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Pedro Maldonado O.
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Geovanny Romero: desde México sabe cómo llegar a la innovación empresarial

Tiene 32 años, practica el atletismo desde los 9, corre maratones y hoy, como profesional, está enfocado en la innovación y en el desarrollo de productos.

El cuencano Geovanny Romero es consultor del Tecnológico de Monterrey (‘Tec’), en México. En este centro de educación superior estudió, mediante una beca, una maestría en Ciencias en Sistemas de Calidad y de Productividad, del 2009 al 2010.

En la actualidad, como consultor del ‘Tec’, trabaja para la aerolínea Aeroméxico, reconocida como la mejor compañía aérea para realizar viajes de negocio en Latinoamérica por la revista Business Travel. Con un equipo de consultores, es responsable de volver más eficientes los procesos de operación y de mantenimiento de esta empresa con rutas entre México, Canadá, EE.UU., Centro y Sudamérica, Europa y Asia.

Romero estudió Ingeniería Química en la Universidad de Cuenca y obtuvo su título en el 2001. Ruth Álvarez, una de sus profesoras en la universidad, lo recuerda como un alumno preocupado por las materias, dedicado y con ganas de aprender.

Hoy el tema que ocupa la mente de este profesional ecuatoriano, que entrenaba atletismo con el campeón olímpico Jefferson Pérez, es la innovación. Por ese motivo, en el 2011 se animó a escribir un artículo en el que combina su pasión por el atletismo, específicamente por las maratones, y la necesidad de innovar.

El artículo, titulado ‘Innovathons’, fue el número 15 en un ranking de 100 artículos elaborado el año pasado por Innovation Excellence. Esta es una asociación sin fines de lucro con sede en Washington, EE.UU. que genera y comparte conocimiento.

En el artículo Romero cuenta su experiencia en las maratones de Nueva York (2009) y de Boston (2010), y cómo las estrategias que se utilizan en una carrera de 42 kilómetros se pueden aplicar en el campo de la innovación empresarial.

La carrera de Romero ha sido de largo aliento, tal como las maratones. Para graduarse como ingeniero químico estudió desde 1995 hasta el 2001. Mientras estudiaba realizó una pasantía en la Compañía Ecuatoriana del Caucho (Continental Tire), donde luego fue contratado. En esta firma se desempeñó durante nueve años en las áreas de Manufactura, Sistemas de Calidad, Manejo de Personal...

Uno de sus jefes en Continental fue Pablo Sacoto. Él lo recuerda como un excelente profesional, con una buena actitud y muy capaz. “En la empresa dejó muchos amigos y una buena imagen profesional”, dice Sacoto, ex gerente de Producción.

Sacoto agrega que mantiene contacto con Romero y que lo ha invitado “por su capacidad”, para que ofrezca charlas sobre innovación en la Universidad del Azuay, donde se desempeña como profesor. “Allí comparte sus conocimientos”.

Durante la maestría, Romero tuvo la oportunidad de estudiar en Valencia, España. “Fui tres meses a lo que se conoce como una estancia de investigación. Fue otra oportunidad para ampliar mis horizontes”, comenta con un acento que combina el ‘cantado’ cuencano con la modulación típica de los mexicanos.

Uno de sus profesores en el Tecnológico de Monterrey fue David Güemes Castorena, quien recuerda con detalle el desempeño académico de Romero. “Terminó su tesis sobre métodos prospectivos con muy buenos resultados. Todo lo hizo con un excelente desempeño en lo académico y entrenando para las maratones. No tiene límites”.

Jefferson Pérez coincide. En sus palabras, Romero pertenece a una generación de personas apasionadas con lo que hacen, con un alto nivel de responsabilidad moral, ética y profesional. “Es de esas personas que estarán dispuestos a trabajar apasionadamente para el bien del país”.

Al hablar de la innovación, Romero es claro: “Innovar no es difícil. En América Latina hay gente hábil, talentosa. Lo que nos falta es conocer los procesos y saber cómo desarrollar ideas”.

En su tiempo libre corre por las calles y los parques de Monterrey, participa en redes sociales como LinkedIn y Twitter (comentando sobre innovación), le gusta salir a tomar un café y con frecuencia se contacta con su familia en Cuenca, vía Skype. Su papá, Luis Romero, no esconde su satisfacción. “Siempre fue buen estudiante y ahora está triunfando”.