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Los dirigentes, estudiantes y docente de la UTA observan la planta de tratamiento de Ambatillo Alto. Foto: Fabián Maisanche / LÍDERES

Los dirigentes, estudiantes y docente de la UTA observan la planta de tratamiento de Ambatillo Alto. Foto: Fabián Maisanche / LÍDERES

Los estudiantes determinarán un pliego tarifario

8 de noviembre de 2017 16:48

Los dirigentes de las juntas administradoras de agua potable de las comunidades Ambatillo Alto, Ambatillo Centro y Allí Kawsay suscribieron un convenio con las autoridades de la Facultad de Contabilidad y Auditoría de la Universidad Técnica de Ambato.

El propósito es que los alumnos del octavo semestre de la carrera de Ingeniería Financiera elaboren un informe sobre el cálculo tarifario en las juntas del noroccidente de Ambato. El proyecto de vinculación se inició en septiembre, y los resultados de las tarifas se entregarán en enero del 2018.

El catedrático Jesús Ortiz y los nueve alumnos encargados de desarrollar el proyecto se encuentran en la etapa de ejecución. Los estudiantes recolectan la información sobre el funcionamiento de las juntas, socios, servicios que prestan, equipo e infraestructura que poseen; además de cuántos trabajadores, técnicos y personal administrativo laboran en la planta y en las oficinas de la junta. Para eso, se movilizaron a las comunidades ubicadas a 20 y a 50 minutos del centro de Ambato.

Los chicos recorrieron los barrios de Ambatillo Alto el pasado miércoles. Sandro López, presidente de la Junta Administradora de Agua Potable de Ambatillo Alto, se encargó de explicarles el funcionamiento de la planta potabilizadora, ubicada en el barrio denominado El Mirador.

Esta infraestructura, que recibe el agua del canal de riego Chacón Váscones, se construyó con el apoyo de la Prefectura de Tungurahua y de la junta, en el 2015. Unos 732 usuarios se benefician con el líquido vital.

“Necesitamos confirmar si la tarifa que cobramos es la correcta. Los usuarios que se benefician con el agua aprobaron el asesoramiento que los estudiantes universitarios y los docentes nos brindarán en los seis meses que dure su trabajo”, aseguró López.

Según Ortiz, el resultado final del proyecto con el nuevo flujo tarifario se pondrá en consideración de los usuarios en una asamblea comunal. El docente, de 30 años, informó que en un primer diagnóstico se conocerá cuál es el estado de la infraestructura, equipos y personal que trabaja.

Los resultados determinarán si la tarifa que están cobrando es la correcta y, si no es así, se debe hacer un cálculo que se pueda cobrar. Ortiz indicó que el nuevo rubro deberá cubrir las necesidades que requiera la infraestructura, cuando se deban cambiar las tuberías, dar mantenimiento a la obra o daños que se puedan producir.

“Queremos evitar que se haga una colecta sin planificación y que este cobro pueda afectar a los usuarios. Para eso podemos aumentar unos centavos en el flujo tarifario del mes y poder garantizar que la organización sea sustentable en el espacio y el tiempo”, aseguró Ortiz.

Otra de las juntas visitadas es Allí Kawsay, ubicada a 30 minutos del centro parroquial de Quisapincha. Las pequeñas casas se encuentran rodeadas de chacras de maíz, papas, habas y otros productos andinos.

La estudiante Mishel Criollo cuenta que las captaciones de agua para ser consumidas por los 108 usuarios provienen del cerro Casahuala. “Esta comunidad es beneficiada por el líquido vital”, manifestó Criollo.