En la planta de la empresa Café Conquistador, en el norte de Guayaquil, se procesa el café adquirido a productores nacionales, de las zonas de Loja y El Oro. Foto: Foto: Archivo/ LÍDERES

En la planta de la empresa Café Conquistador, en el norte de Guayaquil, se procesa el café adquirido a productores nacionales, de las zonas de Loja y El Oro. Foto: Foto: Archivo/ LÍDERES

Washington Paspuel   (I) wpaspuel@elcomercio.com
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La industria pide más café local

17 de May de 2015 16:37

Ecuador exporta café soluble elaborado con materia prima importada. La producción local de la variedad de café robusta no abastece la demanda del sector.

La industria nacional del café todavía no halla el equilibrio que le permita exportar más café procesado, pero con menos producto importado. Ecuador produce aproximadamente 600 000 sacos (de 60 kilos) de café al año, pero el mercado interno y el sector exportador demandan más de 1,5 millones de sacos, según datos divulgados por la Asociación Nacional del Café (Anecafé).

El país importa un promedio de 1,3 millones de sacos de café, particularmente de la variedad robusta, cuyo cultivo es deficitario en Ecuador. No existen cifras actualizadas sobre el número de fincas cultivadas con café robusta, pero según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (Magap), hasta el 2005 había 50 000 hectáreas sembradas con esa variedad, principalmente en zonas de la Amazonía.

Ecuador cultiva las variedades robusta y en mayor cantidad la arábiga, con más de 160 000 hectáreas. La primera, sin embargo, es muy requerida por la industria, que usa la pepa para la elaboración del muy demandado café soluble o instantáneo, que en las perchas se encuentra en sobres o envases, en forma de polvo o granulado.

Las provincias que guardan las mejores condiciones de suelo y clima para el cultivo de café robusta son Santa Elena y Guayas, en la Costa; y Orellana y Sucumbíos, en la Amazonía, de acuerdo con datos del Magap.

Según Anecafé, la producción nacional de café abastece menos del 40% de la demanda de la industria. En el 2014, Ecuador exportó 1,1 millones de sacos de café. Más del 98% de esos envíos correspondieron al producto procesado; es decir, soluble, liofilizado, o extracto.

Las exportaciones de café descendieron considerablemente entre enero y febrero de este 2015, al pasar de 84 000 sacos el primer mes, a 55 000 sacos en febrero, según datos del Banco Central.

Los industriales consideran que la dependencia del país a la introducción del café, principalmente de Asia y Brasil, pudiera afectarlos considerablemente luego de que el Gobierno impuso salvaguardia a una serie de materias primas, en marzo pasado. Entre estas consta el café molido, soluble y descafeinado, con una sobretasa del 45%.

Juan Carlos Núñez, director comercial de la firma Café Conquistador, de Guayaquil, considera que el impacto del incremento de los aranceles afectará en mayor medida a la industria que utiliza el café importado para la elaboración de su producto exportable.

De hecho, Núñez sostiene que el incremento de la oferta de café elaborado con grano 100% nacional en las perchas de los negocios del país se debe al encarecimiento del grano importado. El café que procesa este empresario procede de fincas cafetaleras ubicadas en las provincias de El Oro y Loja. Núñez observa un problema que va más allá de la dependencia de la industria por el café importado: en el país no hay suficiente oferta de la variedad robusta.

En ello coincide Jorge Salcedo, presidente de la firma Solubles Instantáneos. “La industria ecuatoriana de café expresa una urgente demanda de producción local de grano robusta. El déficit obliga a importar desde Asia y África, haciendo a la industria menos competitiva por su alto costo”, señala. Salcedo espera que más productores de café se vayan sumando al cultivo de la variedad robusta,

En diciembre pasado, el Magap anunció en Guayaquil el plan de incentivos para quienes apuesten por el cultivo de café robusta. Esta propuesta es parte del Proyecto de Reactivación de Café y Cacao Nacional. La intención, según la Cartera de Estado, es incrementar la oferta para la industria y sustituir progresivamente la importación del grano. El incentivo está destinado al establecimiento de cultivos nuevos o a sustituir los existentes menos rentables.

César Feijoó, productor de café de La Victoria, en el sur de la provincia de El Oro, empezó hace dos años a sustituir parte de su predio de tres hectáreas con plantas de la variedad robusta. “Aunque el precio por quintal es más bajo, lo compensa el mayor rendimiento de las plantas”, indica. Según el productor, el cultivo tampoco es exigente, porque demanda de menos cuidados durante y tras la cosecha del grano.

De acuerdo con el Magap, hasta el 2014 el país registraba un déficit de 1,4 millones de sacos de café. De esa cantidad, el 96% correspondía a café robusta.

Hace un año existían 30 macroviveros de café arábigo, otros 147 comunitarios combinados con arábigo y robusta, y más de 9 500 viveros individuales con ambas variedades.