Arturo Castillo Motivador y prof. de técnicas psicorrelajantes
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'Felicidad, no viene incluida en el salario'

Dicho con franqueza, las empresas no están preocupadas por la felicidad de sus trabajadores; cuando mucho de la satisfacción. ¿Existe, de otra parte, la felicidad parcial? ¿Se puede ser feliz en determinadas áreas de la vida y en otras no? La felicidad 'integral' parece ser una utopía para los seres humanos.

El trabajo puede procurar alegría, cierta plenitud, pero seguramente no felicidad. ¿Quién podría basar su felicidad en la transitoriedad del trabajo? Por estas razones 'filosóficas', parece difícil, si no necio, que las empresas tengan como propósito la felicidad de sus colaboradores. No hay que olvidar, por supuesto, que la inconformidad crónica es una condición difícil de resolver. Es muy probable, por ejemplo, que el sujeto que no halla alegría en su vida, tampoco obtenga satisfacción en lo laboral.

En el otro extremo, la falta de un centro emocional puede llevar a la persona a tratar de ocultar su insatisfacción volcando todas sus energías, al trabajo. Este fenómeno es bastante común en algunos sujetos que se declaran 'autorrealizados' profesionalmente.

¿Las personas que aman lo que hacen se sienten incondicionalmente satisfechas? No siempre. Cuando el entorno laboral es tenso, poco estimulante, con jefes neuróticos y acosadores, los trabajadores renuncian y optan por ambientes más relajados, más gratos. Ciertamente, los individuos con una personalidad bien integrada tienen una buena capacidad de adaptación, en tanto que las personas intransigentes, difícilmente hallan satisfacción, incluso en entornos positivos.

En todo caso, es complicado definir qué es la felicidad, establecer una fórmula que permita conquistarla. Radica en lo profundo del ser pero es también la conjugación de aspectos externos. En el trabajo, la felicidad tiene que ver con la estabilidad, el ejercicio pleno de los potenciales creativos, un salario aceptable, el sentimiento de ser aceptado y respetado, los incentivos que promueven el desarrollo profesional y humano.

¿Cómo integrar lo laboral y lo personal? Lo primero es resolver, no solo en la cabeza sino en las acciones, la dualidad.

La plenitud consiste en integrar la vida personal y el trabajo, que deben nutrirse mutuamente.

La frase
"La plenitud total consiste   en integrar la vida personal y el trabajo, que deben nutrirse mutuamente".