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La mexicana Azucena Maldonado (d), fundadora de Latina Golfers, supervisa una sesión de etiqueta para un grupo de golfistas aficionadas en el Campo de Golf de Alhambra, en Los Ángeles. Foto: Felipe Chacón / EFE

La mexicana Azucena Maldonado (d), fundadora de Latina Golfers, supervisa una sesión de etiqueta para un grupo de golfistas aficionadas en el Campo de Golf de Alhambra, en Los Ángeles. Foto: Felipe Chacón / EFE

Los Ángeles, EFE (I)
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Hispanas y golf, arma de networking

2 de abril de 2018 07:52

Un grupo de emprendedoras hispanas en Estados Unidos. encontró en la practica del golf, un deporte asociado al mundo empresarial, de mayoría masculina, una herramienta con la cual extender sus redes de contactos profesionales y sus oportunidades de negocio.

Esta iniciativa surgió en Los Ángeles, pero en la actualidad la Asociación Latina Golfers, con más de 1 500 miembros, ha logrado extender con éxito su llamado nacional a que las hispanas practiquen este deporte y lo usen para impulsar sus empresas, en un momento en que crecen los movimientos para fortalecer la igualdad de género en EE.UU.

La mexicana Azucena Maldonado es la fundadora de esta asociación. Ella cuenta que hace una década emprendió la aventura tras darse cuenta del vacío que existía, y confiesa que no le ha resultado fácil convencer a las mujeres de ingresar a un espacio que se asocia con los hombres y las clases adineradas.

“Tenía que ir a jugar con puros hombres, porque no había mujeres que practicaran el deporte”, recuerda Maldonado, quien empezó en el golf luego de que un amigo cubano la introdujera en el deporte. Al poco tiempo, esta mujer estaba jugando al lado de importantes empresarios, a los que no habría podido conocer tan fácil en otros ámbitos.

Maldonado empezó además a ser testigo de las alianzas comerciales que se gestaban y de cómo se usaba el golf para socializar y potenciar las redes de contactos. Halló en el golf una oportunidad.

La mexicana, que en la actualidad trabaja en actividades vinculadas al marketing, vio en ello un potencial para las hispanas y, por ende, la necesidad de llevarlas a los campos de golf.

Eso ha hecho recientemente Eloisa Valdez, quien trabaja en el sector de transporte aéreo y se matriculó a las clases para principiantes, tras constatar en los eventos en campos de golf a los que era invitada que se aislaba y se perdía oportunidades de hacer “networking”.

Maldonado está convencida de que este deporte, como ninguno otro, ayuda a las mujeres a superar barreras y desarrollar la confianza en sí mismas, y encima no tiene límite de edad para empezar a aprenderlo. “No tiene estrato social. Las grandes ejecutivas, como la que está empezando su pequeño negocio, tienen un espacio en el golf, especialmente en Estados Unidos”, asevera.

Según Estadísticas de la Asociación Nacional de Mujeres Empresarias, más de 11,6 millones de empresas en el país son propiedad de mujeres, cuyos negocios emplean a casi 9 millones de personas y generaron en el año 2017 unos 1,7 billones de dólares en ventas.
A su vez, las mujeres hispanas figuran entre las que han dado los saltos más grandes en cuanto a creación de empresas.

De acuerdo, al Departamento del Comercio de Estados Unidos, entre el 2007 y el 2012, el número de empresas propiedad de mujeres latinas aumentó un 87 %, es decir pasó de 800 000 a 1,5 millones de empresas, dato que constituye el aumento de propiedad comercial más grande en cualquier raza o grupo étnico del país.

Si las empresarias han encontrado una excelente fuente de contactos en el golf, lo mismo sucede con otras profesionales.

Las abogadas Cristal Cabrera y Juanita Fernández forman parte de la asociación y están aprendiendo el deporte para estar a la par que sus compañeros de trabajo. “Quiero compartir con mis colegas un espacio que no está reservado solo para ellos, las mujeres podemos jugar mejor que los hombres”, aseguró Cabrera.

Lo mismo pasa con la peruana Rosa Nava, que trabaja en el desarrollo de campañas dentro del sector sanitario y observa que “en los eventos de recaudación que se hacen en los campos de golf las mujeres se quedan atrás y los hombres van a jugar”.

La asociación, que desarrolla su actividad en Texas, imparte clases a todos los niveles y ayuda a las integrantes a participar en pequeños torneos amateur en distintos países de la región.

Una de las caras más visibles dentro de las jugadoras de golf es Condoleezza Rice, quien se inició en este deporte mientras se desempeñaba como secretaria de Estado durante la Presidencia de George W. Bush (2001-2009) y en 2012 se convirtió, junto a la financiera Darla Moore, en la primer mujer en ser admitida como socia en el prestigioso Augusta National Golf Club, en Georgia.