Leonardo Gómez / Redacción Quito
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El fumador tiene una opción electrónica sin los daños

No producen ceniza, humo ni alquitrán. No dejan mal aliento ni manchas y no generan monóxido de carbono. Los cigarrillos electrónicos constituyen una opción para los fumadores ecuatorianos; estos productos se encuentran en Ecuador desde hace dos años.

Wilson Paredes tiene 57 años y fumaba un promedio de dos cajetillas diarias, hasta que por un problema de salud el médico le prohibió fumar. “No podía ni concentrarme por la ansiedad que me dejaba la falta de nicotina”, asegura.

Paredes probó con parches y caramelos de nicotina que calmaron un poco la ansiedad, pero nada sustituía la sensación de aspirar y exhalar el humo del tabaco.

La alternativa fue utilizar cigarrillos electrónicos, también llamados vapeadores. Estos también contienen nicotina, pero están libres de sustancias consideradas nocivas como el metanol, el butano, el arsénico... y otros agentes nocivos presentes en el cigarrillo tradicional.

Paredes cuenta que su médico le autorizó a utilizar cigarrillos electrónicos por la facilidad que ofrecen para regular el nivel de nicotina que se consume. Es posible encontrar cigarrillos con un nivel de nicotina del 0% al 2,4%.

En el mercado nacional existen diferentes marcas de cigarrillos electrónicos, entre ellas Green Smoke, Cafu y V2Cigs. Cada una tiene características propias en cuanto a precios y en su presentación.

Estos artefactos están compuestos por una batería que simula el cuerpo del cigarrillo común y un cartucho que contiene glicerina, nicotina y saborizante, en lugar del tradicional filtro de carbón. La recarga se realiza a través de un puerto USB y demora un promedio de dos a tres horas. No producen calor y cuando se aspira se enciende una luz roja en la punta.

Ana María Arévalo es gerenta de Marketing de Green Smoke, empresa presente en el país desde diciembre del 2011. Ella explica que cada cartucho dura el equivalente a 30 cigarrillos y cuenta con la ventaja adicional de que no afecta a las personas que rodean al fumador, pues “no produce humo, sino vapor”.

Green Smoke factura entre USD 15 000 y 20 000 cada mes y vende un promedio de 100 cigarrillos y 200 cartuchos, mensualmente.

Dependiendo del producto, el costo varía. Un cigarrillo electrónico desechable cuesta USD 13; el kit de cigarrillos recargables que se ofertan con el cargador y otros accesorios cuesta entre USD 49 y 95. Los cartuchos se venden en paquetes de tres y cinco unidades, a un costo de USD 12 y 20, respectivamente.

Para Fernando Castañeda, gerente general de Cafu, una marca ecuatoriana de cigarrillos electrónicos, fumar es un hábito que contradice la tendencia actual de cuidar el medioambiente y la salud. No obstante, asegura, entre los fumadores también existen ecologistas y médicos.

“Hay médicos que no salen de su consultorio para fumar entre consultas, por falta de tiempo y por el mal olor que deja el tabaco impregnado en la ropa”, cuenta. “Es más fácil para ellos, usar un vapeador y guardarlo en su bolsillo, pues no queman ni dejan olor”.

En el local de Castañeda no solo se ofertan cigarrillos, sino también habanos a un costo de USD 15 y pipas electrónicas por USD 165 el kit completo. Lo que más llama la atención de sus clientes son los diferentes sabores como chocolate, mentol, canela, whisky... También se personaliza el color de los cigarrillos.

Esto es algo que cautiva a fumadoras sociales como Patricia Bravo, que compró en Cafu varios cartuchos con sabor a manzana, uva y naranja sin nicotina. “Es como fumar una pipa árabe”.

En Cafu se encuentra cigarrillos electrónicos desde USD 6, por cada cigarrillo desechable, hasta el kit de vapeadores recargables en USD 26. Este negocio factura en promedio USD 2 500 mensuales.

Como todo cigarrillo, la venta de vapeadores está prohibida a menores de edad, incluso aquellos que no tienen nicotina. Otro detalle: la mayoría de los usuarios de este producto eran fumadores activos que buscaban una alternativa para dejar de fumar.

Así lo asegura Mario Balseca, vocero de la empresa V2Cigs. “Nuestros clientes son fumadores de al menos 10 cigarrillos diarios y algunos fumadores sociales. Todos quieren cambiar el hábito de fumar”.

Otros datos

  • Una prohibición. El consumo de cigarrillos electrónicos está prohibida en lugares cerrados al igual que los cigarrillos comunes.
  • El target. Los consumidores se estos productos son fumadores activos de toda edad y de distinto nivel socioeconómico.
  • En el mundo. Un 20% de la población mundial son fumadores activos según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • El mercado. Los vapeadores están presentes en el mercado ecuatoriano desde hace dos años.
  • Las restricciones. Para este producto aplican impuestos similares a los de los aparatos electrónicos, más no los vigentes para cigarrillos comunes.