Felipe Cornejo en el área de selección de almendras de sacha inchi. Luego se las prensa para extraer su aceite. Fotos: Enrique Pesantes / líderes
Xavier Montero C. Desde Quevedo / LÍDERES
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El fruto amazónico que une a dos firmas

En el recinto Federico Intriago del cantón Valencia (Los Ríos), se encuentra una de las plantaciones de sacha inchi de Rangupacorp. Al lado de bosques de teca y maizales recién cosechados, crece este vegetal oriundo de la región amazónica y que es conocido también como maní de monte o maní de Inca.

Aquellas plantaciones son parte de las más de 1 000 hectáreas asociadas con Rangupacorp. Esta firma de inversores peruanos e investigadores ecuatorianos lanzó hace dos meses su primera producción de botellas y cápsulas del sacha inchi. Este fruto seco, que germina en forma de estrella de cinco o siete puntas, es una fuente de omega 3, 6 y 9.

En el Perú, según los directivos de la firma, se inició la industrialización del sacha inchi hace más de una década. En aquel país existen más de 900 000 ha cultivadas. Para Felipe Cornejo, quien ha investigado y desarrollado el sacha inchi desde hace siete años y es el actual gerente de desarrollo agrícola de Rangupacorp, las propiedades nutricionales de este vegetal son un atractivo para los consumidores y el mercado.

Luego de que Cornejo logró definir el tipo de sacha inchi que se adapte a las condiciones de suelo de Quevedo, Santo Domingo de los Tsáchilas o Esmeraldas, inició con la búsqueda de inversionistas para montar su fábrica procesadora desde hace más de dos años.

Tanto el modelo de gestión de las plantaciones asociadas para el cultivo, como el procesamiento de las almendras de sacha inchi fueron desarrolladas por Cornejo. Las plantaciones orgánicas están enfocadas en agricultores con menos de 10 hectáreas que mantengan los protocolos de no uso de agroquímicos. "Esta alianza tiene un valor social grande, porque en la cadena de valor se involucran pequeños agricultores", indican los ejecutivos de Grupo Difare.

Tanto en la investigación como la implementación de la fábrica -instalada en lo que fuese una piladora- la inversión supera el USD 1 millón. En la planta se almacenan los frutos secos de sacha inchi, cuyo olor se asemeja al del maní, se seleccionan y prensan para obtener su aceite. Luego, dependiendo de la entrega a cumplir, se embotella para su comercialización en envases de 250 ml o se envía a Quito para su encapsulamiento.

La comercialización será en 1 000 puntos de las cadenas Cruz Azul y Pharmacy's, del Grupo Difare. La alianza es por cinco años y en una primera etapa consta de la elaboración de 18 000 frascos de cápsulas blandas y 2 000 botellas de aceite de sacha inchi.