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Talina Mosquera / Redacción Quito
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Gonzalo Aguirre: Su objetivo es posicionar al té en la mesa del costarricense

Para Gonzalo Aguirre (1961), “el empresario tiene que hacerse”, una lección que aprendió con la creación de la firma Tea Land y más de 20 años como consultor y técnico de mipymes, para organismos como el PNUD y la OEA.

Este quiteño se formó en las aulas del Colegio Paulo Sexto y de la Universidad Central. En 1982 viajó a Canadá para estudiar inglés y especializarse sobre cooperación para el desarrollo, en la Universidad de Guelph.

Su ingreso a las ONG se produjo en el Consejo Latinoamericano de Iglesias, en 1985. La oportunidad surgió, ese mismo año, en una cita de la Federación Mundial de Estudiantes en México, donde conoció a Felipe Adolf, secretario general del Consejo y quien se convertiría en su jefe.

Adolf lo describe como “una persona con capacidad para coordinar equipos y actividades y, sobre todo, un excelente compañero de la gente, con buen humor”. A pesar que su trabajo tenía como base Ecuador, Aguirre se trasladó a varios países de la región como representante. “Deposité mucha confianza en él y por eso lo delegaba”, añade Adolf.

En 1998 dejó su trabajo, para estudiar un posgrado en Estudios Latinoamericanos, en la Universidad Nacional de Costa Rica. Allí conoció a su esposa, la diplomática Elaine White. Ella era su profesora y tras finalizar el curso la relación se formalizó. La pareja se estableció en ese país, por la crisis bancaria que atravesaba en esa época el Ecuador.

En 1999 se vinculó al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Él era un vínculo entre sectores educativos, sociales, académicos y empresariales de Costa Rica y Nicaragua.

Dos años más tarde ingresó a la Organización de Estados Americanos (OEA) como consultor y técnico de la Dirección de Turismo y Microempresa. El proyecto fue crear un sistema para las mipymes turísticas de Centroamérica.

Su asesoramiento benefició a la Federación Centroamericana de Pequeños Hoteles. Bellyni Sigüenza, ex presidenta de la organización, explica que él era el coordinador entre la empresa privada y los gobiernos. Su trabajo, desde el 2002 al 2007, aportó, entre otros, con la creación de un sitio web (www.pequeñoshoteles.com) y un programa para que los empresarios que no tenían Internet conocieran cómo manejarlo. “Hasta ahora acudimos a él para pedirle consejos”.

Por su trabajo, Aguirre recorrió gran parte del mundo, en esos viajes y asesorías también conoció, por casualidad, el sabor del té gourmet. “En Hamburgo (Alemania) me perdí en un tren y salí a una estación donde había un local con cajas y dos mesas, justamente era un vendedor de té de hoja premium. Allí se me cruzó la idea de, en un futuro, tener algo así”.

Esta idea se materializó en el 2004. Aguirre y su esposa -con quien comparte el gusto por el té- decidieron instalar un local en San José, al que llamaron Tea Land. Su principal temor era introducir el producto en un país cafetalero. Por eso, la preparación y creación del negocio fue estructurada, desde una visión académica: estudio de mercado, plan de negocios, prueba de producto... Para lograrlo, White tomó un año sabático en su gestión diplomática, mientras Aguirre mantenía las consultorías.

“Empezar un negocio como pareja es duro, porque consume la energía de los dos. Es un trabajo intenso que requiere usar el tiempo libre, pero cuando se estabiliza y empieza a crecer se pueden asignar roles”, comenta White. En lo familiar describe a su esposo como alguien que tiene mucha fuerza, cálido, tranquilo, que ama a sus dos mascotas y gusta de la música.

En el 2008, Aguirre decidió abandonar la OEA, para dedicarse por completo al negocio. Actualmente posee cuatro locales en el área Metropolitana de San José y ofertan 100 variedades entre té premium, tizanas e infusiones, que provienen de China, Japón, India, etc. También se integró al negocio, su hijo Samuel.

Aguirre confiesa que extraña a la familia, los amigos y la comida ecuatoriana. Por eso, procura visitar el país unas tres veces al año. Hugo Venegas es uno de sus amigos. Lo conoció hace 28 años, por su trabajo en ONG y las visiones de vida e intereses en común los unieron. “Él pasa de las ideas a la acción, siempre ha sido una persona emprendedora en todo lo que ha hecho”. Añade que tiene facilidad para relacionarse y valorar a las personas.

La empresa

El producto. Elabora té con hojas sueltas y envoltura en base a almidón de maíz (biodegradable), para venderlo en sus locales, hoteles, restaurantes y en la tienda virtual.
La capacitación. Los esposos realizaron un curso en el Instituto de Especialidades del Té en Nueva York.

GONZALO AGUIRRE

Experiencia en el sector turístico y de empresas

Proyectos. Con ECTW, Responsible Tourism, el Consejo de Iglesias, la ONU y OEA.
Título. También obtuvo un título en Administración de Empresas.
Su trabajo. Con micro y pequeña empresa turística, de hotelería.