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La separación de los residuos por tipo de desecho es una de las medidas que cumple la empresa. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

La separación de los residuos por tipo de desecho es una de las medidas que cumple la empresa. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

La firma reduce el consumo de agua

31 de octubre de 2017 16:02

Tigre Ecuador, empresa dedicada a la fabricación de tuberías y conexiones para la conducción de agua, lleva adelante un plan de manejo ambiental, cuyo objetivo es mitigar los impactos en la naturaleza que pueda generar su actividad industrial.

La gestión ambiental de esta empresa se lleva con mayor fuerza en las líneas de producción, dada la gran cantidad de agua que utiliza Tigre Ecuador en el proceso de enfriamiento de las tuberías.

El consumo de agua disminuye considerablemente, gracias a un sistema de recirculación y tratamiento primario del recurso líquido, que permite su reutilización.

“El agua que ingresa se reutiliza de forma permanente, porque contamos con unas piscinas de tratamiento”, explica Gabriel Tapia, gerente comercial de Tigre.

El control del ruido también forma parte de la gestión ambiental de la firma. La planta industrial genera 39 decibeles, siendo el máximo permitido de 45.

Para mitigar el impacto, las maquinarias están alejadas de las paredes colindantes con infraestructuras vecinas a la empresa .

Adicionalmente, aquellas máquinas que generan mayor ruido se ubican en subsuelos o en cuartos adecuados para la mitigación del ruido, con lo cual se encapsula el sonido en estos espacios.

Las personas que operan las maquinarias trabajan con aparatos auditivos mitigadores del ruido y laboran en un horario reducido, de acuerdo con las leyes laborales.

La segregación de los residuos en peligros y no peligrosos es otra de las medidas que ha tomado Tigre en pro del ambiente.

Entre los peligrosos están los aceites de mantenimiento de máquinas y montacargas, los cuales son entregados a gestores de reciclaje autorizados. Como no peligrosos hay plásticos, cartones, fundas, entre otros, que también son entregados a gestores.

Finalmente, como responsabilidad social, la empresa ha procurado mantener una buena relación con los vecinos de la comunidad donde opera la planta, ubicada en el sector de Carcelén. “Todos los meses nos reunimos con ellos para evaluar cualquier impacto que podamos causarles”, señala Tapia.