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La gasolina extra y súper: el subsidio creció ocho veces en siete años

Los ecuatorianos pagan solo la mitad o menos de lo que realmente cuesta el galón de gasolina, dejando al Estado que pague la diferencia, en un escenario donde los precios del petróleo han alcanzado niveles históricos.

Debido al subsidio, aunque el galón de gasolina extra se importa a USD 2,83, en Ecuador el precio oficial de venta es de USD 1,30, valores que no consideran los costos de comercialización y distribución interna. En Colombia, por ejemplo, el galón de gasolina cuesta USD 6,3.

En el país el subsidio a la gasolina es generalizado y se destina principalmente al consumo del parque automor, por lo que beneficia más a la clase media y alta.

Según un informe del Ministerio Coordinador de la Producción del 2010, un hogar del quintil (segmento) más rico recibió USD 419 al año por el subsidio a las gasolinas, mientras que uno del quintil más pobre solo recibió USD 96 al año.

El bajo costo del subsidio ha alentado la compra de vehículos, lo que ha elevado el consumo de la gasolina extra y súper. De hecho, casi se duplicó entre el 2007 y el 2012, al pasar de 16,1 millones de barriles a 23,6 millones.

Pese a ello, la producción interna de gasolinas del país solo abastece en un 55% al mercado local, lo que obliga a importar la diferencia.

El país gastará este año en el subsidio a la gasolina USD 1 758 millones, esto es ocho veces más que en el 2006 (USD 220,9 millones), según consta en las Pro formas presupuestarias de esos años.

Para entender la magnitud del monto se puede anotar que con lo que el Estado destina a este rubro se podrían construir, al menos, unas 500 escuelas del milenio.

Este problema no es nuevo en el país. El precio de la gasolina se mantuvo congelado en los años setenta y solo se incrementó en 1982, cuando la caída del precio del petróleo generó una falta de recursos fiscales.

Aunque desde el 2000 los gobiernos de turno realizaron ajustes anuales al precio de la gasolina, a partir del 2005 este se congeló nuevamente.

Pablo Beltrán, catedrático de la Universidad San Francisco de Quito, comenta que la eliminación de estas subvenciones es compleja por los costos políticos que implica la medida.

A inicios de agosto el presidente Rafael Correa anunció que estudia un sistema, que podría aplicarse desde el 2015, para que los propietarios de vehículos reciban solo un cupo de 300 galones de combustible subsidiado al año.

El cupo se lo asignará con la matrícula cada año. "Y así evitaremos el derroche y subsidiar más al que tiene el carro más grandote, 4x4, ocho cilindros, etc... Se evitará el sobreconsumo del bien", dijo.

El consultor en temas energéticos, Arturo Villavicencio, cree que estos mecanismos pueden ser complejos y prestarse para corrupción, por lo que recomienda analizar con cuidado la medida.

Beltrán señala que el sistema funcionará solo si hay mecanismos ágiles. "A través de la matriculación vehicular lo veo difícil, creo que será un caos. Primero habría que sanear el sistema".

Cree que se debería analizar mejor la propuesta y ver otras alternativas, por ejemplo, crear un mercado de tarjetas de combustibles donde las personas que usen menos combustible puedan vender su saldo a quienes lo requieran.