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Abel Macanilla (centro) es parte de esta empresa conformada por una comunidad de indígenas kichwas. Foto: Julio Estrella / LÍDERES

Abel Macanilla (centro) es parte de esta empresa conformada por una comunidad de indígenas kichwas. Foto: Julio Estrella / LÍDERES

Un grupo de kichwas le apuesta al cacao

31 de octubre de 2017 14:20

Los habitantes de la comunidad kichwa Samona Yuturi, en Aguarico, provincia de Orellana, decidieron innovar. En este caserío asentado a orillas del río Napo, junto a la selva amazónica, se instaló una pequeña planta industrial para procesar cacao.

A pesar de que la mayoría de pobladores se dedica a sembrar verde, yuca, frutas y a criar aves de corral o peces, un grupo de 18 personas que pertenece a la Corporación Choco Samona Yuturi desarrolló nuevas habilidades. Ellos aprendieron a operar una maquinaria especial para transformar a la pepa de cacao en barras de chocolate.

En la planta de 60 metros cuadrados, ubicada cerca del acceso principal de este caserío, se cumple con todos los procesos para elaborar una tableta de chocolate con cacao puro.
La materia prima proviene de pequeños cultivos que están cerca de la zona aledaña al Parque Nacional Yasuní, uno de los sitios con mayor biodiversidad del país.

Estos granos son seleccionados manualmente en bandejas amplias. Ahí se retiran las impurezas antes de que pase a la máquina tostadora. Una vez que el cacao está en su punto, va a la trituradora para convertirlo en una pasta de contextura fina y espesa.

Después este producto se coloca en unos moldes rectangulares y se espera a que el chocolate se vuelva compacto. Esta tarea que puede resultar complicada, porque la temperatura en esta zona supera, a veces, los 30 grados centígrados, se realiza sin contratiempos, desde hace siete años.

Cada semana se procesan alrededor de cinco quintales de cacao orgánico. En cada uno de estos se invierte USD 120. Los proveedores son de la comunidad Sinchi Chicta, que está cerca de Samona Yuturi. Igual a orillas del río Napo.

En la preparación de Choco Samona no se incluye ningún otro ingrediente adicional. Por sus características, este producto se emplea para preparar el tradicional chocolate en leche. Cada barra de 200 gramos rinde para cuatro litros, menciona Abel Macanilla, integrante de la Corporación Choco Samona Yuturi.

Pero, además, funciona para repostería. Con Choco Samona se pueden hacer pasteles, bombones, chocobananas, helados y otras preparaciones.

Las barras de este chocolate se entregan bajo pedido. También se ofrece el producto en ferias que se han realizado en Orellana y Tena. Actualmente, Petroamazonas -que opera dos campos petroleros cerca de esta zona- define otras estrategias. Junto con esta comunidad indígena se planifica una exposición en Quito. La fecha y lugar están por definirse.

En promedio, cada semana salen entre 100 y 150 barras de chocolate con dirección a Pichincha y Chimborazo. El producto se envía vía courier a los clientes.

En Guano, Chimborazo, estas barras de cacao son recibidas por Anette Hitz. Ella es integrante de la Finca El Molino. En este lugar, cada fin de semana, se venden productos 100% orgánicos.

Por esto, Hitz incluyó Choco Samona. Ella considera que la materia prima que se emplea para elaborar estas barras de cacao es de calidad. “Los clientes que consumen este producto están totalmente satisfechos”.

La venta directa, en cambio, es menos frecuente, debido a la ubicación geográfica de la comunidad Samona Yuturi.

Para llegar a esta localidad, las personas deben abordar embarcaciones en el Coca, Orellana. Este desplazamiento toma unas ocho horas, pero el costo del transporte es alto. Para el viaje de ida y vuelta se destina USD 24.

Por esto, la Corporación Choco Samona Yuturi analiza mecanismos para vender en mayor volumen. Rommel Sánchez, técnico agropecuario que trabaja para Petroamazonas y brinda asesoría a esta comunidad, comenta que la meta es tramitar en el 2018 las certificaciones que avalen que el cacao es 100% orgánico para exportar este producto.

A Macanilla esta idea le ilusiona. Él nunca se imaginó trabajar en una empresa, porque apenas terminó la escuela. Pero esto no ha sido un límite.

Para aprender a operar las máquinas siguió al pie de la letra las indicaciones de los técnicos que instalaron estos equipos. Lo mismo hace con los procesos de producción implementados.
“Yo nunca pensé que iba a producir barra de chocolate. Me siento satisfecho y quiero seguir mejorando”, precisa Macanilla.

En la implementación de la Corporación Choco Samona Yuturi, aparte de la comunidad indígena participaron Petroamazonas y la Agencia Alemana de Cooperación GIZ. Para este proyecto se han invertido alrededor de USD 300 000 en las instalaciones. Pero la meta en el 2018 es ampliar la planta para estar en condiciones de aumentar la producción.

La petrolera estatal apoya a las comunidades que están cerca de la zona donde opera campos de crudo, a manera de compensación social. El objetivo es impulsar el desarrollo de emprendimientos, para que estos pobladores no se vuelvan dependientes de la actividad petrolera. Actualmente, se trabaja con alrededor de 300 familias, informa Crystiam Cevallos, gerente de responsabilidad integral de Petroamazonas.