Redacción Quito
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La fortaleza del geranio es resistir cambios climáticos

Una vez a la semana, Patricia Haro destina seis horas para dar mantenimiento a las 150 macetas de geranios que adornan los pasillos y balcones del Palacio Arzobispal, ubicado al lado norte de la Plaza Grande (centro de Quito).

Haro utiliza sus manos para retirar los pétalos marchitos de los geranios rey y novio, en las 40 plantas del segundo piso de esta edificación colonial, desde hace ocho años. “Se las riega cada 15 días y son muy resistentes a las constantes variaciones climáticas de Quito. Bien cuidadas, pueden vivir más de 12 años”, explica.

El geranio es originario de África del Sur. De allí fueron introducidas a Europa y posteriormente, en el siglo XVII, llegaron a América, como parte de las plantas ornamentales de las colonias españolas, según cuenta Luis Martínez, administrador del Centro Comercial La Merced y quien se encarga del cuidado de las 20 macetas de geranios de la Unidad Ejecutora de Comercio Popular, con sede en la calle Manabí y García Moreno (centro).

“Declarar a Quito como Ciudad de los geranios es comparar las bondades de esta planta, su colorido y resistencia, con las personas que habitan la urbe”, explica Martínez, quien añade que invierte unos USD 3 mensuales, para abonar la veintena de macetas de esta flor.

La Alcaldía del Distrito Metropolitano entregó, el pasado 14 de febrero, 2 500 plantas de geranios para que adornen 980 balcones en el Centro Histórico.

Diana Calero, directora de la carrera de Biotecnología de la Universidad Politécnica Salesiana, comenta que por las cualidades de estas flores son las predilectas para la decoración de ambientes exteriores y jardines. “Es una especie ‘rústica’ con variedades de tamaño y tonalidades de pétalos, que no requieren de cuidados especiales”, explica Calero. Añade que su aplicación en la industria cosmética y gastronómica es viable, debido a que no se han encontrado toxinas en la composición química de esta flor.

Evelyn Pumisacho, administradora del Laberinto Vivero Jardín, ubicado en la parroquia de Nayón (noroeste de Quito), explica que la demanda por esta flor se incrementó desde hace dos años. Actualmente este negocio cultiva 800 geranios al mes del tipo rey, novio, mini geranio y minirey, cuyos precios van desde los USD 0,80 a los 6, dependiendo de su floración y la maceta en la que se comercializan.

En Nayón existen más de 100 locales que comercializan geranios. Las condiciones climáticas para su cultivo varían entre los 15 y 25 grados centígrados.

No existen datos de producción a escala nacional, pues aún no están consideradas dentro de la oferta exportable del país.

Flores y colores

La germinación. Se la puede realizar mediante semillas o la plantación de un tallo de más de un año de edad, en sustratos fértiles.
Los colores. Los más requeridos son colores blancos, rojos, fucsias, rosados y morados; y sus variantes en colores mixtos.