Diana García, Lina Samaniego, Viviana Pérez y María Elena Dueñas trabajan en la consultora de software ThoughtWorks Ecuador.Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES.

Diana García, Lina Samaniego, Viviana Pérez y María Elena Dueñas trabajan en la consultora de software ThoughtWorks Ecuador.Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES.

Redacción Quito  (I)
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Espacios de inclusión para colaboradoras

20 de marzo de 2016 15:41

El protagonismo de las mujeres ecuatorianas en espacios públicos tiene memoria histórica, desde tiempos de la independencia con la participación de mujeres indígenas y mestizas, sin dejar de mencionar a figuras emblemáticas como las tres Manuelas: Espejo, Sáenz y Cañizares.

Con la incidencia de Matilde Hidalgo de Prócel en 1924 se reconoció por primera vez el derecho y la participación de las mujeres en distintos escenarios en el país. Sin embargo, se pensaría que estos hechos marcarían un ritmo oportuno para la inclusión de las mujeres en el mundo laboral. En la realidad, sucede con cuenta gotas.

La modernidad ha posicionado en la memoria colectiva el estereotipo que lo público, lo técnico es predominante para lo masculino, mientras que instancias sociales, privadas y administrativas se direccionan hacia lo femenino.

Para José Villarreal, gerente de la firma Practicis, cuando hay equidad de género en la industria de software, por ejemplo, resulta una mejor ecuación de valor la productividad y competitividad.

En ese sentido, los movimientos sociales han desarrollado un rol de protesta para erradicar esas diferencias innecesarias en pleno siglo XXI. No obstante, aún hay líos para una completa inclusión de las mujeres en áreas operativas.

Marcela Arellano, de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Libres Sindicales, explica que esto se debe a tres factores. Primero, las mujeres son miradas como reproductoras de vida; por ende, disminuye la contratación de este grupo en el sector de producción principalmente. Segundo, se las vincula con empleos precarios con pocos derechos laborales. Por último, presentan todavía una brecha salarial menor que los hombres en un 33%.

“Seguimos en espacios de discriminación para las mujeres. Ahora, con el Proyecto de Reforma Laboral aprobado se pone en riesgo más la inclusión de mujeres en los empleos, por ser dadoras de vida”, comenta la dirigente.

La carencia de mujeres en funciones técnicas en el campo laboral es significativa. En medio del reconocimiento a las mujeres por sus capacidades, se encuentra la consultora de software ThoughtWorks Ecuador. Esta firma tiene su propia metodología para desarrollar sus proyectos. No solo cumple trabajos meramente informáticos. Tiene, además, como principio institucional la búsqueda de justicia social y económica entre géneros. Lleva 22 años en el mercado mundial, 65 personas laboran actualmente en Ecuador.

En ThoughtWorks Ecuador, el 40% de este rango corresponde a mujeres que se desenvuelven en el desarrollo de software.

De ese 40%, quien lidera la empresa ecuatoriana efectivamente es una mujer. Leslie Jarrín, gerenta de ThoughtWorks Ecuador, menciona que desde julio del 2013 empezaron a generar conversatorios con mujeres para tratar temas sociales. La lucha de las mujeres, la mujer en el campo del software, cómo crecer en el empleo, liderazgo y emprendimiento son los temas que presentan regularmente. La razón de esta iniciativa: en el área de software, la tendencia predomina en los hombres; sin embargo, “las mujeres tienden a ‘masculinizarse’ para entrar con fuerza en este sector”, comenta la gerenta de la empresa.

La existencia de “micromachismos” en los comentarios del grupo masculino en las oficinas ha generado que la consultora impulse grupos de tecnología para mujeres. El objetivo, aclara Jarrín, es que las mujeres se empoderen del área creativa de software y complementen con emprendimientos de otras áreas.

Daniela Andretta, directora de Korn Ferry en Ecuador, afirma que los espacios de exposición entre géneros promueven un mejor ambiente de trabajo. De esta manera, agrega, las diferencias entre géneros se excluyen, se logran mayores resultados a través de la innovación y la solución creativa de los problemas entre géneros.

En esta línea, ThoughtWorks Ecuador coordina conversatorios entre ambos grupos: reflejan la “nueva masculinidad”, subraya Jarrín. Como segunda estrategia, se genera información entre la comunidad: se activan debates y acciones con mensajes de concienciación y soluciones para eliminar el machismo en el campo laboral. Por último, se encuentra en el radar de la empresa incluir y crecer con grupos minoritarios.

La firma invierte USD 10 000 cada año para promover espacios de mujeres con la comunidad. Este rubro permite realizar eventos abiertos al público. Un promedio de 250 mujeres por año se incluyen en los espacios de liderazgo que la empresa organiza.

ThoughtWorks Ecuador también mantiene políticas internas y públicas para promover este principio laboral. Empero, aún faltan políticas de inclusión y procesos que promuevan firmemente la equidad de género en las instituciones, resume Arellano.