En la firma de monitoreo satelital Satrack trabajan 23 personas entre mujeres y hombres. Foto: Diego Pallero / LÍDERES

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En el mercado laboral los desafíos siguen para la mujer

27 de marzo de 2016 15:10

Una mayor inserción de la mujer en el mundo laboral es un tema que sigue pendiente en Ecuador y a escala global. Según el estudio Las mujeres y el trabajo 2016, existen creencias que limitan la participación de la mujer en actividades productivas; entre esas creencias están que el 60% de las personas piensa que si las mujeres trabajan, sus hijos sufren y un porcentaje similar opina que ser ama de casa es muy satisfactorio.

La investigación, desarrollada por la consultora Ipsos, también sostiene que cuatro de cada 10 mujeres piensan que si ganan un salario mayor al de su marido “es casi seguro que eso les cause problemas”. Otro dato señala que cuando hay escasez de trabajo, el 23% de las personas cree que los hombres tienen más derecho a un empleo que las mujeres.

El mismo estudio puntualiza ocho problemas que enfrentan las mujeres en sus lugares de trabajo. Allí se cuentan la falta de equilibrio entre el trabajo y la vida personal, no recibir la misma remuneración, no tener flexibilidad en los horarios, no tener acceso al cuidado de los hijos, no disponer de las mismas oportunidades laborales que los hombres, acoso, la capacidad de ser escuchadas por igual que los hombres y no respetar el tiempo de licencia de maternidad.

Estos inconvenientes se repiten en Ecuador, EE.UU., Francia, Arabia Saudita, entre otros países.

Para Elzbieta Czetwertynska, gerenta general de Citi en Ecuador, la clave para que las mujeres logren mayor espacio en el mundo laboral es la capacidad de organizarse. “Es una decisión propia y lo importante es sentirse cómoda y a gusto con las tareas que desempeña”.

Esta ejecutiva con 22 años de trayectoria en el mundo de la banca en EE.UU., Polonia, República Dominicana, Colombia y Ecuador reconoce que no es fácil para mujeres en edades de tener hijos, compaginar una vida laboral intensa con el hecho de ser mamá. “Es importante encontrar un balance y es mejor cuando la empresa en la que una se desempeña acompaña en ese proceso”.

Otros desafíos que muestra el estudio de Ipsos es la posibilidad que tienen las mujeres de tomar decisiones. Anna Coates, subdirectora de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe, sostiene que el problema no es la falta de participación, porque las mujeres están actuando en todos los espacios. “Pero donde se toman las decisiones aún no estamos representadas”.

La expresidenta del directorio de la Bolsa de Valores de Quito, Mónica Villagómez, habla de avances en la situación laboral de las mujeres, pero también reconoce temas pendientes. “Hay disparidad en los sueldos, pero las empresas ven de mejor manera la participación femenina en la composición de equipos de trabajo”, dice esta ejecutiva que lleva más de 20 años de experiencia en el mercado bursátil y que asegura que tuvo la suerte de participar en trabajos con personas muy abiertas e inclusivas en el trato profesional.

Para Villagómez, dos de las ventajas que tiene el género femenino son la meticulosidad y el perfeccionismo que tienen en el trabajo. Además, considera que lo ideal es mirar más allá del género y encontrar equipos de trabajo equilibrados. “La visión y el razonamiento del hombre y de la mujer son diferentes y eso permite conjugar a favor del equipo. Con ese equilibrio, se enriquece el equipo y el trabajo”.

Entrevista

Cristina Páez, gerenta regional de Ipsos


‘Hay menos directoras en las empresas familiares’

¿Por qué las mujeres no están accediendo a cargos directivos?

Existen creencias limitantes que hacen que las mujeres nos quedemos estancadas en un momento determinado, que no asumamos cargos de mayor responsabilidad. Mucho se debe a una decisión propia. Se cree que está bien que la mujer se eduque y salga a trabajar. Pero en Ecuador, puntualmente, seis de cada 10 ecuatorianos piensan que si las mujeres salen a trabajar, sus hijos sufren.

¿En cuánto (porcentajes) acceden las mujeres en Ecuador a cargos directivos y gerenciales?

Nuestro estudio Liderazgo Femenino en las Empresas de Ecuador, elaborado para el BID, encontró que una de cada 10 gerencias generales es ocupada por una mujer. También se halló que el 29% de las empresas en el país tiene una mujer en sus directorios; y el 64% tiene dos mujeres en estos directorios, pero estamos hablando de empresas con directorios de 24 personas.

¿Qué figura de empresas tiene menos mujeres en cargos directivos?

Son las empresas familiares las que menos mujeres tienen en cargos directivos o de la alta gerencia, y con más fuerza en Guayaquil. Así, el tema de la inclusión de la mujer en gerencias generales se ve con más fuerza en Quito.

¿A qué se debe esta situación?


Tenemos otro estudio sobre los valores de los ecuatorianos y las creencias alrededor del machismo, y los datos revelan que Guayaquil es una ciudad más conservadora que Quito, y por eso se da con más frecuente este fenómeno.

¿También ganan (las mujeres) menos en esos cargos?


