

Una de estas redes es la Red Mujer Emprendedora, creada por María Sara Jijón, en junio del 2013. Esta iniciativa tiene como objetivo impulsar a las mujeres para que logren su sueño de emprender. Jijón explica que está enfocada en la mujer por su doble rol dentro de la familia: ser madre y contribuir con el hogar.

En esta red se organizan eventos de ‘networking’ entre emprendedoras con intereses comunes y mentoreo, para que emprendedoras con más experiencia acompañen con su liderazgo a quienes recién están iniciando con su idea.

Pero además hay redes que surgen espontáneamente como la red de proveedores de café para cafeterías en Quito promovida por Ena Escobar.

Ella explica que se han tendido contactos entre pequeños productores de café en distintas provincias del país y dueños de cafeterías, para asegurar la calidad de los productos que ofrecen, generar mayores ingresos y brindarles asesoría.