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Rocío Aguayo y su hijo, Andrés Cascante, le dan vida a Alymentec. El emprendimiento familiar elabora alfajores y galletas de avena. Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES

Rocío Aguayo y su hijo, Andrés Cascante, le dan vida a Alymentec. El emprendimiento familiar elabora alfajores y galletas de avena. Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES

Esta familia rescató la receta de los alfajores

23 de febrero de 2017 13:32

Alfajores de maicena con relleno de guayaba y galletas de avena son los productos que ofrece Alymentec.

Este emprendimiento familiar tiene una trayectoria de 20 años en el mercado ecuatoriano y su valor agregado es el uso de las recetas tradicionales quiteñas para la preparación de estos postres señala Andrés Cascante, administrador de este negocio.

Según el emprendedor de 33 años, la idea fue recuperar las recetas quiteñas para los alfajores. Los dulces aparecieron en América Latina durante la Colonia y eran consumidos especialmente por las tropas que venían desde España, explica el quiteño.

La idea de iniciar con Alymentec en 1997 surgió de Rocío Aguayo y Patricio Cascante, padres de Andrés. Ambos son ingenieros agrónomos y siempre estuvieron involucrados en temas agrícolas. Ellos vieron la oportunidad de comprar una galletería y como en la familia Cascante ya había la tradición de preparar postres y panes decidieron poner manos a la obra al nuevo proyecto.

Rocío Aguayo se encarga de la producción de los alfajores y galletas que venden con las marcas Alfajores de la Aldea y Galletitas de dulce Kiro, respectivamente.

Aproximadamente USD 15 000 al cambio de 1997 se invirtieron para comprar el taller artesanal que se encuentra en el sur de Quito. Con el dinero adecuaron el espacio y compraron maquinaria como hornos y batidoras.

Rocío Aguayo explica que el rescate de las recetas tradicionales para los alfajores fue complicado en un inicio. Pero el uso de la maicena y otros ingredientes permiten que la masa sea más delicada y suave al consumirla.

Patricia Torres, asesora de ventas de La Fabril, explica que le entrega marva -una margarina especial- a Alymentec. Este insumo es ideal para la elaboración de alfajores y galletas, debido a que le da suavidad y consistencia a la masa. El emprendimiento hace cuatro años compra cada mes de dos a tres bloques de marva, de 27,5 kilos cada uno, a La Fabril.

En el taller de Alymentec la elaboración de los alfajores dura dos días. La capacidad de producción es de 500 paquetes de cuatro unidades cada semana.

En cuanto a la preparación de las galletas de avena, Aguayo indica que utilizan la clara del huevo en lugar de agua, para la masa. Cada mes se invierte entre USD 500 y 800 para la compra de materia prima en el negocio.

Abrir mercado en los primeros meses, después de inaugurarse la primera producción de Alymentec fue complicado, indica Aguayo. No obstante, en 1998 lograron ingresar a una cadena de supermercados a escala nacional, en la que tienen presencia hasta la fecha.
Desde ese año hasta el 2014, las ventas anuales del emprendimiento eran por cerca de USD 60 000. Pero desde el 2015, año en el que se sintió la contracción económica en el país la facturación bajó a USD 28 000.

Alymentec tiene cuatro clientes corporativos, entre ellos restaurantes y cafeterías. Lorena Toro, administradora de la cafetería El Naranjo, ubicada en el norte de la capital, vende los alfajores marca Alfajores de la Aldea desde el año pasado. El producto tiene buena aceptación entre los clientes que frecuentan el establecimiento: en promedio vende 40 paquetes de alfajores a la semana, dice Toro.

Para este año, la estrategia de Alymentec será levantar las ventas. Para eso se unieron con una firma privada que está elaborando chocolate con almendras; el objetivo es que el producto sea el relleno de los alfajores. También, introducirán nuevamente el tradicional alfajor de manjar. Asimismo, asistirán a ferias artesanales para convertir al producto en una marca de consumo masivo. Y visitarán otras cadenas de supermercados a escala nacional.