En América Latina los estudios indican que los hombres ganan un 19% más que las mujeres en la misma posición, y en Ecuador esa diferencia es del 16%.

La brecha salarial crece en los niveles ejecutivos

En el Ecuador, la brecha salarial entre hombres y mujeres bordea el 16%, a favor del sexo masculino, de acuerdo con el informe de Desarrollo Humano 2015 de la Organización de Naciones Unidas. En el resto de América Latina y el Caribe sube al 19%.

Otras investigaciones calculan otros porcentajes. Por ejemplo, el estudio ‘Nuevo Siglo, Viejas Disparidades’, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo en el 2012, estima una diferente del 15%, en el país. La comparación se realiza entre hombres y mujeres de la misma edad e igual nivel educativo.

La presidenta de la Cámara de la Pequeña Industria de Azuay, Patricia Vélez, señala que independientemente del porcentaje, la diferencia salarial es una realidad que afecta a las mujeres. Si bien ella no sufrió esta situación en las empresas que ha dirigido, asegura que existen factores que persisten para no equiparar los sueldos en el país.

Entre otros, Vélez dice que son las políticas de los líderes de las compañías, costumbres o paradigmas -como pensar que la mujer pedirá más permisos para atender a sus hijos-, los embarazos y no estar dispuesta a viajar o trabajar los fines de semana. “Por estas suposiciones se asume la mujer no merece recibir el mismo salario que un hombre”.

Con ese criterio coincide la consultora laboral, Lorena Pastor. Según ella, no existen políticas escritas en las empresas para marcar una diferencia salarial entre ambos sexos; sin embargo, es algo tácito y que ocurre.

Pastor explica que los departamentos de Recursos Humanos se guían por escalas o rangos para ofrecer un salario a los aspirantes a un determinado cargo y suele ocurrir que a las mujeres les plantean valores más próximos al límite bajo de ese rango y a los hombres al alto.
Para ella, en los cargos operativos o mandos medios casi no existe una diferencia, no así en los niveles altos donde es más marcada la brecha.

Pastor dice que otras explicaciones serían que los hombres pelean más por su sueldo y que ellos suelen ser contratados para puestos estratégicos y las mujeres para los de soporte.

Vélez añade que es necesario superar esta diferencia en los niveles operativo y gerencial. “Es una obligación para gremios y empresas fomentar que no existan estas diferencias y que en las evaluaciones no se considere el género sino las capacidades”. El año pasado, a propósito del Día de la Mujer, el Ministerio de Trabajo y la Organización de NN.UU. (ONU-Mujeres) en el país, firmaron un documento para promover políticas con enfoque de género en las áreas de trabajo y empleo aplicables tanto al sector público como privado.

Empresa que promueve igualdad tiene un ‘plus’


El 65% de las empresas ecuatorianas no tiene políticas para promover la participación de mujeres en directorios y cargos gerenciales, según el estudio de Ipsos, que toma el dato de la consultora Deloitte. En cuanto a las gerencias presididas por mujeres el estudio destaca tres: administrativa, comercial y financiera.

Mariela Cevallos es analista financiera en Satrack, una firma multilatina de monitoreo satelital, que tiene oficinas en Quito. Ella asegura que los logros que se obtienen son resultados del conocimiento, las habilidades, la constancia y la pasión que se pone al trabajo, antes que por un tema de género.

Para Cevallos, las mujeres tienen una característica que les da ventaja: “somos más persuasivas al tratar con los ‘stakeholders’”. Pero reconoce que en ocasiones se subestima a la mujer en puestos de control. “Esto último ocurre al inicio, pero luego, al conocer nuestro trabajo, se neutraliza la situación”.

En las oficinas de Satrack trabajan 23 personas. El 61% corresponde a hombres y el 39%, a mujeres. El buen ambiente es para todos y las tablas salariales que existen se aplican sin distinguir el género, por lo que no existen desigualdades, sostiene Cevallos.

La gerenta General del banco Citi en Ecuador, Elzbieta Czetwertynska, admite que la situación de las mujeres en el mundo laboral viene mejorando. Ella lleva 22 años de carrera en la institución financiera y asegura que hoy encuentra más mujeres en cargos ejecutivos.

Para crecer profesionalmente, Czetwertynska señala que existen dos factores: la decisión personal y el apoyo de la empresa. “En las multinacionales son comunes los programas que ayudan a la mujer a encontrar un balance entre su vida privada y su vida profesional”.

Esta ejecutiva reconoce que la banca en particular está dominada por los hombres, pero en Citi las cifras están igualadas. “En Citi hoy somos siete mujeres en el cargo de CEO de los 23 que tiene el banco en la región. Eso muestra que hay posibilidades para que las mujeres avancen en sus carreras”.

Mónica Villagómez, expresidenta del directorio de la Bolsa de Valores de Quito, también cree que las mujer tiene cada vez mayor participación en las decisiones empresariales. Donde no existe mayor participación, añade, es en el nivel directivo. “Cuando se trata de decisiones estratégicas se complican las cosas para las mujeres. Es como que los hombres se sienten más cómodos en los directorios, allí hay muy pocas mujeres”. Al respecto, el estudio de Ipsos indica que solo el 11% de presidentes de directorios empresariales corresponde a mujeres en el país.