Cereales Andinos es una empresa ecuatoriana que elabora productos a base de quinua. Sus directivos reconocen que el consumo local se incrementa poco a poco. Foto: Diego Pallero / LÍDERES

Cereales Andinos es una empresa ecuatoriana que elabora productos a base de quinua. Sus directivos reconocen que el consumo local se incrementa poco a poco. Foto: Diego Pallero / LÍDERES

Redacción Líderes
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Los granos andinos van recuperando terreno

24 de octubre de 2017 16:51

En las montañas de los Andes, por centenares de años, se ha conservado la herencia de los incas: los granos andinos.

En Ecuador, comunidades de Imbabura, Cotopaxi, Chimborazo, Bolívar y Cañar se dedican al cultivo de chocho, quinua y amaranto. “Para los productores de agricultura familiar campesina de la Sierra Centro, siempre han sido importantes estos cultivos”, enfatiza Nelson Mazón, responsable del Programa de Leguminosas y Granos Andinos del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap).
Esta entidad empezó el rescate de semillas desde la década de los 80, con el apoyo de productores locales. En los años 90 se revaloró el poder nutricional de los granos y se hicieron investigaciones para generar variedades mejoradas de quinua y de amaranto.
Es en este siglo, que la popularidad de granos andinos crece, principalmente en el 2013, año de la quinua declarado por la ONU.
El amaranto no ha tenido la misma suerte, pese a ser un grano ancestral, no es muy consumido en el país y su producción es mínima. Pero el Iniap augura un buen futuro por su adaptación a los suelos y por su valor nutricional.
En cuanto a la ocupación de terrenos de cultivos no existen cifras oficiales respecto del amaranto. Datos del Iniap señalan que los cultivos de chocho actualmente ocupan alrededor de 10 000 hectáreas (ha) y los de quinua, 2 000 ha; cifras que se han duplicado en la última década.
En Ecuador, el consumo promedio anual de quinua es de una libra por persona; según Mazón, si esta cifra se duplicara, podría crecer el cultivo entre 6 000 y 8 000 ha.
El grano de mayor aceptación en Ecuador es el chocho, por lo cual tiene el costo más alto; le sigue el amaranto y en último lugar la quinua (ver gráfico).
La Corporación de Productores de Leguminosas y Granos Andinos Pueblo Puruhá (Corpopuruwa) en Chimborazo se dedica a la producción de granos andinos, principalmente de chochos y quinua, para el consumo familiar y comercialización local. Al año cultiva alrededor de 2 000 ha de chochos y exportan quinua convencional y orgánica a EE.UU.
Actualmente, la asociación de 60 productores es parte de un proyecto de industrialización de la Universidad Nacional de Chimborazo (Unach); además trabaja en la implementación de un centro de acopio, como afirma el dirigente Julio Bravo.
Por su parte, la Asociación de Productores de Cañar, desde el 2008, retomó el cultivo de granos andinos como chocho, quinua y amaranto. Los productores de 25 comunidades no se conformaron con cultivar, sino que decidieron dar un valor agregado a su trabajo. Hoy en día, ofrecen quinua perlada, distribuyen chochos a comerciantes de Cañar y de Alausí y ­elaboran barras energéticas de amaranto.
El presidente del gremio, Nicolás Pichazaco, explica que los agricultores que trabajan con granos andinos necesitan una mejor maquinaria para reducir costos de producción y así también obtener el registro sanitario.
Otros emprendimientos nacionales, a mayor escala, también han surgido a partir del crecimiento de la producción de estos granos. Uno de ellos es Cereales Andinos, que tiene 11 años de ­existencia. Esta empresa apostó por la elaboración de productos a base de quinua.
Esteban Tapia, vicepresidente de Cereales Andinos, considera que factores como el aumento de la producción local, la tecnología y la difusión de los beneficios han sido de provecho para las industrias. En el caso específico de su producto emblema: Quinoa Crunch, la producción pasó de un crecimiento de 3,3% en el 2015 a 38% en el 2016 y se estima que este año el porcentaje supere el 70%, por la adquisición de maquinaria industrial importada para la producción, así como de una empacadora automática.
Actualmente, la producción e industrialización de granos andinos tiene el desafío de ganar espacio en el mercado local y expandirse a nivel internacional. Es por eso que Cereales Andinos tiene como objetivo exportar sus productos en 2018.
El productor Nicolás Pichazaco considera importante incentivar a las comunidades a la diversi­ficación de cultivos y a ver la ­agricultura como una oportunidad de desarrollo.