Foto: Patricio Terán / LÍDERES
mónica orozco Redacción Quito / LÍDERES
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Eugenia del Pino, bióloga de talla internacional

A los seis años, la atención que prestaba en clase no le permitía ni siquiera pestañear. En el colegio, descubrió que no le gustaba Educación Física y que amaba más la Filosofía que jugar damas chinas con sus compañeras.

Así empezaban los primeros pasos de la exitosa carrera académica de Eugenia del Pino. Esta bióloga ecuatoriana, de 68 años, figura hoy entre las 10 científicas más destacadas de la región, según un ránking de la cadena de noticias BBC, publicado en octubre pasado.

"De niña no le gustaba mucho el juego, le gustaban los libros. Se dedicaba mucho a eso, era una persona muy disciplinada", recuerda Ivette Terán, compañera de la escuela y, después, de cátedra universitaria en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), en donde hasta hace poco dictaba clases Del Pino. Hoy, está jubilada.

Desde pequeña, recuerda Antonieta Santos, otra de sus compañeras escolares, tenía interés por la literatura, los idiomas y las matemáticas.

Pero en 1963 ingresó a la Facultad de Ciencias de la Educación de la PUCE y una oportunidad académica la llevó a experimentar en el mundo de la Biología.

En este centro, Del Pino empezó sus estudios sobre el desarrollo embrionario de la rana marsupial, típica de Ecuador, en comparación con otras ranas tropicales, que abrieron una línea de investigación nueva en el ámbito científico internacional.

El encuentro con esta rana, parte importante de la razón de su trabajo y sus investigaciones, fue casual. Eugenia encontró a este anfibio un día que salió a caminar por los jardines de la universidad. Inmediatamente empezó a indagar y se encontró con que estas ranas tenían características similares a los mamíferos.

Eugenia explica que su pasión está en el desarrollo del fenómeno embrionario, porque a través de su investigación académica ha podido ver cómo a partir de una única célula puede formarse un nuevo organismo.

Por este trabajo, en el 2007 fue elegida como miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

En este interés por la ciencia influyó un hermano mayor, a quien le gustaban mucho las matemáticas. Aunque a ella nunca le disgustaron los números, tuvo que elegir entre seguir la carrera de Biología o estudiar alemán. Escogió las ciencias.

A finales de los 60, Del Pino aceptó una beca en Estados Unidos, por cuatro años, para formarse como profesora en ciencias. También tenía la posibilidad de viajar a Alemania para un curso de idiomas por dos años, pero le atrajo más Estados Unidos y el tiempo que iba a vivir fuera, recuerda."En Estados Unidos mi vocación comenzó por exclusión. No soy una bióloga que le gusta hacer disecciones ni que le atraen las enfermedades".

Del Pino dirigió el laboratorio 112 de la PUCE, dedicado a la investigación de la Biología de Desarrollo, donde se destacan los aportes sobre desarrollo embrionario de las ranas. "Aunque me jubilé, me han permitido amablemente que siga utilizando el laboratorio para desarrollar mis investigaciones", dice.

Francisca Hervas está ahora al frente de este laboratorio. Recuerda que como alumnos de la Facultad estaban orgullosos del honor que significaba estar en clases con Eugenia Del Pino.

"La doctora Del Pino es una intelectual. Sabe de ciencia, de literatura, de música. Yo pienso que a eso se debe su éxito. Es una científica que siempre está actualizada en todos los programas que utilizamos en el laboratorio", comenta.

Hervas añade que era una profesora muy exigente, pero tenía el don de explicar los temas más complejos. Relata que en las clases utilizaba muchos recursos para abordar los conceptos abstractos y científicos, desde música hasta películas. "Nos pedía que hagamos un cuento, poesía o dramatizaciones, para explicar los temas científicos", recuerda la también catedrática.

Antonieta Santos, otra de sus compañeras de escuela, cree que el amor por la cátedra también nació en las aulas escolares. "Siempre estaba presta a explicarnos los temas difíciles y lo hacía de una manera muy sencilla".

Pese a todos los reconocimientos que ha recibido a lo largo de su carrera, Eugenia es una persona sencilla y modesta. "Para nuestra promoción ha sido un motivo de orgullo", acota su amiga María Teresa Suárez.

En su carrera como catedrática, ha formado a más de 300 universitarios en el área de las Ciencias Biológicas y también a numerosos profesores de educación secundaria en esta especialidad.

Actualmente pasa sus horas entre la investigación y cuidar de su jardín. Pero también dedica tiempo a sus amigas. Siempre que está en el país y algún viaje no la toma por sorpresa, asiste a la reunión de egresadas del Colegio La Providencia (Quito). En la última reunión Suárez recuerda que les dio una sorpresa: "Mostró un video con las fotos que había guardado de nuestra vida escolar. Fue un detalle muy lindo".

1972.  GRADUACIÓN DE PHD En la ceremonia de graduación de PHD en la entrega de los colores y la museta de la Universidad de Emory, en Atlanta, Georgia, Estados Unidos. La ceremonia se desarrolló el 12 de junio de 1972.

2007.  ACADEMIA DE CIENCIAS En el acto de incorporación a la Academia de Ciencias de los EE.UU. Aparece durante la ceremonia en la que los nuevos miembros firman en el libro de Membresía. En la foto está con Michael Clegg, secretario extranjero de la Academia.

Lugar: Sede de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, Washington, DC, Estados Unidos La carrera Formación. Al término de sus estudios de doctorado, inició su vida profesional como Profesora Principal de Biología en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

Reconocimientos. Entre los premios que recibió Eugenia del Pino está la Medalla Eugenio Espejo en el 2005; el Premio 'Eugenio Espejo' del Gobierno del Ecuador en el 2012, entre otros.

"No soy una bióloga que le gusta hacer disecciones  ni que le atraen las enfermedades. Lo mío es la investigación científica".