Redacción Quito
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El fútbol y la oficina pueden ser compatibles

Ver un partido de fútbol suele ser sinónimo de alegría, emoción, cervezas, picaditas… Todos los sentidos se predisponen para observar a los 22 jugadores dentro de la cancha. Y mucho más si es un partido de la Copa Libertadores o Champions League.

La transmisión se sigue por la radio de los celulares, se mira por alguna página web que transmite con algunos segundos de retraso o para los más resignados, las incidencias estarán en Twitter.

Pero en un Mundial de Fútbol, el aficionado no puede darse esos lujos. Y más si es un partido de la Selección. Casi es un imperativo mirar el cotejo del evento deportivo del año que suele convertirse en parte de la historia.

Mientras la ansiedad crece ante la llegada de los encuentros futbolísticos, en las empresas barajan las opciones para que sus colaboradores puedan alentar a la Selección desde las oficinas.

Cada compañía, de acuerdo a su sector, ajusta su estrategia para que todos ganen: que cada empleado vea los partidos sin que ello afecte a la productividad.

Por ejemplo, en Familia Sancela, entre abril y mayo delimitarán el plan para el evento deportivo. Elías Naranjo, gerente de Talento Humano de esta firma, comenta que en esas fechas proponen horarios flexibles para sus colaboradores. Es decir, durante las horas de juego, los empleados pueden observar el partido y si lo amerita, se recupera el tiempo, casi siempre, al final de la jornada.

En su planta de Lasso (Cotopaxi) colocarán pantallas; lo mismo ocurrirá en sus oficinas en Carcelén (norte). Con ello, sus 1 070 empleados no se perderán las incidencias de los encuentros.

Pero más allá de ser un momento de distracción, este tipo de eventos pueden ser la plataforma para estrategias de motivación en las compañías. En el Mundial Alemania 2006, recuerda Naranjo, sirvió como base para una campaña de incentivos en Familia Sancela.

La estrategia, gracias al buen desempeño de la Selección en esa ocasión, se alargó hasta el siguiente año.

En Seguros Equinoccial ya tienen previsto observar los tres partidos de la Tri en la primera ronda y dos de las semifinales. Mónica Ramírez, gerenta de Recursos Humanos de la aseguradora, comenta que usan estos espacios para la integración de la compañía.

"Hacemos equipos. Unos se encargan de los 'snacks', otros de la decoración de una de las salas de reuniones y así se conocen", cuenta Ramírez. Si mayo resulta un mes de gran productividad no ameritará recuperación de las horas.

Otro caso es el de Delta Comunicaciones. Carlos Pachano, su gerente, asegura que son flexibles y que no recuperan las horas perdidas. También aprovechan la ocasión para realizar actividades de motivación para sus 60 colaboradores .

Las estadísticas En la región. Según un estudio de Trabajando.com, la mayoría de los empleados latinoamericanos tiene permiso para presenciar los partidos en horas de trabajo. El sondeo también señala que muchas empresas -de manera excepcional- han tomado la decisión de flexibilizar sus jornadas, compartir desayunos e instalar televisores.

Las pérdidas.  En Argentina, por ejemplo, las compañías pierden USD 10,6 por persona en cada partido. Si se considera una empresa con 200 empleados, esta desaprovechará USD 2 120 en cada juego, es decir, solo en la primera ronda esa compañía perderá 8 840. Bajo el mismo modelo, en Chile las empresas perderán unos USD 9 930, mientras que en España derrocharán USD 17 832.


EL ESPECIALISTA

¿Empresas convertidas en estadios?

Arturo Castillo

Nuevamente un balón pondrá de cabeza al mundo. Durante un mes se hablará un solo lenguaje, el del fútbol. La cotidianidad de millones de seres humanos se verá felizmente alterada; Ecuador no será la excepción.

Con esa certeza, las empresas debieran preparar planes de 'contingencia', a menos que simplemente estén pensado prohibir a sus trabajadores que vean los partidos, inclusive los de la Tri...

Aunque a muchos empleadores les parezca algo permisivo, un riesgo para el orden y la productividad, lo aconsejable sería reunir al personal y sentar compromisos claros, como calendarios, compensaciones horarias, turnos para mirar los partidos.

En tal sentido, el Mundial de Fútbol podría servir como un evento cohesionador, como una oportunidad para distender el tema de las jerarquías, de la autoridad, para salvar las distancias sociales, educativas, culturales, que suelen enrarecer la atmósfera laboral.

Es, además, una circunstancia práctica para probar la capacidad del grupo para asumir compromisos, para actuar como un solo equipo, aspectos que las organizaciones tratan de cultivar.

El temor de fondo es que se paralicen las actividades productivas, que se desate el caos y se contraríen las normas, que se ponga en tela de duda la autoridad.

Sin embargo, sería como para tarjeta roja, por ejemplo, que en el 'santuario' de la gerencia se instalara una pantalla para el disfrute de los jefes, mientras que la 'tropa' se viera obligada, seguramente, a mirar a la Tricolor a hurtadillas, en una televisión de contrabando.

Es evidente que no todo el personal puede 'enchufarse' a la transmisión de los partidos a un mismo tiempo, salvo quizás para los encuentros de la Selección ecuatoriana. Por eso sería conveniente establecer horarios.

Parece una propuesta sencilla, lúdica, divertida, pero, en la práctica, a muchas empresas les parecerá absurda, abusiva.¿Cómo poner la 'ociosidad' por encima de la responsabilidad y la productividad? Sin embargo, una negativa equivaldría a un autogol. Después de todo, ¿no dice la prédica que los trabajadores son lo más importante? [email protected] "El temor es que se paralicen las actividades productivas, que se desate el caos y se contraríen las normas".