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La producción de lanas se realiza en la empresa Textiservi, ubicada en Conocoto. En ese sitio una centena de trabajadores se encarga de los procesos de producción  de lanas. Fotos:  Julio Estrella y Glenda Giacometti / LÍDERES

La producción de lanas se realiza en la empresa Textiservi, ubicada en Conocoto. En ese sitio una centena de trabajadores se encarga de los procesos de producción de lanas. Fotos: Julio Estrella y Glenda Giacometti / LÍDERES

La exportación es clave este año

10 de enero de 2017 13:14

Al sector externo es al que más apuntan los empresarios del sector textil en este año.
Según el Banco Central del Ecuador (BCE), para el tercer trimestre del año pasado la contribución del valor agregado bruto del sector manufacturero, que incluye el textil, al Producto Interno Bruto (PIB) del país fue de 0,04%, mientras que en el mismo período del 2015 fue de -0,02%.

Pese a esta mejoría, el sector considera que los resultados del 2016 no fueron los mejores. Las ventas, sumando internas y externas, bajaron en un 25% frente al 2015, dice Javier Díaz, presidente de la Asociación de Industrias Textiles del Ecuador (AITE).

El empresario considera que durante el primer semestre de este año el mercado interno seguirá contraído debido a que las industrias y talleres estarán expectantes ante las decisiones que tome el nuevo gobierno.

De ahí que para él algunas empresas encontrarán la principal oportunidad en la exportación de telas, hilos y prendas. Los mercados de la región son vitales.

Según AITE, con datos del primer semestre del 2016, el principal comprador de Ecuador es la Comunidad Andina de Naciones (CAN), seguido de países del Asia y de la Unión Europea (UE), aunque también se encuentran ciertas naciones de América Latina.

Ante ello, este año los textileros pueden ver cómo evolucionan las ventas a Bolivia o Chile. Pero, cada firma debe analizar cuáles son sus reales oportunidades de venta.

En Textiservi, fabrica textil ubicada en Conocoto, por ejemplo, el acuerdo comercial con el bloque europeo traerá oportunidades.

“Todos sabemos que en Europa les agrada mucho las fibras naturales. Nosotros tenemos acá dos tesoros escondidos que deben ser debidamente explotados como lo ha hecho Perú: las fibras de la lana de oveja y alpaca. Este momento existe producción y se debe realizar un mejoramiento de la explotación de las mismas”, dice Carlos Ribadeneira, de Textiservi.

Con las mezclas de textiles naturales y sintéticos adecuados, explica, se puede ingresar al mercado europeo. Incluso, para esto pueden aprovechar los bienes de capital que importará de la UE.

Para la primera quincena de febrero el empresario espera dos contenedores que importó con maquinaria de Italia. “Estoy trayendo dos baños de tinturación, un vaporizador, dos hiladoras de 600 usos cada una. Adicionalmente, equipos de lavandería, secado y planchado desde España”.

Asimismo, importará este año algunas fibras acrílicas especiales de Italia, España y Alemania.
El acuerdo, según el Ministerio de Comercio Exterior, contempla, para beneficio de la industria textil una serie de desgravaciones de productos desde cero de manera inmediata hasta 10 años, dependiendo del tipo de productos.

Otros sectores como el confeccionista consideran que la tecnificación es clave para en un futuro exportar sus productos.

Milton Altamirano, presidente de la Asociación de Confeccionistas Textiles, considera que el acuerdo comercial con la UE, este año, podría permitirles obtener mayores conocimiento tecnológicos. “En dos o tres años, sin embargo, podríamos tener allí mercado. Ahora debemos tecnificarnos para contar con productos más competitivos”.

Como parte de este proceso un grupo de confeccionistas prevé viajar este año algunas ferias textiles que se realicen en países del bloque europeo como Alemania e Italia. Ellos esperan conocer las maquinarias disponibles, las posibilidades de compra y las técnicas de producción.

En Ecuador, dice Altamirano, el pronóstico es difícil por el contrabando y por el hecho de que los consumidores ecuatorianos compren productos baratos en los mercados vecinos.
Las ventas del sector confeccionista cayeron 35% en 2016. El último trimestre, sin embargo, la situación mejoró en algo.

Para enfrentar esto estos profesionales tienen un plan de acción para este año. Incluye mejorar la calidad de los productos, desarrollar campañas de impulso de las marcas, entre otros procesos.

En fábricas como Impactex, ubicada en Ambato, la idea es innovar con telas y modelos nuevos para sus prendas de vestir. Cada tres meses genera nuevas colecciones.

En dicha empresa trabaja, actualmente, una centena de trabajadores, incluido el personal administrativo y de producción. Los años anteriores, sin embargo, tuvieron que terminar los contratos con maquiladoras y, de esa manera, 150 personas salieron.

Según la encuesta de empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), de septiembre de 2016, se contaban 165 000 trabajadores directos en las áreas textil y de confección.

Las empresas de este último sector, según la AITE, apuntan al financiamiento de la banca privada. Pero según Altamirano hay ciertas dificultades para acceder a los créditos de las públicas.

Para los confeccionistas más pequeños como los de la economía popular y solidaria el reto es ofrecer productos nuevos para ofrecer al comprador. Emprendedores en la Agencia de Promoción Económica del Municipio de Quito, por ejemplo, desarrollan prendas de montaña, otras hechas con fibras naturales, etc.