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La formación de más PHD genera retos al Ecuador

Un investigador a tiempo completo que genera nuevos conocimientos en universidades, organismos internacionales, entidades públicas o empresas privadas. Así se condensa, según las fuentes consultadas, la definición de un PhD, el grado académico más alto al que puede aspirar un profesional, a escala global.

La de un PhD es una formación científica para personas que quieren investigar en cualquier disciplina, en cualquier área. La descripción la hace Betty Espinosa, subdirectora académica de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), sede Ecuador. “Puede estar en la academia, pero también en el sector empresarial, en la empresa privada. Los PhD están donde se requiera investigación”, resume Espinosa.

Estos profesionales son una minoría en el sector académico ecuatoriano. Hasta septiembre de este año, la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), registraba 431 títulos de Doctor o PhD de nacionalidad ecuatoriana. De esa cifra, 29 fueron obtenidos en universidades nacionales y 402 en universidades extranjeras.

Hoy, la formación de PhD o doctores y su campo de acción en el país mantiene activo el debate en los sectores académicos y oficiales. El Proyecto de Reglamento del Escalafón para Docentes e Investigadores del Sistema de Educación Superior señala que uno de los requisitos del personal académico titular principal de las universidades y escuelas politécnicas es contar con un PhD. El mismo requisito se exige para ser investigador titular en centros de educación superior.

Los profesores titulares deben obtener su PhD hasta el 2017. Los plazos y la propuesta del reglamento traen inquietudes a las autoridades y a los catedráticos de centros públicos y particulares.

Datos de la Senescyt indican que en el 2010, el porcentaje de profesores con título de PhD en universidades públicas fue de 1%, mientras que en las universidades privadas fue de 2%. La mayoría de profesores, en ambos casos, registró un título de tercer nivel, seguido de títulos de maestrías y especialidades médicas.

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Bajo este contexto, el Gobierno pretende llegar a la excelencia académica, tal como lo ha señalado René Ramírez, titular de la Senescyt. Incluso se habla de una inversión de USD 320 millones para la formación de nuevos PhD en el extranjero mediante becas concedidas por la Senescyt.

No obstante, la formación de PhD y su aprovechamiento en el país es un tema que requiere de procesos de por lo menos dos décadas, e infraestructuras que permitan la investigación seria y de largo plazo.

Así lo señalan PhD consultados. Gonzalo Mendieta, decano de Asuntos Académicos de la Universidad San Francisco de Quito, señala que la intención estatal es buena en términos abstractos. Sin embargo, teme que los profesionales salgan al exterior a estudiar un doctorado, bajo presión de cumplir el reglamento y para no perder su cátedra. “Entonces, puede ocurrir que no terminen el PhD o que no estudien en los mejores espacios académicos”.

Mendieta añade que las autoridades están cometiendo un error al establecer plazos y el número de PhD que, en teoría, se necesitan (Rámírez dice que menos de 2 000 profesores necesitan obtener un PhD). “No todas las universidades podrán cumplir las condiciones que establecen las autoridades. Y en lugar de mejorar, las condiciones en la academia pueden empeorar”.

Virginia Lasio, directora de la Espae Graduate School of Management, también cree que es un acierto la intención de formar nuevos PhD. “Pero hay que reconocer que no se requiere de doctores para todas las actividades docentes en la universidad y que quienes son profesores universitarios, en la actualidad, no necesariamente tienen vocación para hacer un doctorado”.

Para Lasio, la polémica en el tema ocurre no por el hecho en sí, sino por los mecanismos, plazos, etc., que aparentemente no son consecuentes con la realidad del Ecuador, y que están poniendo presiones innecesarias sobre las universidades y distorsionando, además, el concepto y el valor de los títulos de Doctor o PhD.

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