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Incubandina La empresa ambateña trabaja en la producción y distribución de aves para el consumo industrial y familiar. La firma, que vende USD 18,5 millones al año, tiene certificación ambiental.

Incubandina La empresa ambateña trabaja en la producción y distribución de aves para el consumo industrial y familiar. La firma, que vende USD 18,5 millones al año, tiene certificación ambiental.

Expertos en aves de postura

3 de abril de 2017 13:26

Hablar de aves de carne, de postura, de producción de huevos y pollos faenados con las marcas Cripollo y Crihuevo es referirse a la empresa Incubandina S.A. La firma ambateña, con sus siete líneas de producción, comercializó el año pasado USD 18,5 millones y tiene presencia con sus productos en todo el país.

Sus principales mercados son Chimborazo, Cotopaxi, Tungurahua, Bolívar y Pastaza, a donde van el 70% de sus productos. El 30% restante va a Pichincha, Guayas, Manabí y otras provincias.

Actualmente la compañía es líder en la producción, distribución de aves y postura, pollita levantada y pollos en la línea de carnes para el consumo industrial y familiar. Cuenta con una línea genéticas de aves, así como con tecnología avanzada y personal altamente capacitado en sus instalaciones y plantas ubicadas en Tungurahua, Cotopaxi, Pastaza y Los Ríos.

La calidad de las líneas genéricas de las casas alemanas Lohmann (Lohmann Brown) y H&N International (H&N Brown) permite que tenga un crecimiento del 8% anual en sus diversas líneas y en función al requerimiento de sus clientes. La estrategia que aplican sus ejecutivos es realizar una preventa, es decir, no producir para luego vender, sino vender para luego producir.

En el 2015, la empresa invirtió USD 2,5 millones en el montaje de una nueva planta de producción automatizada de balanceado, con una capacidad de 25 toneladas por hora. Los recursos lo consiguieron a través de un crédito. Un banco financió el 80%.

Javier Corrales, gerente general de Incubandina, ofrece cifras: cada mes se crían 90 000 gallinas mensuales y se obtienen 70 000 huevos diarios. Además, se oferta 500 000 pollitas bebé y 300 000 pollitos de carne al mes. “Con la nueva planta de balanceados se busca incursionaren la comercialización del producto y abastecer en todas las líneas avícolas”.

La historia de Incubandina se inició en 1992, cuando un grupo de avicultores de Tungurahua al no satisfacer la demanda de los proveedores de aves de postura de alta genética se unieron y fundaron la firma. El objetivo fue traer líneas genéticas óptimas para la producción avícola y abastecer en sus granjas avícolas.

Desde entonces Incubandina trabaja con las principales casas genéticas del mundo, que llevan adelante programas de selección genética para la producción de huevos y de carne.

Los inicios fueron en las instalaciones de la Granja del sector Chan, en el cantón Pujilí, en Cotopaxi. Allí los avicultores involucrados construyeron las naves y ubicaron a las reproductoras (gallinas y gallos) para reproducir huevos fértiles. En ese año, los huevos se enviaban a la parroquia Montalvo, en Los Ríos, donde se levantó la planta de incubación. Con los buenos resultados decidieron incursionar en la comercialización de aves a otras avícolas. Ese paso permitió crecer.

La empresa avícola familiar Viera Carrillo, ubicada en el caserío Huambalito, de la parroquia Bolívar, del cantón Pelileo, en Tungurahua, trabaja 20 de sus 35 años con Incubandina. Su gerente, Marco Garzón, explica que la empresa les provee de aves de buena genética y eso permitió que la producción de huevos en su granja creciera.

Adicional a eso reciben el asesoramiento técnico y acompañamiento que prestan en el crecimiento de las aves, producción y otros áreas. Cada 18 semanas la avícola compra 16 000 aves de postura. Según Garzón, los huevos que producen son de buena calidad, color y tamaño. “Con el rendimiento y el apoyo no hemos tenido necesidad de cambiarnos de línea, ellos crecen y nosotros crecemos a la par”.

En 1996, los problemas financieros afectaron a Incubandina y quebró. Un año más tarde aplicaron como estrategia la apertura de capital con el ingreso de nuevos accionistas. Con una inyección de 1 200 millones de sucres se adquirió tecnología y nuevas líneas genéticas que ayudaron a la recuperación de la empresa.

Corrales dice que las utilidades que obtiene la empresa se reinvierten. En los últimos dos años se invirtieron USD 4 millones.

Además, a inicios de marzo la planta de Cotopaxi obtuvo una licencia ambiental de la Dirección Provincial de Ambiente de Cotopaxi. Con una inversión de USD 350 000 la compañía implementó un sistema de tratamiento de los desechos líquidos y sólidos.