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Pedro Maldonado O. Redacción Quito / LÍDERES
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Geovanny Romero: 'En el atletismo y la empresa hay que valorar el esfuerzo'

El atletismo y el mundo empresarial son actividades que tienen similitudes. La estrategia, la planificación, las decisiones que se toman... resultan claves. Geovanny Romero, quien ha corrido las maratones de Nueva York y de Boston, exconsultor del Tecnológico de Monterrey y que ahora gerencia la firma de reencauche Renovallanta, en Guayaquil, analiza cómo la estrategia que se aplica en una competencia de atletismo puede funcionar en la toma de decisiones en el mundo empresarial.

¿Desde su experiencia, cuál es la relación entre el atletismo y el mundo de los negocios?

Existe una relación directa que pasa por la planeación estratégica en el deporte, tal como ocurre en una empresa. Tener un plan de entrenamiento o una medición de la evolución del entrenamiento es un proceso parecido al de la planeación estratégica de la empresa en donde lo que importa son los indicadores que obtiene la firma. El atleta que recorre una distancia en determinado tiempo, quiere reducir tiempos, mejorar su condición física. Igual ocurre con la eficiencia, con la rentabilidad de una empresa. Se busca, por ejemplo, mejorar la participación en el mercado o aumentar la productividad. Y para esto es muy importante la planeación estratégica.

¿Por qué es importante que el empresario o el atleta planeen los movimientos o las estrategias que van a tomar?

Puede ocurrir que en el mundo de las empresas apliquemos estrategias no tan ambiciosas o no tan realistas. Cuando se compite en el mundo de los negocios no siempre pensamos o visualizamos la creación una nueva propuesta de valor o un nuevo modelo de negocio que nos permita triunfar y ganar mercado. En el deporte, por su parte, hay que diferenciar al atleta amateur de uno de élite. El primero se alista por un mes para una competencia, hace determinados ejercicios y una cierta dieta. Eso es una estrategia. Pero el de élite tiene otra estrategia más fuerte. Necesita exámenes médicos, exámenes de esfuerzo, un plan de mediano plazo. El deporte de élite es, por decirlo de algún modo, más profundo.

¿Entonces existen empresarios amateur y de élite?

Claro. Existen empresas de élite, que a más de cumplir su giro de negocio son, por ejemplo, socialmente responsables. Puede ser que un empresario no sea de élite por falta de preparación o porque recién está empezando su carrera.

En una carrera de fondo como una maratón existen momentos críticos. ¿Cuál es la estrategia que sigue el a-tleta en ese momento y cómo se puede comparar con los escenarios que atraviesan las empresas?

En las maratones me ha pasado que en el kilómetro 30 me pregunto ¿qué estoy haciendo? ¿vale la pena mi esfuerzo? Uno se critica, se cuestiona y se da cuenta de que ha realizado un esfuerzo grande y que tiene que seguir adelante. En una empresa, con días malos o semanas malos, hay que analizar todo el esfuerzo del equipo de trabajo, valorarlo y replantear la estrategia y tomar controles específicos de ser necesario.

¿Entonces se puede decir que el atleta no puede rendirse en la competencia, de la misma manera en la cual la empresa no puede dar su brazo a torcer ante un panorama adverso?

Puede ser que en los últimos 10 kilómetros sienta que me faltó preparación y como consecuencia mi tiempo no va a ser el que yo esperaba. Asimismo, en la empresa puede pasar que en las primeras tres semanas de un mes la producción estuvo en los niveles esperados, pero que falló el calculo y faltó materia prima y no se puede producir un bien; eso también es una pérdida. Pero allí hay que valorar el esfuerzo hecho y las metas alcanzadas.

¿Y según su experiencia qué representa para el atleta llegar a la meta en una carrera de fondo?

Es una satisfacción muy grande. Es una manera de sentirse realizado y más aún si lo que uno está haciendo es sano. La recompensa es mayor si en la meta es recibido por la familia o si se representa a un país. Claro que hay competencias en las que uno no obtiene el tiempo esperado. Eso puede ser frustrante.

¿Y en la empresa cuál es la recompensa al cumplir un objetivo?

La recompensa más grande es la satisfacción del cliente. Es el hecho de trascender e impactar en el mercado. En la empresa reencauchamos 10 000 llantas al mes y saber que se evitó que se desperdicien 10 000 llantas recompensa el esfuerzo de los que trabajamos por ese objetivo. La satisfacción también pasa por saber que el cliente esté satisfecho, que ahorre y que obtenga un producto de calidad. Otra satisfacción en la empresa es el desarrollo del personal, del equipo que obtiene resultados. Siempre les digo que estamos para cosas grandes, que somos personas de éxito.

¿Entonces, el ejecutivo que practica deportes, sean individuales o en equipo, obtiene conclusiones para su actividad empresarial?

Sí, en la actividad deportiva siempre se obtienen lecciones. El esfuerzo de entrenar de prepararse para una competencia o para hacer crecer el negocio tiene muchas similitudes. Hay que invertir tiempo, entrenar todos los días, planificar. Una de las mayores enseñanzas del deporte es mantener la sencillez. Tanto los atletas como las empresas tienen que darse cuenta de que el camino por recorrer no es sencillo. Por eso las empresas y los deportistas deben mantener los pies en la tierra.

EXPERIENCIA EN MÉXICO Y ECUADOR

Geovanny Romero

Formación. Es ingeniero químico graduado en la Universidad de Cuenca.

Especialidad.Tiene una maestría en Sistemas de Calidad y Productividad en el Tecnológico de Monterrey.

Cargo. Hoy es gerente de Renovallanta.