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Lilian Ochoa y su hijo, Juan José, con las figuras étnicas del proyecto Wawayay del taller Arte y Vida. Foto: Vicente Costales /  LÍDERES

Lilian Ochoa y su hijo, Juan José, con las figuras étnicas del proyecto Wawayay del taller Arte y Vida. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Las etnias del país están en figuras hechas para niños

28 de agosto de 2017 15:52


La elaboración de figuras en mazapán es una tradición en la parroquia de Calderón. Aunque las técnicas han cambiado y ahora es más común el uso de porcelanicrón, el oficio sigue vigente.

Lilian Ochoa llegó hace 35 años a Calderón. Su primer trabajo fue como cajera en una sucursal de una supermercado, pero una vez que se casó y tuvo su primer hijo, quiso buscar un trabajo independiente, que le permitiese generar ingresos y a su vez criar a sus hijos.

“Todo el mundo trabajaba el mazapán en Calderón. Yo también deseaba aprender”, recuerda. El proceso no fue sencillo. Lilian cuenta que en los locales del sector le cerraban las puertas. Así que aprendió de forma autodidacta en su propia casa, imitando las figuras que salían en los diarios.

Sus insumos eran harina de trigo, agua y pigmentos. Además se valía de instrumentos rudimentarios como palillos de dientes y latas. Las primeras figuras que trabajó fueron las indias. También se especializó en la creación de nacimientos, botas navideñas y caritas de Papá Noel.

“Me di cuenta que con la masa se podía lograr lo que uno quisiera”, comenta la emprendedora. A la semana, Lilian elaboraba alrededor de 100 piezas, que vendía a los propios locales de Calderón.

Así transcurrieron los primeros años de su taller “Arte y Vida”. Poco a poco, los pedidos fueron creciendo en cantidad. En una ocasión, le solicitaron 100 000 peregrinos en tamaño de prendedor para un peregrinaje en España. La producción de ese pedido demoró dos meses y contó con el apoyo de vecinos de Calderón, que también trabajaban el mazapán.

El proyecto más reciente del taller es Wawayay, que en lengua quechua significa “volver a ser niño”. Son 12 parejas de etnias representativas del Ecuador.

Las figuras no son proporcionales. La cabeza y los pies son de tamaño exagerado, mientras que las manos son de pequeño tamaño. Lucen los trajes típicos de las diferentes etnias.

El público objetivo de esta colección son los pequeños de la casa, con el fin de que aprendan sobre las etnias del país de una forma didáctica. El empaque incluye una pareja y una porción de masa de porcelanicrón para que los niños realicen otras figuras.

Desde hace cuatro meses, su hijo Juan José se sumó a Arte y Vida. Renunció a su trabajo para ayudar a su madre a impulsar el negocio, compartiendo su tiempo con sus estudios en marketing en la Universidad de las Américas.

El proyecto Wawayay tomó forma gracias a la participación de Lilian en una capacitación de la Agencia de Promoción Económica Conquito, la cual le permitió también profesionalizarse en el oficio. Recibió conocimientos en administración, comercialización y diseño de empaque.

Lilian resultó ganadora en un concurso de Conquito. Como premio, en los meses de noviembre y diciembre, Arte y Vida estará presente con Wawayay en una isla del Quicentro Shopping.