Carmen Cuji, quien nació en la provincia de Chimborazo, tiene su local Folklore y Tradición en el Centro Municipal Artesanal de Cuenca. Foto: Xavier Caivinagua / LÍDERES
Redacción Cuenca (I) (F-Contenido Intercultural)
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Innovó el traje de la chola cuencana

Su objetivo es que la identidad cuencana trascienda en el resto del país y en el extranjero. Carmen Cuji nació en Chunchi, en la provincia de Chimborazo, hace 44 años, y desde hace 26 vive en la capital azuaya. Llegó en busca de trabajo, pero al inicio no tuvo suerte.

Pasó el tiempo y aprendió costura en un taller ubicado en las inmediaciones del mercado 10 de Agosto, en el Centro Histórico de Cuenca. Tras algunas equivocaciones, perfeccionó los secretos del oficio y, desde 1999, se independizó. Lo hizo con una inversión inicial de USD 300 que destinó a materia prima.

Con el objetivo de que su negocio crezca, estudió Marketing en la Universidad Tecnológica América. También, investigó sobre el uso de las prendas de vestir tradicionales de la capital azuaya. "Aprendí sobre la identidad cuencana para poder transmitir parte de nuestra cultura a través de las prendas de vestir".

Ella hizo una innovación a las polleras y blusas que lucen las cholas cuencanas. En lugar de telas, como el terciopelo, emplea las de algodón, para elaborar las polleras que son bordadas con flores, hojas, tallos… y en colores como naranja, amarillo, violeta, rosado y verde. También, realiza diseños precolombinos.

Hubo dos razones fundamentales para su innovación. La primera es que las mestizas también luzcan estas prendas en compromisos sociales o a diario.

La otra, dice Cuji, es que tras la crisis económica en EE.UU. (2008), los emigrantes envían una menor cantidad de dinero a sus familiares, quienes consumen menos y, por ende, ya no se interesan tan seguido por adquirir las polleras costosas que superan los USD 400.

Su propuesta cuesta USD 48 (promedio) y se elabora en telas de colores naranja, verde y negro. Estas últimas tienen más demanda, porque en esa tonalidad se aprecia mejor la vistosidad de los tres metros de bordados. En promedio, vende seis al mes, tanto a visitantes nacionales como extranjeros. La época de mayor demanda va desde junio hasta agosto.

Ella continuamente aplica sus conocimientos para innovar y tener más clientes que llegan a su local Folklore y Tradición, ubicado en el Centro Municipal Artesanal. "Invertí, porque en la ciudad no había una tienda que venda prendas vinculadas con la identidad azuaya".

Desde hace ocho meses elabora zapatillas y alpargatas tradicionales pintadas a mano, bordadas o con restos de macanas, que es el chal de la chola cuencana. "Lo que buscó es ofrecer productos que vinculen la identidad con las tendencias de moda como los colores".

De estos últimos productos tiene seis modelos, que se venden desde los USD 19 hasta los 42. Cada mes comercializa 20 unidades a clientes que llegan de la Costa y del norte del Ecuador, principalmente.

En total, Cuji tiene cerca de 100 productos como las blusas con encajes y bordados. Cada una se diferencia por el diseño del bordado, para crear una suerte de personalización.

La artesana también oferta carteras bordadas en terciopelo negro, que cuestan USD 48. "Son muy laboriosas y su bordado dura una semana".

Esta artesana ha participado en las ferias denominadas Excelencia Artesanal, que se realizan en noviembre por las fiestas de Independencia de Cuenca y son organizadas por el Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares (Cidap). Además, ha realizado exposiciones en este mismo centro.

Ella bordó el traje tradicional que la diseñadora de ropa cuencana Silvia Zeas elaboró para la candidata a Miss Ecuador Doménica Zaporitti, en el 2008. Zeas destaca la calidad del bordado, porque con ese traje de la mujer de Zuleta se obtuvieron tres reconocimientos en el Miss Ecuador, Miss Continente Americano y en un certamen de belleza en España. "Su trabajo es de calidad y es muy responsable en lo que se le pide".

En su local Floklore y Tradición también oferta ropa religiosa para las imágenes del Niño Jesús, pero solo se vende en Navidad. Cuestan de USD 10 a 15 dependiendo de los bordados.