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Impactos en la competitividad

La economía de EE.UU. va en franca recuperación. Por ello, la Reserva Federal (Fed) analiza decisiones que relajan la situación de control que mantiene en estos momentos para garantizar que el consumo continúe dinámico.

Sin embargo, esta previsión de mejores aires para EE.UU. podría afectar principalmente al comercio exterior ecuatoriano. ¿Por qué? Simple, un dólar más fuerte implicaría un encarecimiento de los productos de exportación nacionales. Por ende, una menor competitividad respecto a países competidores.

A la vez, las importaciones provenientes de EE.UU. se encarecerían. Eso afectaría la balanza comercial, aumentando la brecha que ya de por sí ha estado en los últimos años en niveles récord.

Juan Fernando Carpio, catedrático de la Universidad San Francisco, explica que la FED no es un banco central sino una corporación privada que le da liquidez al Gobierno de EE.UU. Sus decisiones impactan en el Ecuador en la capacidad de exportar o importar, pero no causa un efecto relevante, ya que el dólar es mejor que el peso colombiano o el sol peruano. "Los exportadores serios quieren enviar con valor agregado y para eso la dolarización es una bendición porque nos permite proyectarnos al largo plazo".

Por su lado, el catedrático y analista Luis Luna señala que las cuatro políticas macroeconómicas fundamentales para un país son la financiera, cambiaria, monetaria y fiscal. A Ecuador, al estar anclado al dólar, le resulta muy difícil manejar la política cambiaria, no tiene posibilidad de devaluar para mejorar las exportaciones, añade "Tenemos una situación rígida y eso podría complicarnos si es que países que son nuestros competidores llegan con precios menores a los mismos mercados a los que llegamos. Nuestro comercio está fundamentalmente orientado, en importaciones. De EE.UU.. Ecuador importó más de USD 6 000 millones el año pasado. De Europa importamos algo similar", señala.

El economista Daniel Álvarez también analiza los posibles impactos en el país ante una apreciación del dólar. Para ello señala que es necesario entender que cuando EE.UU. entró en recesión, la Fed adoptó una política económica de inyectar dólares en la economía. De esta manera se obtenía un efecto de evitar la deflación y apuntalar el crecimiento.

Ahora, el objetivo es hacer lo contrario. Con una economía mucho más fuerte (se prevé que las medidas de la Fed se apliquen desde el próximo año, dependiendo de la evolución) el Gobierno de EE.UU. recortaría paulatinamente esas inyecciones de dinero. Como consecuencia, en el mercado podría darse el efecto contrario: inflación. Para controlarla, actuaría presionando al laza levemente las tasas de interés. Así, se logra un equilibrio en la economía. "Para nuestro país, ese fortalecimiento del dólar impactaría de lleno en el comercio exterior".